21.2.15

[Documentalismo] Emoción al Máximo: dos videos para un fin de semana de felicidad y tristeza

Mientras escribo esto pienso en el ser humano y sus grandes habilidades para ir de lo abominable y positivo a lo formidable y monstruoso. Pienso también en lo increíble que supone llorar, porque uno llora de gusto, pero también de rabia. Y las lágrimas son las mismas: se humedecen los ojos, fluye la mucosidad y se siente un nudo en la garganta, pero en una situación hay angustia y dolor que se aprieta en el pecho, desconsuelo; en la segunda hay risa, liberación de felicidad y sentimiento de paz.

Eso me pasó esta tarde de sábado: comencé por ver un excelente documental de SBS Dateline, el programa que no me canso de promover, donde presentan la historia de dos australianos que fueron capturados en Indonesia hace diez años por intentar exportar drogas hacia su isla. La justicia en el país es clara y muy dura: pena de muerte para los traficantes. Por supuesto, el caso tiene mucha importancia en Australia y SBS presenta un documental: está cerca el momento de la ejecución y parece no haber posibilidades de clemencia. El video presenta la historia de la familia, entrevistas a los condenados, a los jueces, etc. Sin duda deja un sentimiento de pesar, pero es una historia que vale la pena conocer.



Justo después me encontré con un documental del Cirque du Soleil. Cada vez los sigo más porque me parecen un ejemplo de innovación, de sentido de trabajo en equipo, de calidad y de rendimiento -me gusta más la palabra performance, del inglés-.  Es una rara mezcla de competitividad y esfuerzo de conjunto: personas únicas en un mundo único.

Es un video sobre los castings, las audiciones de selección de los artistas: muestra el seguimiento, durante 4 meses, de un grupo de personas que solicitaron su entrada: atletas, clowns, bailarines... una mezcla muy particular de destrezas, las que exige el circo. Ahí me llegó la reflexión de cómo el humano no tiene límites establecidos: la compañía selecciona lo mejor de lo mejor y todavía se da el lujo de darles "un par de vueltas de tuerca" para hacerlos aún más perfectos. Me encantó la frase de una de las entrenadoras: "Son los mejores deportistas, pero aquí les enseñamos a dejar de lado el espíritu deportivo". Claro, se refería al espíritu de competencia y a cómo se les motiva a cambiarlo por uno de conjunto: confiar para dejarte llevar por alguien en cuyas manos dejarás tu vida.

Desaprender: la posibilidad de hacer de un humano algo todavía mejor, de darle más herramientas, de potenciarlo y hacerle ver la importancia de otras disciplinas a las que nunca se ha acercado y que probablemente considera triviales: actuación para el deportista, baile para la gimnasta, maquillaje para el especialista en artes marciales... Ver la transformación de estas personas me hizo pensar en el potencial que perdemos por querer ser siempre los mismos y no atrevernos; como decía un gimnasta - premio nacional de gimnasia-: "al principio, cuando me ponía a bailar me sentía ridículo, ahora ya ni siquiera me preocupa". Qué máquina de transformación tan interesante, la del Cirque du Soleil.

En fin, amor y odio; tristeza y felicidad; cárcel y libertad. Las contradicciones de los seres humanos, incapaces de potenciar nuestras habilidades y entrampados en nuestra intolerancia y cerrazón mental. Que tengas un excelente domingo.