Justo cuando pensabas que las cosas estaban bien claras vuelve el fantasma del cuestionamiento: ¿de qué servirán tantos años detrás del escritorio? ¿Qué cambios pretendes lograr estudiando lo que haces ahora? Justo cuando abrazabas tu proyecto con orgullo te das cuenta que tres años son muchos, que no tienes ni siquiera un esqueleto formado: apenas el cuerpo deforme de un monstruo que engendras sin saber para qué servirá.Nunca me di cuenta lo que era un doctorado hasta que tuve que reescribir quince veces mi proyecto y leer autores que nunca había conocido. A pesar de muchas certezas sobre la materia que estudio y me gusta, continúo preguntándome cuál es el verdadero fin del estudio y el motivador que me lleva a permanecer: académico, no soy, ¿de qué me sirve entonces el máximo galardón universitario?



