28.12.10

[Reseñas] El cementerio de Praga - Umberto Eco

"El único personaje inventado de esta historia es el protagonista... Todos los demás personajes... existieron realmente e hicieron y dijeron lo que dicen y hacen en esta novela. Esto no vale sólo para los personajes que aparecen con su nombre verdadero... sino también para figuras que aparecen con nombre ficticio..."  Así es de grande Eco. Así es de seguro, así es de riguroso y así es de metódico. No sólo novela, sino que acerca a la historia.

No, no es tan grande como El Péndulo de Foucault, pero es muy bueno. Eco alcanzó la madurez hace algunos años y ahora lleva a cabo lo que alguno de sus personajes hace en la historia: retoma sus textos y los re-fabrica, consciente de que aún había mucho que decir.



Es una novela más "light", está hecha para un público más amplio (no aún para el Best Seller, pero por ahí lo piensa), si bien conserva ideas crípticas y el interés de no dejarlo todo ahí embarrado en unas cuantas páginas. Hay que pensar, hay que retener, hay que recordar. A diferencia del Péndulo, acá no se debe imaginar tanto, ni se tiene que saber quiénes eran los templarios. Esta vez son los judíos, como lo fueron otras veces, como siempre lo han sido, diría Umberto....

Querría decir más, pero tal vez sería mejor que lo leyeras. Por lo que entiendo, compite fuertemente en estos momentos con Vargas Llosa, quien goza hoy de su declaración de Nobel (que reconozco por su escritura, no así por sus ideas políticas, pero es libre de pensar lo que guste). En las librerías porteñas hay pilas del libro y parece que se mueve... ah, no olvidemos que salió muy cerca de navidad. En eso, Eco adoptó la técnica de la conjura: saca tu libro en diciembre y venderás muchas copias gracias a Papá Noel.

Una más, antes de partir. Una frase que me encantaría meter en mi tesis. Tal vez la sustituya por la que ya había seleccionado para la introducción (que venía del péndulo), aunque no estoy aún seguro, pues esta novela no es tan compleja como la que ya tengo:
"La gente devora peripecias de tierra y de mar o historias criminales por mero deleite, luego se olvida con facilidad lo que ha aprendido y, cuando se le cuenta como verdadero algo que ha leido en una novela, nota sólo vagamente que ya había oído algo al respecto, con lo que encuentra confirmación de sus creencias" (421)