1.7.10

[Política] Usted disculpe, sólo fueron cuatro años. Encarcelamiento injusto


Los doce integrantes del movimiento de Atenco que fueron liberados ayer estuvieron cuatro años en la cárcel. Cuatro años comiendo lo mismo, cuatro años de no reunirse con sus amigos, más de mil trescientas noches. Se dice fácil.

Y ayer les abrieron la puerta. No, no les pidieron disculpas, tampoco les van a restituir sus gastos. Ni les dijeron que se castigaría a los que los acusaron con "premisas falsas", en un proceso plagado de errores y en que "se castigó la protesta social" (vaya! se puede protestar en un país "democrático").  No se  limpia la imagen pública, no se recupera el tiempo.

Así está la justicia en mi país. Selectiva (no hay acusados por las guarderías, otros luchadores sociales siguen detenidos), solapadora (el fraude de 2006, la extinción de luz y fuerza) y lenta (sólo llegar a esta instancia significa que ya has pasado por un tortuoso proceso de tribunales, magistrados, juzgados, procuradurías...).  Y a estas alturas, nadie puede pensar que está cambiando, si acaso que tiene algunos chispazos de honor, pero no creo que hubiera quien se atreviera a poner la mano al fuego por la suprema corte. Ojalá pudiéramos pensar que al menos está indecisa.

Pero parece que su autonomía es inexistente y más bien que está secuestrada por el gobierno en turno para sus fines políticos: incapaz de mirar a las injusticias del presente, se dedica a castigar cosas del pasado: ahí están Echeverría y ahora Atenco. Golpes mediáticos en momentos electorales que al final golpean a otro que no es el PAN. ¿No está la resolución de Atenco claramente dirigida a la campaña política de Peña Nieto?  ¿Y Luz y Fuerza? ¿Y Pasta de Conchos? ¿Y los militares en la calle haciendo el trabajo de la policía? 

Así funciona la justicia en este país. En el Estado de México el PRI, pisoteando el sistema judicial (¿Alguien dijo Paulette? ¿escuché Greg por ahí?) para mantener sus privilegios. Más y más maquiavélicamente, cada día más represivo. Pero cuidado, el PRI no se está muriendo: el dinosaurio se rehusa a fenecer. Y se apoya en nuestra ignorancia, en nuestra incapacidad de autocrítica, en nuestra imposibilidad de reconocer que como ciudadanos, somos los primeros en ser parte de la corrupción ("¿no poli? Pa su refresco", "ándele, póngale otro cable para la tele de al lado y declaramos nomás una, yo le doy por ahí una ayudita", "orale profe, écheme la mano, para la otra voy a estudiar mejor"...)


Pero aún así soy optimista: pienso que podemos trabajar todas nuestras fallas y evitar el estallido social que está a la vuelta de la esquina. Nuestro barco no tiene capitán, tiene un misionario borracho y pederasta, su cocinero no se lava las manos cuando trabaja, los marineros están hartos de comer mal, del abuso del capitán Calderón y sus segundos de a bordo, pero aún estamos a tiempo de evitar la colisión con los arrecifes. No sé si podremos evitar el motín, pero tal vez logremos que no haya más muertos de los que ya tenemos. Aún se puede salvar lo esencial, llegar a un puerto tranquilo y sentarse en la playa para hacer un mea culpa, reorganizar el mando, discutir el racionamiento, arreglar el timón, discutir los días de descanso y cerrar un trato antes de seguir navegando. 

Si logramos liberar a la justicia de su secuestro político, si se avanza en ese sentido, no necesitaremos que América tenga que pedir asilo y hacer más grande un problema de por sí complejo. Si la intolerancia se discute en clase, si nos interesamos por la política, el aborto, la legalización de las drogas, el matrimonio homosexual y etcétera y etcétera... y lo debatimos en la sobremesa, si abrimos los espacios para darnos el derecho de escucharnos, entonces tal vez ya no tengan que morir más candidatos, más niños en los retenes, más estudiantes en el fuego cruzado, ni más bebés en las guarderías. Sólo los ciudadanos que piensan en el resto de los ciudadanos y no sólo en ellos y en su familia, comprenden que esa es la esencia de una sociedad. 

Sí, los culpables de haber encarcelado a otros por cuatro años (y a los muchos que están encarcelados y no logran salir porque no pagan el precio de la justicia hoy en día) todavía están libres y la justicia es lenta e insegura; en efecto, el Estado no responde y está plagado de corrupción, pero sólo un pueblo preocupado, informado y tolerante al debate puede evitar esa debacle... ¿Lo lograremos?