2.2.10

Los partidos mexicanos y sus alianzas: "La izquierda panista y la derecha perredista"



Un artículo que aparece hoy en La Jornada y firmado Magdalena Gómez me hace pensar y reflexionar que en efecto, nuestro sistema de partidos está agonizando y no responde a las necesidades de un país que está muy cerca de una crisis de muy graves consecuencias.

Gómez critica fuertemente a los partidos políticos en sus nuevas "alianzas útiles" que han hecho que PAN, PRI, PRD se conviertan ahora en una revoltura que sólo tiene un fin: recoger votos y lograr que sobrevivan las prebendas de los políticos. (clic a seguir leyendo)


Qué triste, señores, qué triste.

Ya teníamos corrupción, ya tenemos violencia (¡¡16 jóvenes muertos en Juárez el domingo en una fiesta casera!!), ya teníamos un país sin planes de futuro, creciendo y copiando el modelo americano... ahora tenemos unos políticos que no tienen bandera, que no defienden ideales, que sólo buscan guardar "la chamba".

Ojalá, como lo dice la constitución sobre la que ustedes juraron, señores políticos, que la patria se los demande. De mi parte, una tristeza enorme porque no puedo sino decir que toda mi vida de ciudadano, 18 años (tengo 36), he venido esperando (y tratando de ser parte, en las oportunidades que me ha dado mi existencia, a veces más cerca, a veces más lejos) un cambio y una mejora para los menos favorecidos de mi país, pero esto, sigue siendo una utopía por culpa de ustedes: acomodaticios, irresponsables y corruptos.

Nunca fui partícipe de las candidaturas independientes, pues suelen tomarlas quienes tienen la plata para pagárselas y por eso creí que tomar un partido significaba enarbolar una causa común. ¿Qué solución me dejan, señores políticos? ¿piensan esperar el regreso del México bronco? Ojalá que no sea así.

Acá parte de la nota y el link para leerla completa

Bajo la lógica de que todo se vale, me temo que están cruzando la línea, tan frágil ya de por sí, que les daba un perfil propio y por el cual habían luchado históricamente, sobre todo antes de que el Estado asumiera que no lo pondrían en riesgo y les otorgó reconocimiento legal. Alguna vez se les consideró, y la doctrina lo sustenta ampliamente, como el medio para lograr una democracia social, no electorera, por la vía pacífica.


http://www.jornada.unam.mx/2010/02/02/index.php?section=opinion&article=019a1pol