25.12.16

[Reflexiones] Se busca nueva novia y corte de cabello

De pronto, sin darme cuenta, algo me arrolló. Septiembre me revolcó en mi escritorio, octubre me llevó por las calles como un huracán y noviembre me sacudió hasta lo impensado. Oaxaca. Oaxaca mío, Oaxaca suyo. Oaxaca de nadie o el breve relato de los últimos cuatro meses...

Sí, creo que puedo hacer un paralelismo: discutíamos cómo sería el gobierno de Murat y de pronto lo vimos tomar protesta una madrugada del 1 de diciembre. Qué digo "vimos". En realidad solo nos enteramos al amanecer: a la una de la mañana, con convocatoria hormiga y express se llamó a los diputados a las instalaciones de CORTV, la tele del Estado y ahí, con papá en el backstage, Alejandro tomó posesión. 

Así, de la misma manera, entró diciembre en mi vida. Sin avisar, sin pensar. También lo había visto venir pero primero estaba demasiado lejos, después excesivamente ocupado navegando en mares turbulentos (siete proyectos sin cerrar y un octavo por llegar que exigía más tiempo que los otros siete juntos) y de pronto ya me había rebasado. O yo me había rebalsado. Entró y no me dejó pensar, no me dejó escribir.

Entre septiembre y diciembre logré leer un poco: concluir "Paz", de Ahmet Handi Tanpinar; "En ausencia de guerra", de Edgardo Cozarinsky; "Sumisión", de Michel Houellebecq y "Una oveja negra al poder", de Andrés Danza y ErnestoTulbovitz. Apenas lo suficiente para no volverme loco en mis tareas del día a día. Escapar un poco de la lectura es lo que ma ha servido para no terminar en un manicomio, o en la cárcel. Lecturas fugaces, entre copas de vino y cenas ligeras, entre soledades apenas arrebatadas al monstruo social. 

Por supuesto, leí el último avance de una tesis de un maestrante del que fui asesor invitado, leí decenas de trabajos de mis ex-alumnos de la UNIVAS -dos de ellos plagiados y tristemente denunciados, otros muy buenos-, preparé propuestas de trabajo, salí a un par de rutas motociclísticas, seguí a los adultos de la UNIDAM en su diseño de productos turísticos, acompañé en el último tramo de nuestra consultoría conjunta a Colectivo 1050, armamos la página web de Pueblos Mancomunados (aún en construcción) y no sé cuántas cosas más... 

Así debe haber estado el equipo de famoso Alejandro entre septiembre y noviembre: armando, pensando, analizando, tomando decisiones. Y es que él llegó con todo. Seré el más anti-priísta (eso no necesito repetirlo, quienes me conocen lo saben de sobra), pero he de reconocer que en menos de un mes liberó el zócalo de los maestros, frustró dos huelgas de la CTM, negoció con el sector salud y hasta tuvo el valor de plantarse en el zócalo uno (dos?) domingos para sacarse fotos con el pueblo. Astucia dinosáurica, sin duda. El colmillo del padre detrás y la cara de niño bien con esposa guapa por delante. Dicen que la repartición de dinero es grande y que el viejo caudillismo del PRI volvió con todo. No tengo la menor interrogante.

Eppur si muove, habría dicho Galileo. Sí, Oaxaca se reactivó, pero nadie ha pensado en evaluar el costo. Es lo mismo que pasó en la escena nacional en 2012: cuando la oposición hace un tétrico papel, regresa el PRI por sus fueros, a hacer las mismas cochinadas de siempre, pero con caras nuevas. 

Oaxaca no cambiará. Al menos no por ahora. En cambio, mi vida sí dio un par de vuelcos. Pensar en la Francia ficcionada de Houellebecq -bajo el dominio de los musulmanes; conocer la historia de Mujica y su habilidad mediática, sentirme plagiado por mis alumnos y, en últimos días masacrado por un cliente que me dijo no cumplía con sus requerimientos, sí me hicieron reflexionar. Necesito hacer ajustes para ir hacia aquello que me gusta hacer.

Entre los planes está incrementar el tiempo dedicado a la escritura. Tengo al menos tres textos pendientes. Un libro, tal vez dos. Debo hallar el modo de generar  ingresos a partir de ahí. ¿Ediciones personales y búsqueda de concursos? También quisiera dedicar ciertas horas semanales a la docencia. Un curso relacionado con eso que hago, pero sobre todo con lo que me llama la atención: el fenómeno turístico, migratorio, la globalización, los espacios de debate alrededor de esto. Ir más hacia la parte estratégica, filosófica, analítica, que hacia la operativa: ayudar a pensar, reflexionar y construir una teoría distinta. ¿Dónde estará este espacio? 

Los cuarenta también me han hecho comprender que aunque uno puede hacer muchas labores y ser consultor "freelance" por toda la vida, también es importante enfocar en los temas que son verdaderamente de su interés. Bien dicen los abuelos que no se puede estar con Dios y con el Diablo. En mi caso, tengo predilección por la inseguridad que ofrece el segundo: me gusta la aventura, la reflexión, la crítica y el debate. Estoy más a la izquierda que a la derecha. Amo la innovación y sufro con la tradición. La declaración sigue siendo el hecho, el problema es la realidad. A menos de que logre dar un salto y que enfoque con mayor detalle. 

En fin, todo parece indicar que una nueva ola de cambio viene. De su intensidad y fuerza, desconocemos. Por lo pronto, el cierre de año sirve para pensar y hacer una lista de las reparaciones que necesita el velero: ¿astrolabio o GPS? ¿camarote o hamaca? ¿Navegación en solo o con equipo? 

Amo estas etapas de la vida en que el bote comienza a soltar lastre. Hasta muy pronto!