17.3.11

Relato de viaje Brasil... partes pendientes: Parque Nacional Chapada Diamantina

La vuelta a la gran ciudad porteña fue como bajar de un tobogán: una vez que llegas a la ciudad, todo se acelera, los pendientes llegan, las tareas, reuniones, mails, comunicación, las cosas de la casa, etc. Es como entrar en un torbellino repentinamente... sin salvavidas, sin traje de baño.

He pospuesto por muchos días la actualización de las últimas fotos del viaje. Ahora voy retomándolas poco a poco. Por fortuna se puede seguir viajando desde el sillón y desde el escritorio... volvamos al Brasil:

Hemos dejado Salvador de Bahía y las locuras que ahí sucedieron y encaremos una vez más el autobús. Esta vez sólo serán unas 6 horas para llegar hasta el pueblo de Lençois (adivinaron, fundado por franceses) que en el siglo XIX fue muy famoso por la extracción de diamantes. Hoy es un un parque nacional. No sólo el pueblo sino otros 6 que están en el área. Brasil impresiona por muchas cosas: el parque no tiene guardaparques, no cobra entrada, no tiene límites ni barreras... y sin embargo está limpio, ordenado, tranquilo, nadie construye esos enormes edificios ni rompe el diseño arquitectónico local. Todo el tiempo me la pasé preguntándome "Where's the catch?" Que en español es algo así como "¿dónde está el truco?"

El parque tiene terrenos privados, una carretera que le cruza y los atractivos son explotados por sus dueños (los que vivían ahí o estaban ahí antes de la declaratoria de parque nacional). Esa es una estrategia de trabajo: no se pelearon con los habitantes, simplemente les hicieron ver que ya no podían extraer minería, que tendrían que poner límites al ganado, no podrían extraer plantas nativas y así... y que a cambio podrían recibir turistas.

No tengo el dato exacto de visitantes, pero todo el tiempo están fluyendo quienes quieren hacer trekking, escalada, rappel o simplemente visitar en autos, camionetas, etc. Es realmente impresionante ver la belleza del lugar. Hay comida para todos, precios para todos y servicios suficientes. La mayor parte usa guías, otros simplemente se van por su pie y hacen caminatas de 3 o 4 días. En mi próximo viaje haré un recorrido menor y podré parar más tiempo en determinados espacios porque me he perdido de un buen trek, de observar aves, fauna, de acampar... todo por correr por el Brasil. Acá las fotos y una vez que termines de verlas, en unos días nos vamos a Brasilia, la capital de este gigantesco país. Ahí verás lo que es arquitectura y leerás un texto escrito en el sitio... con mucha reflexividad.