29.3.09

Video sobre el Perú




Hace unos meses conocí a Sébastien, un francés que me hizo favor de presentar Lauré, una amiga franchuta, a quien conocí a su vez, en Monterrey. Recuerdo que en esa charla que tuvimos en el bar "Juanito", de Barranco, me entregó un libro que Lauré me había enviado (unas historias interesantes de Dinamarca y Groenlandia) y me contó sobre su interés por recorrer el Capac Ñan a pie, por seis meses. (seguir leyendo)


Ayer recibí un correo en que invita a la proyección del documental que realizó al respecto, en una sala en PAris, de donde él es. La envidia me corroe por no poder asistir, pero al menos pude ver un extracto del video en la página web que existe al respecto (si das clic al título de este post, te dirigirás ahí) y responderme, una vez más, por qué estoy en este país:

No son sus ciudades, que son igual de desordenadas que las de la India
No es su comida, a pesar de ser rica y variada, con sabores milenarios
No es su gente, con todo y su amabilidad y curiosidad

Son sus paisajes, su naturaleza, su inmensidad, su mezcla de montañas y tradición; su variedad de ecosistemas que te permiten que en la misma tierra puedas ver un oso perezoso (o pelejo, como les llaman también) que una llama o un cóndor, son sus caminos solitarios y ese sentimiento de pequeñez ante lo grande de su naturaleza... ese es el Perú que admiro.

En fin, la imagen del principio, tomada del video de Sébastien, las siguientes, de mi última salida de campo, pues sí, afortunadamente, a veces me robo el tiempo para hacer algunas fotografías mientras trabajo.

Pelejo u oso perezoso


Cuando seas grande


Paleta Movil

En el fondo, nada se mueve

Triste espera

Vacío...

15.3.09

La construcción del nuevo sistema económico



He hablado en muchas ocasiones de Immanuel Wallerstein. En esta ocasión, me permito invitarlos a leer uno de sus últimos artículos en que habla sobre el sistema económico que deberíamos de pensar, pues el que vivimos en este momento está definitivamente en un proceso crítico.

Acá un pequeño extracto, pero el artículo completo está en la dirección siguiente: http://www.jornada.unam.mx/2009/03/15/index.php?section=opinion&article=026a1mun
¿Qué podemos hacer? Primero que nada, debemos estar claros de qué batalla se trata. Es una batalla entre el espíritu de Davos (en pos de un nuevo sistema que no es capitalismo pero que sin embargo es jerárquico, explotador y polarizante) y el espíritu de Porto Alegre (un nuevo sistema relativamente democrático y relativamente igualitario). No hay mal menor aquí. Es uno o el otro.


¿Qué nos queda hacer? Promover una claridad intelectual acerca de la opción fundamental. Luego organizarnos en miles de niveles y miles de modos para impulsar las cosas en la dirección correcta. El punto primordial es impulsar una desmercantilización de todo lo que podamos desmercantilizar. Lo segundo es experimentar con todos los tipos de nuevas estructuras que hagan más sentido en términos de justicia global y sanidad ecológica. Y la tercera cosa que debemos hacer es alentar un optimismo sobrio. Estamos muy lejos de tener la certeza de una victoria. Pero es posible.

Le Clézio - La cuarentena



En una de sus últimas páginas, Le Clézio escribe lo siguiente:

"no hay que olvidar nunca a los primeros inmigrantes que llegaron a Mauricio, procedentes de Bretaña, huyendo de la hambruna y de la injusticia, buscando un nuevo Eden [...] a todos los que la compañía más cruel que jamás haya existido engañaba y abandonaba en las islas lejanas, y a expensas de los cuales se cobraba cada año su libra de carne.

No hay que olvidar a los barcos negreros de nombres espantosos, el Phénix, el Oracle, el Atenor, el Prince Noir, cada uno con su cargamento de medio millar de hombres, mujeres y niños capturados en las costas de Mozambique y en Zanzíbar, en Madagascar. Encadenados de dos en dos, transportados en el fondo de la bodega, en un espacio de cinco pies y cinco pulgadas de largo por quince pies de ancho, y de de dos pies y seis pulgadas de alto. [...] Tampoco hay que olvidar jamás a los culis indios, los peones embarcados mediante engaños en Calcuta, en Madrás, en Vizagapatnam, a los jóvenes raptados en los poblados por los arcotis [...], no hay que olvidar tampoco el Hydaree, que zarpó de Calcuta en enero de 1856, cargado de inmigrantes, procedentes del Oudh y de Bhojpur, que huían de la hambruna y la guerra, de la represión inglesa contra los cipayos insurrectos, y que fueron abandonados durante meses en los peñascos desnudos de Plate y Gabriel..." (clic a seguir leyendo)


La historia del mundo: explotadores contra explotados. ¿Cómo no ponerse a pensar, cuando se lee este libro, en la forma que occidente le ha dado a nuestro mundo: moviendo la mano de obra y las materias primas de un lado a otro con el único interés de satisfacer el beneficio económico de unos cuantos europeos que hoy descansan sobre sus sólidas economías creadas a costa del esfuerzo de millones de hombres esclavizados a una vida miserable de la que apenas unos cuantos han escapado?


Hace ya más de quinientos años que estamos a la merced de los movimientos económicos, que el mundo se ha impregnado de injusticia, sobreexplotación y abuso colonial: trabajar para llenar las arcas del primer mundo.

La prosa es mágica, descriptiva, clara, viva y contundente. Podría ser una influencia de Camus, con esos personajes tan humanos, con sentimientos que afloran en todo momento y cuentan lo que sienten, sin tapujos, apenas trazando los límites entre el instinto animal y la consciencia humana; es también un libro de viajes y de aventureros que van por el planeta en busca de su pasado, de un escollo del que se puedan agarrar para no sentirse extraños al mundo; hombres que necesitan saber de dónde son.

Estamos en principios de siglo, un barco parte desde Europa hasta las Islas Mauricio, llevando a unos migrantes que terminarán por ser obligados a hacer una estadía que durará más de cinco meses en una pequeña isla llamada Plate debido a un brote de viruela que los forza a una cuarentena. A partir de ahí, Léon narrará la historia de esos cinco meses en que el animal sustituye lentamente al ser humano, un tanto por la necesidad de sobrevivencia, pero también un poco por esa búsqueda de las propias raíces y termina por permitir las condiciones de vida más deplorables.

Dos hermanos, Jacques y Léon, acompañados por la esposa del primero, Suzanne comenzarán a darse cuenta de las grandes diferencias que, en el fondo, existen entre ellos y que nunca habían aflorado sino hasta el momento en que los aspectos cruciales de la aventura surgen (la necesidad de exiliar a los enfermos en una pequeña isla de nombre Gabriel, sin las mínimas condiciones humanas, o la protesta ante la toma del poder por parte de uno de los pasajeros que más carecen de ética). Es entonces que notarán cómo les une un pasado común, pero su futuro se separa más y más, sobre todo cuando el benjamín de la familia conoce a Suryati, esta india de raíces europeas que ignora ella misma su linaje.


Seguramente algo de lo que me identificó con el libro tiene que ver con el hombre que deja atrás su pasado para ir en busca de una nueva aventura, que decide abrir sus brazos al mundo y los ojos ante las nuevas expectativas: son Léon, el hermano de Jacques y Léon, el sobrino del primero quienes se encargan de contar la historia en primera persona: el primero buscando su tierra de nacimiento y el segundo a su tío-abuelo desaparecido después del rescate que los llevó a la Isla de la Reunión una vez terminada la Cuarentena.

Finalizo este post para ir en busca de otro libro del mismo autor, con otro extracto: "..Y yo me he convertido en Léon, el que desaparece, el que da la espalda al mundo, con la esperanza de regresar algún día y de gozar con la ruina de quienes lo desterraron. Al igual que Léon en el gélido internado de Rueil-Malmaison, sueño con el mar deslumbrante, con el batir del mar contra las rocas negras de Anna. Un día regresaré y todo será uno de nuevo, como si no hubiera transurrido el tiempo. Volveré, y no será para poseer la fortuna de los azucareros ni la tierra. Será para reunir lo que fue dividido, los dos hermanos, Jacques y Léon, y de nuevo se unirán en mí los dos ancestros indisociables, el indio y el bretón, el terrateniente y el nómada, esos dos aliados míos que viven en mi sangre, y, con ellos, toda la fuerza y todo el amor del que eran capaces."

¡Buena lectura!

8.3.09

Pensando en los amigos




Hace unos días que algunos de mis amigos intercambian correos sobre política. Parece que todo se inició cuando uno de ellos compartió a través de un mensaje múltiple, lo que sucedía con el inicio de la campaña federal 2009: que se habían presentado los mismos de siempre y que eso era injusto.

Siendo rojillo, con frecuencia recibo este tipo de mails (incluso en algún momento alguien "me suscribió" a un grupo derivado de una de las páginas del Sendero del Peje y gracias a ello me entero todo el tiempo de las últimas...), pero me llamó mucho la atención que la discusión se abriera entre mi grupo de amigos de la universidad: gente a la que yo catalogaría como "con pocos problemas económicos" y que difícilmente se queja del statu quo, pues algunos están tan bien posicionados en la política (o alguien de su familia lo está), que no tendrían mucho que criticar.

La amistad es una cosa y la política es otra, pero he de confesar que me dio mucho gusto leer comentarios de quien años atrás no hablaba mucho al respecto. Y eso me llamó a hacer este pequeño texto:



Para comenzar, he de decir que me parece muy bueno que se fijen posiciones: navegar por la mar sin una bandera equivale a hacer lo que hacían los piratas en su época. Un día bandera negra, otro de Inglaterra o de Holanda. Este mundo está hecho para que unos seamos rojos, otros azules, verdes, etc.


Enseguida, me parece también muy bueno que se intercambie información y se comente. Y es a partir de acá me permitiré contarles mi opinión, no sobre el tema político (creo que de sobra saben mis amigos que no estoy de acuerdo con que sean siempre los mismos los que andan tras los huesos, mucho menos cuando han probado su escasez de valores éticos y nula preocupación por los problemas del país -y sí por el llenado de su bolsillo-), sino sobre la necesidad de opinar y lo que considero importante para ser un buen ciudadano.

Hace casi diez años que vivo fuera de Toluca, mi tierra de nacimiento. Gracias a eso pienso (quienes han estado en una posición como la mía, estarán de acuerdo y tendrán más claro lo que digo) que solamente cuando uno ve su mundo desde afuera y lo compara contra la nueva realidad, se da cuenta del terreno que ha estado pisando.

Independientemente de que no esté de acuerdo con lo que sucede allá, me gustaría contarles que acá tampoco pinta tan bonito el mundo (será por eso que entre latinos somos tan parecidos). He encontrado tantas cosas en común, que sí quiero contarles que acá, como allá...

- vivimos en el inmediatismo: no es que estemos plenamente convencidos de algo, sino que el vaivén de la actualidad rige nuestra manera de pensar. Hoy nos indignamos por un asesinato, mañana por un político ladrón y pasado mañana por el aumento de sueldo injustificado... pero la semana siguiente habremos olvidado el tema, porque habrá uno más reciente (el dólar el 16 pesos, tal vez).

- somos medio ciudadanos: un grupo, el menos consciente, desdeña todo lo que tiene que ver con elecciones; otro conjunto (vayamos reduciendo número de participantes) vota cada periodo electoral y se olvida de su responsabilidad hasta la siguiente campaña; otra cantidad de gente -aún menor a la anterior- se activa unos meses antes de las elecciones y toma sus posiciones para poder tener nuevo tema de conversación en la sobremesa y en las reuniones amistosas (después del partido de fut, en la fiesta de la familia), y finalmente, un puñado de personajes, agremiados en algún partido o agrupación civil, aún más reducido que todos los anteriores, trata de organizarse en torno de aquellos que llevan las riendas de nuestra ciudad, estado o país. Qué casualidad que terminen siendo los mismos, ¿no?


- nos preocupamos por lo que nos afecta en lo personal, pero hemos olvidado (¿acaso lo hemos tenido alguna vez?) que el interés común debería prevalecer sobre el particular: si están matando gente en Ciudad Juárez, "nos queda muy lejos", si están pisoteando indígenas en Chiapas "es por rebeldes y carentes de educación". Ni hablar de los cientos de iraquies que mueren al día.

- trabajamos de manera totalmente aislada: déjenme contarles que acá trabajo con turismo, y que la realidad es triste. Unos contra otros (pensando que la competencia es el de enfrente y olvidando que competimos por destinos turísticos con decenas de ciudades y países), siempre haciendo caso omiso de los gremios, criticando a los sindicatos, rehuyendo de las asociaciones vecinales, cámaras de comercio... y eso que siempre nos enseñaron que trabajando en equipo se obtienen mejores resultados.


Como verán, lo que viven ustedes allá, también se vive acá. Pareciera que no tenemos ganas de aprender de los errores (¿no fue Einstein el que dijo que "si continuamos haciendo las cosas como siempre las hemos hecho, lo único que podemos esperar son los mismos resultados..."?). Por algo seremos latinoamericanos, porque siempre estamos tenemos un pie en el primer mundo (según nuestros políticos), pero el otro en la mmm....ugre de nuestra realidad: desigualdad social, nula participación comunitaria, ignorancia y corrupción.


Si aún continúan leyendo, va la respuesta al Fer (que siempre me dice... "bueno, ¿y qué propones?"):

1. Abramos espacios de debate: discutamos, debatamos, desde nuestras trincheras, desde nuestras opiniones políticas, pero pensando en el bien común (no sólo en los propios hijos, quienes los tienen) y en los valores en los que creemos. Si eres profe, fomenta el intercambio; si eres jefe, informa a tu gente; si eres papá, deja que tus hijos opinen.
2. Tengamos más interés por dar seguimiento a las cosas: no nos dejemos llevar por los medios y pensemos en el mediano y largo plazo. Si sabemos que nuestro amigo Montiel se llevó toda la plata y que lo exculparon, ¿no deberíamos tener una listita de quienes fueron los diputados que permitieron eso (perredistas, priístas, panistas, petistas, etc) y sacarlos de nuestras opciones políticas, además de mantener una permanente denuncia contra ellos? ...Si la legislación universitaria permite que el gober sea quien pone y quita candidatos ¿cómo es que sólo nos acordamos de eso cada cambio de rector?
3. Organicémonos e integrémonos: si existe un gremio de empresarios toluqueños ¿por qué no formar parte de él y tratar de cambiarlo? (tampoco creas que está en las mejores condiciones). ¿Por qué no organizar a los vecinos para compartir seguridad, actividades para los hijos, intercambio cultural...? ¿Ustedes han escuchado hablar de una organización de profesionales egresados del tec que no dependa del tec? Y que conste que no se trata de convencer a nadie de nada, sino de poder encontrar puntos de acuerdo para mejorar.
4. Integremos a las nuevas generaciones. Lamento recordarlo, pero hace ya más de 10 años que egresamos. Hace un par de lustros que dejamos los "tes" y estamos en los "tas" ¿vamos a dejar que los nuevos salgan tan "verdes" como nosotros?

Bueno, pues para variar me he extendido más de lo que pensaba, pero como ya tenía rato que no posteaba y respondía, aproveché para contarles cómo están las cosas por acá... cualquier parecido con su realidad, es mera coincidencia. ¡Buena semana!

2.3.09

Los vaticinios de Calderón...



No puedo evitar el comentario:

Hoy que el dólar llega a 15.50 Pesos por una unidad, vale la pena recordar a muchos de mis amigos que hace ya tres años, se insistió en que si ganaba el peje la economía sería un caos.

* Decían que el desempleo sería imparable
* Decían que la violencia no se podría detener
* Decían que el peso se devaluaría
* Que la bolsa de valores se iría a pique (Clic a seguir leyendo)



Y bueno, yo veo que tenían razón... sólo que se equivocaron de persona. Hoy, gracias a Calderón tenemos una realidad que se parece tanto a la que nos pintaban si votábamos por "el peligro para México".

Hoy, nos dicen que todo se debe a la crisis global, pero nadie nos recuerda que somos parte de esa crisis por haber seguido durante años y años el mismo modelo económico que en este momento nos tiene pescados del cuello.

Imagínense: el 18 de febrero el presidente del Instituo Mexicano de Finanzas dijo que "el tipo de cambio podría ubicarse por arriba de los 15 pesos por dólar al cierre del año, debido a que la divisa está ganando terreno por el deterioro económico global" creo que sólo le falló por unos cuantos días el vaticinio a este amigo. ¿Hasta cuándo seguiremos creyendo en este sistema que sólo empobrece y absorbe los beneficios en las manos de unos cuantos?

1.3.09

25 Aniversario, La Jornada



Lo intenté pero no lo logré... irme a dormir sin festejar el aniversario número 25 de La Jornada, mi diario favorito era como un insulto, como un golpe bajo a un miembro de la familia.

debo haber comenzado a leerlo por ahí de los 19, primero entusiasmado por las Histerietas (El señor cabeza, la tetona mendoza, los mamelucos-punk y tantos monos de primerísima calidad), luego por los reportajes y entrevistas a escritores famosos y chéveres. Después fue el 94 con el zapatismo: el único sitio donde podías leer lo que pasaba con Marcos era ahí.




Y así, La Jornada y yo nos fuimos acompañando en el tiempo. Aún hoy, con mis horas y minutos contaditos para el trabajo, me doy espacio al menos cada tercer día para ver qué pasa en mi país. ¡Gracias a La Jornada por hacerme sentir menos lejos y mas consciente de que mi patria tiene que cambiar ya! http://www.jornada.unam.mx/2009/03/01/index.php

Así que bueno, para los que lean esto fuera de México, sepan que hay un diario y una revista que sí son críticos de lo que hace el gobierno: La Jornada y Proceso. El resto tiene sus altibajos (bajialtos debería decir, pues es en ese orden), pero el único periódico que ha mantenido su línea es el que llegó hace 5 lustros, hecho de la solidaridad de muchos intelectuales que apostaron por un medio independiente, libre y honesto.

Hoy, les recomiendo que lean la nota principal de hoy: el cuento de cómo nació este gran diario.