25.3.10

[Viajes] [Reflexiones] Doctorante en Buenos Aires: el proceso de adaptación

Esto para el Sr Nariz, que en días recientes recomendó Waking Life en su espacio púrpura. Comenzar a jugar con la Rigoberta (nombre de mi nuevo juguete con el que escribo estos post) se ha convertido en una actividad que resta bastante tiempo, pero al mismo tiempo permite sentirse diseñador.

Van unas fotos con un juego de photoshop. Para mostrar que si no se abusa mucho, pueden salir cosas interesantes.

La foto es del depa en el que vivo desde hace 2 días. Específicamente la sala de negociaciones de los dueños y que en horas libres uso para trabajar en la compu (no sólo me dedico a escribir en el blog).


La cocina con una cena muy local: ensalada de tomates, una copa de vino tinto (para comenzar), un trío de empanadas y luego una fruta. Acompaña el todo una sal de Maras (ver las fotos del post anterior).

Sí, extraño las cenas sanmartinenses, pero acá ir por costillitas en agridulce o un carpaccio de lomito equivale a hacerse un harakiri económico.




No, no es la imagen de un sueño, es la cocina con un fuerte golpe de viento (¿o son las alucinaciones del malbec Las Moras, 2009?). 

Acá se cuecen las habas, se cortan los tomates, se desempacan las empanadas y se calienta el agua. De vez en cuando se guarda el vino que sobra y se lavan los platos.





Finalmente, el cuarto de la visita (o sea yo). Como podrán ver, el graffiti mal hecho sobre la pared derecha debe su mala calidad a mi mínima experiencia como grafitero en una pequeña parte, pero sobre todo a mi absoluto desconocimiento de la forma de hacerlo en forma digital sin ensuciar la pared... 

Bien, ya estamos actualizados y estas fotos me tomaron sólo 1:30 (o más!). Yo no entiendo cómo es que pensamos que los diseñadores no hacen nada! Tampoco entenderé a los que critican a los estudiantes de doctorado. Mañana no estoy para nadie, a menos que quiera hablar de Impactos del turismo en zonas rurales... buen fin de semana.