29.8.08

[Ensayos] Crónica de un país sin cabezas...


Existe un país en el continente americano que se precia de tener una gran tradición oral y escrita; de haber tenido grandes culturas y de contar con una cantidad de recursos naturales inigualable. Se dice que en sus casi dos millones de kilómetros cuadrados se pueden encontrar casi todos los tipos de ecosistema del planeta, y que en sus miles de kilómetros de litoral marino se pueden observar gigantes marinos y pescar de todo tipo de peces de alta calidad nutricional. Una maravilla de país, pues.

Dicen que se come delicioso, que se festeja todos los días, que es rico en historia, que hay grandes escritores, tiene escuelas de primer orden y poblados de ensueño que te remiten a una novela de García Márquez.

Sólo los bromistas, cuando hacen chistes, dicen...





- Que cuando Dios lo creó le preguntaron si no era demasiado lo que le daba, y que él respondió: "no, porque le estoy poniendo a estos habitantes"

- Que un presidente que tuvo dijo: "tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos"

- Que como esa nación no hay dos (y otros dicen: "que suerte, uno es suficiente para este mundo")

- Que sus futbolistas "Juegan como nunca, pero pierden como siempre"

- Que a pesar de haber perdido la mitad de su territorio, lo está recuperando con todos los migrantes que ya ha expulsado su sistema económico.

Hoy, ese país, se está quedando sin cabezas.

Sin cabezas, porque su mano de obra calificada (e incluyo a los calificados para producir alimentos en el campo) se está yendo en busca de oportunidades.

Sin cabezas, porque ha decidido apostar por el corto plazo: prefiere hacer proyectos de desarrollo industrial (Punta Colonet hoy, Plan Puebla-Panamá ayer)que pensar en cómo llenar de espíritu crítico las cabezas de sus jóvenes y niños e invertir en escuelas, tecnología e investigación.

Sin cabezas, porque su población ha perdido la capacidad de autocriticarse, de exigir a su clase política que se renueve, y que renueve su discurso; porque las pocas neuronas con las que cuenta se olvidan de la última estupidez que hizo el público personaje y no sólo lo perdona, sino que lo premia (Creel, Zedillo, Montiel, Bartlett, Mouriño, Sosamontes, ¿continúo?)

Sin cabezas, porque es incapaz de enfrentar el sistema económico propuesto por el vecino del norte y se conforma con seguir todos sus mandatos e imposiciones de subordinado: maquilador, patio agrícola -cuando le conviene al otro-, proveedor de mano de obra, distribuidor de droga, proveedor de petróleo crudo, jardín-playa para sus jóvenes en busca de fiesta, alcohol y sexo.

Y sin cabezas, porque decidió enfrentar a la Hidra a base de discursos y pisotones. Comenzó por gritarle como un valiente niño que se encuentra frente a frente con un dragón y presentarle una espada de madera; como un joven impulsivo que se enfrenta a tres hienas. Con una policía que la mayor cantidad de ocasiones está a favor de la hidra que de su sociedad, que recibe más recursos del oponente que del mismo empleador, y con un problema que no es de ella [de la sociedad], sino de fondo. Un fondo que tiene que ver con la legalización de las drogas, con las presiones del vecino que la consume, con la compra de armas.. ¿a quién? Uno no encuentra granadas (a no ser rojas y dulces en temporada) en los mercados ni en la ferretería; Lobo, lobo, ¿estás ahí?


Lo único que podemos ver con todos esos ajusticiamientos es el vacío del poder en que nos encontramos: un gobierno en efecto acéfalo que entró por la mala (y sabíamos que si no había recuento, la mitad de la población no estaría de acuerdo con el gobierno que llegara, pero preferimos, una vez más, posponer el problema) y por la mala se quiere imponer.

Vaya usted a saber si esas mantas las pone el mismo gobierno para "mostrar cómo es atacado y su necesidad de defenderse": de comprar más armas, de solicitar apoyo a los gringos...

Vaya usted a saber si esas mantas las ponen los narcos para mostrar que no le temen ni a la brujita, ni al pelele con su traje de militar que no le queda.

Vaya usted a saber si los decapitados pierden la cabeza por no pagar, por no cumplir, por no cobrar o por no vigilar.

Lo únicos que tienen la cabeza bien aferrada al puesto, son nuestros políticos que, con todo descaro, se lavan las manos se eximen del problema y acusan a otros de no hacer su chamba.

La guerra al narco se terminará el día que no existan los consumidores; mejor le vamos buscando otra solución.

La pobreza extema se terminará el día que también se termine la extrema acumulación del capital. (Slim, Zambrano, Salinas Pliego, where are you?)

Las oportunidades se abrirán el dia que las escuelas dejen de formar alumnos-robot que sólo repiten las teorías y no se dan la posibilidad de pensar en otros sistemas posibles; el día que estudien a otros y se estudien a sí mismos.

Mientras tanto, sigamos viendo como ruedan las cabezas de los de la parte baja de la jerarquía social, porque nuestros políticos, ellos, tienen la cabeza bien asegurada y saben qué hacer cuando el agua les llega al cuello: hundir a otro para apoyarse en sus restos.

Sugiero que pidamos a Felipe que se baje de una silla que no le pertenece: esto demuestra que cuando uno no sabe contar, se corre el riesgo de perder la cabeza...

Buen día pa' todos...