22.11.14

[Política] El rey no ha muerto (cuidado con las dentelladas).

Lo cierto es que el dinosaurio del PRI está arrinconado. Pero lo que también es cierto es que a pesar de que su rating se ha desplomado, hasta este momento no ha perdido nada de su poder, es decir, de su peligrosidad. Eso debería ser una razón suficiente para evitar triunfalismos y excesos de confianza. Intenten enjaular a un animal y -a menos de que lo agarren dormido o con engaños- podrán hacerse acreedores a un par de dentelladas.

El día de ayer (viernes, un día después de la histórica marcha del 20NOVMX) la alegría se desbordó y cientos, miles, de tuiteros festejaron la numerosa convocatoria y hasta John Ackerman, uno de los más críticos, se preguntaba qué hacer con el poder que se había logrado. Coincido, se logró algo que no se había visto desde hace muchos años (tal vez desde el 68 y esto representa una alerta porque sabemos qué puede pasar), pero eso no significa que el poder está del lado del pueblo y sí, como bien dice Ackerman, que una vez pasada la alegría de una protesta pacífica y de un gran avance, hay que preguntarse seriamente qué sigue.


La semana anterior reflexioné que una vez que nos quitamos las vendas pasamos a la incredulidad ("ya no te creo Gaviota") y que de ahí, superada la sorpresa, pasamos al sentimiento de indignación ("pinche gobierno, malditos mentirosos") y luego algunos continúan hacia la acción ("marcho este 20 de noviembre). Pero también comenté que a pesar del éxito de las marchas, plantones, protestas y demás, debemos andar por un 5% de mexicanos que toman acciones. Y el asunto es que éstas  no durarán para siempre: requieren estabilizarse para convertirse en cambios reales. No vamos a marchar siempre; no vamos a usar de por vida los HT #YaMeCanse o #AccionGlobalporAyotzinapa. 

Necesitamos más incrédulos sorprendidos, necesitamos más indignados y necesitamos más acciones. 

Hemos avanzado mucho porque "Ya nos quitaron tanto, que nos quitaron hasta el miedo", pero cuidado: basta una fuerte dentellada o un buen ladrido para que muchos den marcha atrás. Entonces, primer paso: la protesta y resistencia pacífica.

Hay un gran logro en las marchas porque participamos muchas personas que antes no lo hicimos. Y eso, reconozcamos, nos ha servido para sentir la piel de gallina, sacar unas lágrimas de emoción y comprobar que ciertamente podemos más si estamos juntos. Twitter es lapidario con Murillo, Peña, Rivera, Chong, el PRD, los infiltrados y muchos más. Pero casi todos se olvidan que las reformas constitucionales se las debemos a Videgaray, Meade y a legisladores del PRI, PAN, PRD, Verde y Nueva Alianza. También se olvidan que la Suprema Corte de Justicia negó las consultas ciudadanas y por supuesto, que es la cabeza del monstruo judicial que acusa, encarcela a los buenos y libera (o les devuelve su dinero) a los malos.  Segundo paso: ampliar los temas de protesta para que no se nos acabe la crítica cuando desarticulen Ayotzinapa (como cuando López Dóriga pone en su avatar de Twitter a los 43 y ayuda a coptar el discurso). Hay tantos y son tan malos los políticos que solitos los sacan. Esto incluye los pequeños temas locales que cada municipio del país vive.

Desde mi punto de vista, simplemente no debemos descansar hasta que la cabeza que caiga no sea la de la efigie de cartón de EPN, sino la real, es decir, su renuncia. Pero aún si esto se lograse, habría que exigir que la(s) cabeza(s) del sistema judicial también cayera(n). Eso implica que se aprueben las consultas ciudadanas sobre las reformas energética, fiscal y educativa. Esa sería la primer estabilización real de la vuelta del poder al pueblo. No es nada del otro mundo (o sí, del otro mundo: del organizado, del democrático). Tercer paso: instauración (real) del derecho a la consulta ciudadana.

En el camino, el aparato represor y mediático insistirán en que queremos desestabilizar al país y harán todo lo posible por alegar que lo que se ha perdido es el respeto, cuando en realidad se ha perdido el miedo. En suma, debemos capitalizar las lágrimas de emoción y rabia que hemos vertido. Y dentro de todo eso, hacer un enorme esfuerzo porque se mantenga la emoción y la pasión por el cambio del sistema político mexicano y sus valores, al tiempo que mantenemos la cabeza fría para responder los desplantes gubernamentales... con razones y debate para convencer a quienes aún no se indignan.

Pero sobre todo, evitar el festejo triunfalista. No olvidemos que la vieja escuela dinosáurica está arrinconada, armada y que es muy peligrosa. Para deshacernos de ellos antes del 1DMX2014 aún hay mucho trabajo por hacer.