5.2.11

[Viajes] Buenos Aires - Belem y vuelta. Parte 4: Manaus

Manaus la enorme, Manaus la de Fitzcarraldo, Manaus la de la Opera de la Amazonía.

La sorpresa más grande fue al llegar. Uno no se imagina que en la inmensidad del bosque amazónico pueda haber una ciudad tan grande. El puerto está lleno de astilleros, barcos anclados, navíos que van de un lado a otro y pequeñas embarcaciones que transportan a todo el mundo a través del río.  Es simplemente impresionante. Hay barcos que transportan petróleo, naves que llevan fruta, barcas que cruzan a las personas de uno a otro lado, gasolinerías flotantes, etc.




Después de caminar un poco por el mercado, llegué al albergue Natureba (sólo recomendable en urgencias: es seguro, pero no es ni muy limpio ni tiene mucha onda... qué pena, pero le falta un poco de @sabor@). Ahí me quedé finalmente los 3 días que estuve en Manaos... la gran ventaja que tiene es que definitivamente está en pleno centro, a 2 cuadras del Teatro Amazonas. Pero cada vez me siento menos cómodo en los hostels, creo que algo tiene que cambiar en ese tipo de sitios...

Con el hostal como base, caminé la ciudad... o parte de ella, pues las distancias son muy grandes, y sin duda uno de los recuerdos más fuertes que me llevo es el del Teatro Amazonas. No se ha exagerado su belleza, pero sobre todo, me parece que es el hecho de estar ahí, en lo alto de la ciudad, en plena amazonía. Encontrar un sitio con todo el lujo, el diseño y la arquitectura occidental en la mitad de la selva hace que de verdad uno entienda a Fitzcarraldo (y de pronto se sienta un poco) al llegar al sitio: es imponente

Cuando nuestro guía abrió la cortina del teatro y vi a la filarmónica de Manaos ensayando, los ojos se me llenaron de lágrimas, de emoción. Como en un par de ocasiones anteriores cuando he logrado cumplir un sueño y es justo cuando me digo que en efecto, valió la pena, que no importan las horas sin sueño, las caminatas, el calor, las emociones negativas... Manaos, conocí tu teatro.