
Nunca te das cuenta cómo entras a este mal, y como muchas de las adicciones, nunca te das cuenta de que las tienes hasta que puedes hacer un alto en el camino y mirarte en retrospectiva.
El Andaryego comenzó por hacer un trabajo de un par de meses que le permitió diagnosticar no sé qué vainas (algo así, como "sí, el niño está enfermo, he comprobado que la diarrea, la temperatura y los ojos en blanco no se deben al balonazo que le dieron sus amiguitos en el partido de futbol de hoy por la tarde, señora") y después de ahí recibió el ofrecimiento de una chamba... que hoy lo tiene completamente ausente del cuadrante. (clic a seguir leyendo)









