18.1.09

¡El Andaryego vive!




Hace dos días me desperté con unas ganas enormes de escribir. Y cómo no, si hace más de dos meses que sólo pienso en ecoturismo, planes de operación, desarrollo sostenible, términos de referencia y proyectos piloto. La vida, uno olvida, tiene más que eso.

También existen la agricultura de amistad, la hidroponia cultural, la siembra bibliográfica, y el cultivo deportivo. Es sólo que uno se vuelve adicto al trabajo: un torbellino de acciones que te bombardean intensamente en el teléfono, el correo, la oficina, la calle, enfin, en cada punto de contacto. En ocasiones me pregunto cómo es posible que estemos en busca de calidad de vida para otros si aún no la hemos encontrado para nosotros.


En una de aquellas pausas que he logrado, leía un artículo del buen Enrique Bores en que se hablaba de los líderes y sus carácterísticas (cuando quieran: http://empowerment.blogspot.com , se los recomiendo ampliamente) . Me llamó particularmente que según la el autor (Graham Jones )una de las principales habilidades es la necesaria tolerancia a la presión. Aún sin contrariar la idea, me pregunto si en verdad un buen líder tiene que vivir bajo ese peligro, es decir, si los humanos en verdad tenemos que olvidarnos de nuestra calidad de vida para ser buenos líderes...

Pero en fin, el estrés ha traído cosas buenas: hace meses que estoy sumergido en aquello que siempre pensé hacer: ayudar y trabajar en algún proyecto que tuviese que ver con desarrollo (ya lo he contado, no reincidiré en el tema), pero por otro lado, he logrado insertarme un poco más en este país, tratando de comprenderlo, vivirlo, aprenderlo.

La vida en San Martín es tranquila: una más de las provincias olvidadas de nuestro mundo. En un planeta en que se premia lo urbano, en que el éxito está dado por lo económico y no por su calidad humana, la mayoría piensa en cómo explotar lo que se tiene para convertirlo en un ingreso. Desafortunadamente, “ley de la selva obliga” y se pasa por encima de personas, leyes, criterios ambientales y respeto cultural. Muchos ven (la ley de la selva no es endémica de la selva), el beneficio personal sobre el de grupo; la ganancia del corto plazo contra la del largo; el aprovechamiento de hoy.... y ya veremos qué hacemos mañana.



Es claro que hay un buen número de soñadores y compañeros de trabajo con los que uno se entiende y relaciona, con quienes se comparten ideas y metas, sin embargo he de reconocer que uno de mis mejores periodos de vida personal fue el de Monterrey: trabajaba lo necesario, me daba suficiente para vivir cómodamente y sobre todo, teníamos a esa “banda internacional” tan divertida. Salíamos de camping, vacacionábamos en grupo, hacíamos carnes asadas que se prolongaban hasta entrada la mañana, con buena carne, vino, cerveza, risas, bailes, cantos... buenos tiempos aquellos.

¿Dónde están los amigos ahora? Buena pregunta. Dispersos, diría yo. Pepe y Delphne en Mty en su nuevo rol de padres, Mike y Renata en Toluca, también aprendiendo el negocio familiar; Yannick en el Caribe, Karine en Mérida, MacGyver y Marisol en Monterrey, Ariane en Paris, Yza en Annecy, Laureline en Arles, Arturo en Canadá, Laure también en Francia, Gerardo e Yvonne desaparecidos, Laurence y Toni en Suiza, Janitzio en Michoacán, Samuel en la la amazonía peruana y tantos más que en este momento no estoy recordando. Fue como si una fuerza nos hubiese expulsado a todos hacia los cuatro vientos.


Los amigos se mueven, uno se mueve, el mundo se mueve, los sueños cambian, las metas se tienen que cumplir. ¿Qué dejamos en el camino? Lo mismo que el cantor del sur: amigos, canciones, guitarras. Todo lo demás es tan intangible, tan intemporal. ¿El auto que tuviste? Vendido. ¿El apartamento en la que vivías, con sus muebles de metal, camas individuales, terraza, asador y cocina completa? Allá está, en manos de otro (¿otra, otros?), pero en el mismo sitio, con el mismo propietario. ¿La moto en que viajaste a la Patagonia? De mis manos a las de Toño y de ahí, vaya usted a saber... ¿La oficina, el colegio, la universidad? Una mole, un edificio más. Únicamente el tiempo, imparable, continúa un camino perfectamente trazado y sin posibilidades de cambio (Einstein, ¿dónde estás?) ni de modificación: hacia adelante, hacia adelante: tic, tac, tic, tac, tic... hagas lo que hagas, pases por lo que pases, ineludiblemente te conviertes en su víctima. Si no lo aprovechas es cosa tuya, Cronos no está para esperar a los indecisos. Ahora en Perú, luchando por hacer que pasen cosas y que se queden. En 2010 buscando el doctorado o un nuevo trabajo en otro sitio de nuestro mundo... siguiendo el instinto una vez más.

10 días entre diciembre y enero me dejaron una deliciosa oportunidad: volver a la Argentina que tanto me gusta, pasear un poco por el norte, visitar a Vero, conocer el famoso Valle de la Luna que siempre tuve ganas de conocer y recorrer el la sierra de Córdoba (una sierra de broma, insistía yo ante los amigos que ofendidos me decían que no era así... pero claro, cuando les contaba de la verdadera sierra del Perú, con sus miles de metros de altitud, valles profundos, pueblos perdidos y caminos abandonados...). Argentina continúa siendo un país en el que me encantaría vivir. Tal vez después de Irlanda, sea mi segundo favorito. ¿Me recibirá con los brazos abiertos para mi doctorado?

Sí, también he pensado mucho en eso, y en un momento de ocurrencia en el camino, me dije que el tema de mi trabajo sería “El viaje”. Desde entonces figuro, evalúo, calculo, pienso, mido, analizo, cómo presentar un proyecto sobre el viaje como experiencia de intercambio cultural, del viajero como pionero del cambio de paradigmas, sobre el viajero como vehículo inconsciente de globalización y penetración cultural... veremos, pero por lo pronto, lo bueno es que el cerebro ya tiene una nueva tarea de mediano plazo.


Leo, sí, leo cuando puedo. No tanto como quisiera, pero al menos en estos últimos dos meses me he cruzado con “Alianzas Sociales en América Latina”, un libro muy interesante para quien busca conocer algunos buenos ejemplos de cómo la responsabilidad social existe en unas cuantas empresas y cómo es necesario un alineamiento de ideas para poder legar a la meta (acá lo puedes leer: http://www5.iadb.org/pdfViewer/ViewerSpanish.aspx#4) ; luego siguió Muhammad Yunus, con “Un mundo sin pobreza”
, otro buen libro que va más allá de la responsabilidad social y presenta la idea de la “empresa social”, una compañía de utilidad cero en la que el éxito ya no se mide en valores económicos, sino en el bien que soluciona en la sociedad, muy recomendable; me topé del mismo modo con Tomás Eloy Martínez y la Novela de Perón (voy apenas a la mitad) y con Claude Leví Strauss (en mi búsqueda del viaje, del etnógrafo, de mi planteamiento de estudio de posgrado en ciencias sociales) con “Tristes Trópicos”, un libro que deben leer todos los que hablan de defender valores culturales, de preservar las culturas tradicionales y de estudiar a su mundo.

También me han dicho que sólo escucho lo que quiero escuchar y que no pongo atención en lo que hablan los demás. He prometido someter ese proceso mental a revisión y tratar de cambiar ese chip (esa fue María Cristina)... igualmente me dijo que sólo pienso en mi ego... pero no, ahí no coincido: es mi ego quien piensa en mí, jjejje...

El mundo ha continuado con su avance y yo sólo quería contar las cosas por las que pasa el andaryego-que-ya-no-anda. El mundo económico se nos sigue cayendo a pedazos (parece que siguen sin leer a Wallerstein y Rist), las muertes mexicanas ya se extendieron al Perú (hasta miedo le da a uno decir que es mariachi porque piensan en los carteles que andan por acá), Obama se subió al tren para probar que es la misma cosa, sólo que un poco menos clara (hablo del color de piel, lo otro ya lo sabemos), y Calderonete sigue queriendo entregar el país a los gringos y a los sacerdotes... por eso, prefiero mi selva.

Antes de partir, les anexo algunas foticos y su explicación... que la pasen bien y prometo escribir al menos una vez cada 20 días. A todos mis buenos amigos, un abrazo muy fuerte, estoy seguro que llegará hasta donde se encuentren.
Luna en Valle Fértil

La entrada al parque provincial

Arco Iris en la sierra cordobesa

Mercado artesanal de Córdoba: una marioneta

Buena pan, carne, cerveza, vino ¿Qué más pedirle a la vida?

La entrada al Parque de los mil colores

En el Valle de la Luna se han encontrado muchos fósiles

El submarino, obra de la Sra Nat Uraleza

Algunos decían que eran cacas de dinosaurio, otros huevos de gramdes mamíferos (entienda quien entienda)

Los paisajes lunares son únicos

Puntos de información, por doquier. que nadie se pierda

Humildemente llamado el Cañon de los 7 colores

(Bis del anterior)