27.1.11

Llegada a Iquitos - Viaje a Leticia

Iquitos. Al fin.

Después de 3 días llegamos a Iquitos. En el puerto se aglutinan los
motocaristas, los que te ofrecen su hospedaje... pequeña nota técnica:
no bajé en Iquitos, sino en Nauta, a sólo 95 kms de Iquitos por
tierra, pero a 10 horas en el barco. Decidí ahorrar ese tiempo y
resultó correcto porque pude visitar un poco la ciudad y comprar un
boleto para salida de barco rápido a Santa Rosa-Leticia-Tabatinga, el
espacio geográfico trinacional en el que inicia el Brasil.

Iquitos debe haber sido una ciudad única y excepcional en su momento,
hoy es sólo su sombra: si bien llena de sol e iluminación, lo único
que destaca es la basura y la pobreza de una ciudad que perdió el
negocio que la creó: el caucho. Ahora los viejos y famosos edificios
que algunas vez construyera el oro plástico, pertenecen a la policía,
están abandonados... triste pero cierto: Iquitos perdió su sol.

En el último tramo del barco continué leyendo a Mac Cannell.
Excelente. Sus artículos "Naturaleza S.A.", "Cultura Blanca", "La
restauración de la estatua de la libertad" y otros hacen pensar mucho:
hegemonía, ritual, símbolos. Aunque no quiero, termino por ponerlo en
acción en mis observaciones de Iquitos... no cabe duda que es de lo
más interesante.

Ultimas reminiscencias del barco: mientras estás realizando
actividades que no deberías contar por decencia y en posición
cuasisentada, te caen las gotas frías de la ducha... viva la
comodidad!

En fin, Iquitos pasa muy rápido. Todos los hostels terriblemente
sucios (evita el "del Francés"), salvo uno nuevecito que depende de un
hotel "la casona". Aunque incómodo, está con una semana de antigüedad,
así que vale la pena. Imagino que es mucho mejor que otro que veo en
el camino y se llama: "Punto G"... gegege...

Consigo un pasaje en un barco rápido que hará en 10 horas lo que
hicimos en 2 días. Necesito ganar tiempo para llegar a Natal el 12 y
parece que ahí voy. El Miércoles a las 6:20 salgo en el Golfinho que
me cobra 70 USD, pero avanza mucho más rápido que el "normal" que
tomaría 2 días más... y saldría un día despues.

Recuerdo que muchos me dijeron (y también haberlo leído) que el viaje
era largo y aburrido. No hice caso, pero en cierta forma es así. La
selva no se disfruta desde un barco sino viéndola de cerca. Gracias a
Rainforest tuve la oportunidad de conocerla de otro modo y ahora me
digo que en verdad fue una experiencia mucho más valiosa de lo que
pensaba. Pero el hombre es necio y busca repetirse y repetir los
errores de otros... si no, ¿Por qué se casarían tantos humanos a la
semana?

Al fin, después de embarcar y salir más o menos a tiempo, estoy
llegando a Santa Rosa (el lado peruano de la frontera trinacional). En
el camino, la amazonía en su esplendor: luz, sol, un río que por
momentos tiene al menos un kilómetro y medio de ancho... pero aún la
seguiré por muchos kilómetros más, así que me preocupo por lo mundano:
la llegada a la frontera peruana es fácil y no faltan los "promotores"
vendedores", "acompañantes" que te dicen lo que tienes que hacer para
los trámites de salida y entrada al Brasil y terminan por venderte su
hospedaje.

El que me vendieron ("Bagpackers") es terriblemente malo pero muy
económico (sólo 15 reales, unos 8 USD). Me sirve de base de llegada y
finalmente decidiré pasar en él las dos noches que estaré en
Tabatinga. Este lado, el brasilero, es bastante feo; el peruano igual
y sólo se salva un poco el Colombiano, Leticia (ay! qué recuerdos!),
en donde encuentras buena comida, buena (relativamente buena) conexión
de internet y un espacio con más cara de ciudad. Al menos tiene un
museo, una plaza, una zona comercial... las otras dos son como
cualquier frontera: temibles, raras y peligrosas. Hay que caminar con
los ojos bien abiertos.

Tabatinga pasa rápido entre las dos ciudades y mañana ya parto hacia
Manaos, digamos que la verdadera entrada al Brasil. El viaje en bote
rápido es extremadamente caro (250 USD!!), pero la otra opción era
esperar al sábado y tomar el barco que por 100 USD me dejaría en
Manaus el martes, mientras que de este modo, salgo mañana viernes y
estoy en Manaos sábado por la tarde, es decir 36 hrs. Si todo sale
bien, pasado mañana escribo desde Manaos, ya mucho más cerca de Natal
(bueno, digamos que la mitad del camino), pero con un poco más de
tiempo y dentro del país. Creo que asi recupero el tiempo necesario
para llegar a tiempo a la boda del loco suizo que no pudo buscar un
lugar más lejos para casarse... aunque estoy seguro que él responderá
que es el más lejos para mí, pero el más cercano para sus amigos
europeos.

Este mensaje continuará y en algún momento tendrá las fotos correspondientes.