4.7.10

No me mientas...

Leo, leo y leo. No, no hablo de signos zodiacales, me refiero a mi lectura actual en que se dice que somos seres que todo lo "contamos" (es decir que le damos forma de cuento) y así transmitimos nuestras "verdades". Mismas "verdades" que se ajustan a la relación que tenemos con el medio: contar verdades que no sean creíbles nos vuelve un poco lunáticos...  

Si vas a contar una mentira, sólo sigue la lógica del relato que le gusta a tu sociedad: dale un punto final con valor, selecciona en la trama eventos que sean relevantes para ese punto final, ordénalos de algún modo, mantén tu identidad estable (no seas asesino hoy y humanista mañana, a menos de que puedas explicar ese cambio), aderézalo con algunos vínculos causales y pon signos de demarcación: "no se van a poder imaginar lo que me pasó viniendo hacia acá...". 

Para muestra, un pequeño botón:
En Reconstructing Reality in the Courtroom, Bennett y Feldman (1981) sometieron a los participantes de la investigación a cuarenta y siete testimonios que, o bien intentaban recordar eventos reales, o eran invenciones ficticias. A pesar de que las calificaciones de los relatos revelaron que los participantes fueron incapaces de discriminar entre los relatos genuinos y los ficticios, un análisis de los relatos que se consideraron genuinos por oposición a los falsos resultó interesante: en gran medida, los participantes realizaron sus juicios de acuerdo con la aproximación de las historias a las narraciones bien formadas. Las historias consideradas genuinas fueron aquellas en que dominaron los eventos que resultaban relevantes en relación con el punto final, y en las que había abundantes lazos causales entre los elementos. (Gergen 2007:162)
Lo puedes aderezar con esto y darte cuenta que tenemos filósofos músicos y filósofos callejeros que no necesitan ser científicos para conocer la fórmula.... pero que también se las saben. (tiene subtítulos en español)