18.1.10

[Reseña] Sobre el libro: Visión de los vencidos, Miguel León portilla


De vagar, uno termina por no saber de dónde es, sin embargo, al mismo tiempo adopta esa postura de fácil adptación y descubierta, al grado que todo se puede convertir en fascinación: desde la tortilla en elaboración, hasta la nube de gringos que conquistan Cancún.

Dice Salma Hayek en Home (por si no la has visto, te la recomiendo por segunda vez ( http://www.youtube.com/watch?v=SWRHxh6XepM) "todo se acelera", y en efecto, el mundo avanza a pasos impresionantes. ¿Hacia adelante o hacia atrás? He acá una sencilla pregunta de compleja respuesta.

Pero también de leer uno cambia y aprende. La lectura de este texto me ha hecho reflexionar bastante y creo que debería ser un libro obligado para los estudiantes de secundaria. No para fomentar el nacionalismo (que considero tan inútil como muchos otros "ismos") ni el odio al extranjero, sino para comprender los mecanismos de la historia para comprender lo que vienen después... (clic a seguir leyendo)


Sobre la "Visión de los Vencidos", libro de Miguel León-Portilla, un libro sensacional que nos recuerda cómo es que los pobladores de América interpretaron la llegada de los europeos y vieron su cultura diezmada ante el ataque de la potencia tecnológica y militar de los recién llegados. Es un texto para reflexionar y que me parece siempre actual, pues el intercambio cultural se da desde hace cientos de años y en el camino unos ganan y otros pierden. Lectura que debería ser obligatoria pues permite recordar que el reconocimiento de las diferencias es importante.

Acá una brevísima transcripción, a manera de ilustración:


"Cuando vinimos a establecernos en Tlatelolco aquí solamente nosotros vivimos. Aún no se venían a instalar nuestros amos los cristianos. Aún nos dejaron en paz, todos se quedaron en Coyoacan.

Allí ahorcaron a Macuilxochitl, rey de Huitzilopochco. Y luego al rey de Culhuacan, Pizotzin. A los dos allá los ahorcaron.

Y al Tlacatécatl de Cuauhtitlan y al mayordomo de la Casa Negra los hicieron comer por los perros.

También a unos de Xochimilco los comieron los perros.

Y a tres sabios de Ehécatl, de origen tetzcocano, los comieron los perros. No más ellos vinieron a entregarse. Nadie los trajo. No más venían trayendo sus papeles con pinturas (códices). Eran cuatro, uno huyó: sólo tres fueron alcanzados, allí en Coyoacan." (Relación de La conquista - Informantes anónimos de Tlaltelolco)



Pensamientos finales: la superstición es un mal de funestas consecuencias. Tomar a los extranjeros por dioses nos ha hecho mucho daño; no conocer sus reales intenciones un error garrafal, y dividirnos en bandas a favor y en contra, la clave para el éxito de sus conquistas.

Pensar que pudimos negociar en una posición un poco más ventajosa me entristece, pero más me preocupa no haber aprendido de 500 años de historia: ¿hemos sucumbido ante la serpiente de occidente? Pareciera que todo se repite, pues seguimos viendo lo que viene de fuera con interés demesurado. Me parece que es como no darse cuenta de que el poder de hacer el cambio está en nosotros mismos. ¿Será por esta triste tradición de idolatría y superstición que continuamos en espera de que venga el salvador de esta nación para solucionar nuestros problemas?

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