23.3.10

¡Arrancamos!

Bien, muy bien.

Primer día de taller. Las neuronas comienzan a reconocer el aula, a sentir que pueden hacer más que lo mecánico, que piensan. Previamente habíamos enviado una página en la que tratábamos de responder 2 cosas:
¿Cuál es el título de tu proyecto de tesis?
¿Cuál es el tema de investigación?

Luego, en la jaula (ups, en el aula), nos encontramos con 30 cándidos candidatos más; todos doctorantes, todos tras "la luz" de la que tanto nos hablaba el buen profe Ríos, de la Agraria. Los tres profesores nos dan la bienvenida; el coordinador nos da algunas instrucciones que tendremos que seguir para sobrevivir en el mundo de la academia. Se cita a Borges, se habla del ego en la academia (y yo me pregunto qué será del Andar y ego, al mismo tiempo que me interrogo cuánto más se potenciará el amor propio en el aula de FLACSO -si, en efecto todos "gente bien"-, en la Argentina y entre académicos).



Es divertido, es entretenido, es retador. Hay chilenos, uruguayos, argentinos, mexicanos (se acabó la originalidad sanmartinense), brasileras, colombiana; hay masters europeos, americanos, peruano, chileno, mexicano; hay sociólogos, historiadores, especialistas en educación, en turismo, en ciencias políticas, "peronólogos" (por Perón, ignorantes!)... bien lo dice el profe más experimentado ("más viejo", ¿dijo?): "hay una gran diversidad acá".

Veremos...

Por lo pronto, ya hay tarea para la semana siguiente: avanzar sobre el proyecto de tesis (cosa que la UBA y la UCuyo piden como requisito básico para solicitar admisión). Parece que los primeros meses tendremos que pensar si lo que pensamos está bien pensado, y si los que nos preguntamos está bien preguntado, para luego ver si nuestras dudas pueden seguir creciendo al grado de convertirse en una nueva pregunta. Así es la academia, ¿no?

Preguntas para preguntarnos si sabemos qué preguntamos. Así se activan las neuronas, en la duda metódica... pronto, más novedades.