18.4.11

[Reflexiones] Doctorado, año 2. La duda del inicio.

Justo cuando pensabas que las cosas estaban bien claras vuelve el fantasma del cuestionamiento: ¿de qué servirán tantos años detrás del escritorio? ¿Qué cambios pretendes lograr estudiando lo que haces ahora? Justo cuando abrazabas tu proyecto con orgullo te das cuenta que tres años son muchos, que no tienes ni siquiera un esqueleto formado: apenas el cuerpo deforme de un monstruo que engendras sin saber para qué servirá.

Nunca me di cuenta lo que era un doctorado hasta que tuve que reescribir quince veces mi proyecto y leer autores que nunca había conocido. A pesar de muchas certezas sobre la materia que estudio y me gusta, continúo preguntándome cuál es el verdadero fin del estudio y el motivador que me lleva a permanecer: académico, no soy, ¿de qué me sirve entonces el máximo galardón universitario?



En otros tiempos hubiera dicho que el sabor de la experiencia, el gusto del debate, el perfume de la emoción, el aliciente familiar.  Pero hoy, cuando has desmitificado y descubierto los pretextos que te alimentaban, ¿qué te lleva a seguir navegando por esas aguas tan solitarias y vanas?

Aprender siempre es la mejor justficación. Y sirve. Pero de ahí a aplicar, el camino es lejano. ¿Vale la pena esperar? ¿Hay que volcarse hacia la búsqueda de experiencias externas? ¿Hay que comenzar a llenar papeles para tener una beca?  ¿Cómo evitar ser lo que siempre criticaste?

Acá hay un artículo de The Economist que bien vale la pena la reflexión (miniextracto, pero el artículo en el link):
In Canada 80% of postdocs earn $38,600 or less per year before tax—the average salary of a construction worker.[...]
In America only 57% of doctoral students will have a PhD ten years after their first date of enrolment. In the humanities, where most students pay for their own PhDs, the figure is 49%. Worse still, whereas in other subject areas students tend to jump ship in the early years, in the humanities they cling like limpets before eventually falling off. And these students started out as the academic cream of the nation. Research at one American university found that those who finish are no cleverer than those who do not. Poor supervision, bad job prospects or lack of money cause them to run out of steam...
 Naturalmente, el mercado laboral americano, mexicano o argentino son distintos, pero es imposible negar, una vez más, que somos parte de este sistema y que a mayor cantidad de doctores, menores sueldos y más competencia.

Acá otro artículo relacionado, en español.