2.4.16

[Fotos] Experimentos morelenses

Hace unos días tuve la oportunidad de visitar el pequeño (solo en extensión, porque es muy grande en amistad y buena onda) y hermano estado de Morelos. Además de saludar a un buen amigo, asistí al festival de Semana Santa en el Centro Cultural Borda, donde pude hacer unas fotos. 

Las diurnas son de Jardines de México, un interesante y reciente experimento de más de 50 hectáreas de jardines ambientados a partir de distintos espacios del mundo. ¿Mi opinión? Se pudieron haber quebrado un poco más la cabeza y ambientarlo en mundos surrealistas: el jardín de la reina de Alicia, el laberinto del Fauno y cosas así... pero es un buen primer intento. Esperemos que usen el resto de sus hectáreas en algo muy innovador. 

El link para ver las fotos es éste: https://goo.gl/photos/mdEAvYUy8Dh2xkiZ6

14.3.16

[Fotos] De una carrera de motos en Oaxaca 13 Marzo 2016


Un poco de foto de emoción y adrenlina. El día de ayer estuvimos presentes y acompañando a pilotos amigos. Fernando Gaytán (94), Oscar Cruz (9) y Mike Valencia (77). Oscar, en particular, un chavo de 9 años que está en estos momentos en el primer lugar de su categoría a nivel nacional, le da con muchos ánimos! 

No es que seamos super fans del tema motocross en este blog, pero es una reminiscencia de la juventud y niñez, cuando acompañaba a mis tíos a sus carreras. Por otro lado, es una linda posibilidad de hacer foto y continuar en este ciclo de retomar un poco la cámara, jugar con los lentes y disfrutar de actividades distintas.  Espero las disfrutes. 

Pongo una en este post, pero si quieres ver algunas más, están en este link de DropBox. Estarán disponibles un par de semanas y si las usas, se agradece la mención. 

12.3.16

[Videos] El Perú y Guarango Cine y video


Frecuentemente le llamo "mi Perú", aunque no poseo un solo metro cuadrado o algo que legalmente me haga nacional de aquel país. Pero viví en él cuatro años y lo recorrí por muchísimas partes. Conocí sus montañas, ríos y playas. Comí las papas de los Andes y los pescados de la costa; caminé en las alturas y acampé en en sus parques nacionales. Hasta hice mi intento de apoyar de algún modo trabajando ahí... y todo eso me trae recuerdos que frecuentemente me llevan de regreso. Lo mismo me sucede cuando veo un video de Guarango.

6.3.16

[Viajes] Domingo de motos. Huajuapan de León.


La cita fue a las 9:00 AM. Como siempre, largamos las amarras los que estuvimos. Del nutrido grupo de 5 que esperábamos, salimos dos motos y tres personas. En realidad basta una moto y un conductor para hacer un viaje de los bikers independientes, como nos autobautizó uno de los amigos. 

El destino no estaba claro. Una noche antes todavía pensábamos en Tehuacán, pero sabíamos que cerca no es. El día nublado y frío nos puso a pensar, pero igual decidimos avanzar hacia Cuicatlán y ahí veríamos si seguíamos o no. La ventaja de ir en dos motos es que siempre es más fácil cambiar de planes en la mitad del camino. 

Como siempre, el destino nos hizo la misma broma y en la gasolinera de Huitzo decidimos trocar dirección e ir hacia Tamazulapam o Huajuapan de León. Conocer un lugar distinto siempre es más interesante que ir a uno conocido, y como Oaxaca "solo" tiene 570 municipios, no es difícil decidir por el cambio. 


Decidimos tomar la carretera libre, esa que tiene más curvas y es más imperfecta. De Huitzo, hacia Nochixtlan, luego Yanhuitlán, enseguida Tamazulapam y de ahí a Huajuapan. Doscientos kilómetros, pero casi tres horas de camino. El que no sabe curvear, en Oaxaca aprende a la buena o la mala. Después de más de 20 topes y unos 254 mil hoyos, llegamos al centro de Huajuapan, como llevados por el olfato. 


28.2.16

[Cuento] Pasos perdidos.

En la calle Ayacucho, poco antes del 555, apenas unas cuadras después de Corrientes, hay un tipo parado frente a la vitrina. Le duele tanto el estómago que tiene que plegarse de vez en cuando. Por eso, cuando se da cuenta que lo que mira es el consultorio de un acupunturista chino, se dice que tal vez ahí esté la solución. 


Entra. Lo atiende una mujer argentina, unos cincuenta y cinco años, lentes setenteros, mallones y revista de vanidad en la mano (¿Hola, Vanidades, Glamour?). Lo mira por encima de los lentes, con la cabeza agachada sobre la revista y frunce la nariz. Él retrocede hacia la vitrina y constata que efectivamente está en un consultorio chino. Mira alrededor y le tranquiliza el gato dorado que nunca deja de mover la mano y el pequeño arreglo de bambúes. Se arma de valor y pregunta. 

Ella lo mira de nuevo y como preguntándose "¿qué mierda hace este cuasi pordiosero en MI local?" levanta la cara -sin hacer el mínimo esfuerzo de levantarse de la silla-. Le avienta la tarifa como quien tira un hueso al perro callejero: "Doscientos". Él retrocede, palpa si aún tiene la billetera o si la perdió solo por preguntar. Da la media vuelta y sale. ¡Doscientos! 

Afuera, mientras la mujer vuelve a su revista, él saca su pequeño celular armado en Ushuaia y enfoca el dibujo de las manos y de los pies con decenas de puntitos y símbolos. Hace dos fotos y dándose cuenta que ella está a punto de levantarse a reclamarle, cruza la calle y camina hacia Tucumán. Logra perderse.  Esa noche, con teléfono en mano intenta descifrar y comienza a oprimir entre los dedos del pie, la palma y en los pulgares. El ejercicio le dura una buena media hora. 

El día siguiente el estómago está perfecto, pero el pie derecho está inservible y la fiebre le provoca alucinaciones. Vuelve a Ayacucho, pero el local ha cambiado: en lugar del acupunturista se lee un anuncio de SPA. Igual decide entrar. Lo atiende un chino, de unos sesenta que lo mira por encima de unas gafas de fondo de botella y marco negro, con un una revista china en mano...

22.2.16

[Fotografía] De una breve visita a la costa Oaxaqueña: Mazunte


La moto es sin duda una gran pasión y actividad que me trae grandes satisfacciones: momentos de concentración, posibilidad de reflexionar y sobre todo la oportunidad de viajar. Por si eso fuera poco, permite también realizar un poco de fotografía. 

El camino entre la Ciudad de Oaxaca y Mazunte solo tiene una distancia de 270 kilómetros. Sin embargo se dicen fácil, pero la carretera es fiera para quien no está acostumbrado a las curvas: desde Oaxaca hasta Miahuatlán la ruta discurre de manera sencilla, son unos 100 kilómetros en una autopista amplia, con un enorme acotamiento y una treintena de topes. Nada complicado ni fuera del mundo mexicano. 

El asunto viene un poco más adelante, cuando se inicia la subida hacia San José del Pacífico. Del valle desértico y seco pasamos a la zona boscosa y los impresionantes paisajes: verde interminable, profundidades de las que nadie sale vivo y curvas que destiemplan el estómago a más de un turista. Zig-zags que se prolongan por más de 130 kilómetros, hasta la entrada a Pochutla, una ciudad poco atractiva y más bien saturada. 
Un poco de lluvia siempre despierta los sentidos!

Desde este sitio hasta Mazunte hay dos rutas: la primera pasa por Puerto Angel, luego cruza Zipolite, San Agustinillo y finalmente llega al destino. Es simpática y costea, lo que permite un acercamiento al paisaje local. La segunda ruta sale de Mazunte hacia Ventanilla (un sitio donde hay un emprendimiento de ecoturismo) y luego entronca con la carretera que va hacia Puerto Escondido. Es un camino ligeramente más largo, pero menos transitado. Vale la pena hacer el circuito para recorrer el área completa. 

Seguramente pocos lo saben, pero justo en Mazunte está el Centro Mexicano de la Tortuga, inaugurado en 1994 y hoy casi en situación de elefante blanco abandonado: triste, sin corazón y completamente descuidado. ¿No habrá nada que las autoridades puedan hacer? ¿Cuántos acuarios para las tortugas se pudieron haber construido con el avión presidencial o con el pago de la visita del Papa? Patética la situación de nuestras áreas protegidas y de los presupuestos otorgados.

La preciosa vista desde el hotel. 07:30 AM
Por lo demás, Zipolite y Mazunte son definitivamente sitios muy interesantes y que habrá que seguir visitando. Estuve hospedado en un sitio llamado Altamira, en la cima de la montaña, con una vista simplemente imponente. La primera noche, en Zipolite, en otro sitio... que no me atrevería a recomendar. Señores empresarios: si quieren mejorar la calidad de sus productos, tienen que escuchar al cliente!!  Si no saben cómo hacerlo, visiten Mi2U o andaryego.com, que ahí tenemos buenas ideas. Para que México sea competitivo, hay mucho por hacer.

En fin, como el objeto de este post no es hacer propaganda de mi trabajo, acá les presento algunas de las fotos obtenidas con una brevísima explicación. 

México tiene 7 de 8 variedades de tortugas del mundo
La luz se filtra en el acuario y genera una apariencia galáctica
¿Peces astronautas? No, pecera lunática
Me hizo pensar en Arizona Dreaming   
Mazunte, atardecer
Doña Chelita y sus 12 nietos: se lava con amor
Una tortuga escaladora y anacrónica como su pobre acuario


14.2.16

[Fotos] Regresar a la fotografía

Había dejado la foto por exceso de otras actividades, pero también porque me quedé sin un objetivo (que alguien me dañó en mi otra vida). Por fortuna, el final de enero trajo un poco de trabajo, un amigo que viajó a Laredo y ánimo. Así fue como me volví a hacer de un nuevo lente: un pequeño 50mm que tiene la particularidad de obligarte a medir tu distancia y mantenerla. La otra particularidad es que mi amigo no me lo quiso cobrar! 

Bueno, pues acá vamos en la versión 2016 de el Andaryego fotógrafo. Espero poder poner un poco de color a este blog y publicar un poco más seguido porque el record 2015 fue el segundo más  bajo en publicaciones desde 2007. 


Fuera de la iglesia de Santo Domingo, vendedor de papel amate se oculta del lente


Estrella, hija de David. Ambos, couchsurfers del norte argentino. Un gusto haberlos recibido.


De mis lugares favoritos en los Valles Centrales: Yagul, sitio arqueológico con vista impresionante


Los detalles de los cactus. Enfoque clásico, colores vivos y espinas que recuerdan los dolores de la vida


Interior de la iglesia de Santo Domingo. A veces parece que entre más dinero, más piden


En Hierve el Agua. Inflorescencias de los magueyes. La temporada en que crecen más alto. Una abeja en el pixel

13.2.16

[RoadStory] Again

Hasta hace unas horas me preguntaba por enésima vez porqué había tomado el autobús, cuando podía simplemente haber abordado un avión. Sin respuesta, me enfrasqué en una lectura que me tuvo absorto hasta que la anatomía del viaje trajo un feliz encadenamiento de respuestas: momentos que vienen muy de vez en cuando, en los que uno redescubre o comprende la esencia del viaje.

Fue más o menos así: cuando no tengo prisa porque sé que voy hacia lo inevitable de la vuelta a casa, gusto de prolongar la nostalgia del regreso y la tristeza de la partida. Abordar un autobús es mágico porque te permite pensar y sacudir las neuronas. Si la vuelta es de tarde, mejor aún: las luces que caen reafirman la ensoñación del paisaje. 

Después de subir al autobús -qué mejor cuando te montas en sillones grandes y amplios donde no chocas las rodillas con las lumbares del vecino- emprendí la lectura de la que parecía una promisoria tesis. Leer siempre es un escape y un tormento: escape porque te permite abstraerte de la realidad, percibir otros espacios y acompañar al escritor a nuevos destinos; tormento porque la lectura puede ser pesada, demasiado académica, deshilada o floja; implicar demasiada atención o simplemente llevarte a un mundo en el que no querías entrar… pero hasta las limitaciones abren posibilidades, como decía un viejo maestro: combinar la lectura y la ruta es genial porque cuando la primera se vuelve un tormento, al menos tienes una segunda opción.

Así sucedió hoy: justo en el momento en que la tormenta se levantaba en la lectura, se terminó el audio. Hice una pausa, abrí el lector de música y puse a Madredeus. Siempre me pareció (creo más bien que la escuché antes en una roadmovie) que O Pastor, la primera canción de su antología, hace una perfecta evocación al viaje. Y así fue: mientras la nostalgia fluía por mis audífonos, recordé la ciudad blanca; el barrio alto y los fados. Fue un instante, pero partí hacia el sur del norte y recordé Portugal. Luego, junto al fluir nostálgico, el amarillento sol tiñó el paisaje: ocres, marrones, casitas de colores. “El Coyote”, refugio de camioneros, se prendió con un rojo de infierno, el maldito arco de seguridad del orweliano gobierno poblano brilló de azul represión, los campos de lechuga alargaron sus sombras y los dorados restos del maíz mostraron que aún sin elotes, pintan.

Y más allá en el fondo apareció él, el señor más alto de México, nuestro apu: el Pico de Orizaba, con un pálido pero visible sombrero blanco. Ahí, en la inmensidad, en la lejanía, detrás de las pequeñas montañas locales y las antiestéticas torres que transportan electricidad. Mientras observo, escarbo un poco en la memoria y recuerdo que hace 13 años un mocoso treintón -camino a la Patagonia en una moto- huía del DF y hacía ahí su primera parada para hacer el mismo ritual: apropiarse de la montaña en la memoria digital, por miedo de perder la imagen.

En ese instante me dije que sí, que eso es viajar: admirar el infinito paisaje y darse cuenta de lo ínfimo de nuestra existencia. Deglutir una pastilla de ubicaína, al tiempo que nos damos la oportunidad de soñar: de sentir la admiración por el espacio y dejarnos fluir. 

Unos minutos duró la escena: el sol bajó y en un punto giramos hacia el sur, hacia Tehuacán. En el fondo, el pico seguía firme, aún a costa de sentirse albur. Diez segundos duró la vista final: Orizaba en la distancia, el sol tras él y la reserva de la biósfera Tehuacán-Cuicatlán, que recorrimos días atrás, se extendía en el horizonte. 

Después todo fue montañas y el chofer prefirió pegar la nariz al culo de un camión de carga y someternos a sus insoportables frenadas. El sol caía, el autobús saltaba y Madredeus enmudecía. Lo bello se quedaba en el pasado… era tiempo de volver al tormento de la lectura.


25.1.16

El galeón de Manila y la influencia China en México

Hace unos días salió publicado "LA NUEVA NAO: DE FORMOSA A AMÉRICA LATINA. Reflexiones en torno a la globalización desde la era de la navegación hasta la actualidad", libro que recopila las ponencias desarrolladas durante el evento organizado entre la UAEM, el Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales y Humanidades de la UNAM y la Universidad de Tamkang (Taiwan). 

Con gusto me permito compartir el texto completo donde podrán encontrar el artículo "Del galeón de Manila al Made in Taiwan. Reflexiones en torno al entramado de la globalización", escrito para dicho evento por un servidor. En él reflexiono sobre la influencia China en México, pero también sobre la forma en que es construida la imagen de Asia, y particularmente de este país (incluyendo a sus territorios especiales, como Taiwan) en el mundo contemporáneo. 

Para quien esté interesado en la Teoría del Actor-Red y en los imaginarios, ésta podría ser una lectura de su gusto. En el mismo documento hago referencia a un libro de Gavin Menzies que me ha llamado particularmente la atención: el autor, un submarinista británico insiste que los chinos visitaron América más de 70 años antes de la llegada de Don Cristóbal Colón, pero la mayor parte de la intelectualidad de su país prácticamente lo anuló por lo que -insistieron- fue su falta de rigor académico. Las pruebas que presenta tienen varios puntos a favor, pero en lo particular lo que me interesa, más allá de su veracidad, es lo rico del debate entre el Sinocentrismo y el Eurocentrismo. 

Te invito a darle una leída al artículo y otras ponencias. Lo encontrarás aquí 

 

14.1.16

[Reseña de Libro] Historia del siglo XX, Eric Hobsbawm

Uno de los libros que más me impresionó de Eric Hobsbawm fue "La Invención de la Tradición". Desde entonces traté de leer tanto como me fue posible de él. Desafortunadamente en México no es un autor divulgado y sus libros cuestan tanto como el dólar hoy. Debe ser en parte porque los mexicanos no tenemos memoria y preferimos vivir al día. Por suerte, hay forma de solucionarlo: abrir "Historia del siglo XX" y comenzar a reflexionar. Acá un brevísimo esbozo de esta magna obra.

En "La invención de la tradición" junto con Terence Ranger, el autor analiza cómo los humanos creamos la tradición y después nos aferramos a ella como si fuera más antigua que nuestra cultura prehistórica. Ambos escritores analizan en dicho libro que la "tradición" no es sino una de las banderas de aquellos que detentan el poder, sea para justificarse o crear una justificación de sus acciones y perennizarse en sociedad. En "Historia del siglo XX", Hobsbawm hace algo aún más interesante: contar la historia del siglo como historiador y en primera persona, como alguien que lo vivió y observó estando cerca de Fidel Castro, Regis Debray, Alan Turing y muchos otros personajes que trascendieron en el planeta.

Comienza explicando que escribir la historia de un tiempo tan cercano siempre es complicado, pues es claro que "la historia -entre otras muchas y más importantes cosas- es el registro de los crímenes y de las locuras de la humanidad. Pero no ayuda a hacer profecías.", sin embargo, es claro que alguien con una visión tan amplia de los acontecimientos sucedidos entre 1914 y 1991 tiene mucho que contar. El libro inicia con la Primera Guerra Mundial y culmina con la caída del comunismo. 

Me gustaría sobre todo detenerme en algunos pasajes en los que el autor nos recuerda la labor de la historia y nos trata de explicar su importancia. ¡Cómo quisiera que esto lo comprendieran nuestros compatriotas y ciudadanos que viven lejos de las ciencias sociales! 
"La destrucción del pasado, o más bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contemporánea del individuo con la de generaciones anteriores, es uno de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del sigo XX. En su mayor parte, los jóvenes, hombres y mujeres de este final de siglo crecen en una suerte de presente permanente sin relación orgánica alguna con el pasado del tiempo en el que viven."
Lo anterior, reflexiona Hobsbawm, no permite la reflexión del presente y por supuesto hace que el mínimo de historia que conocemos sea el escrito por los ganadores. 
"Como este siglo nos ha enseñado que los seres humanos pueden aprender a vivir bajo las condiciones más brutales y teóricamente intolerables, no es fácil calibrar el alcance del retorno [...] hacia lo que nuestros antepasados del siglo XIX habrían calificado como barbarie [...] Los muertos se contaban por decenas y no por centenares ni por millones. Hemos olvidado que una convención internacional estipuló en una ocasión que las hostilidades en la guerra "no podrían comenzar sin una advertencia previa explícita en forma de una declaración razonada de guerra o de un ultimátum con una declaración condicional de guerra..."
Hobsbawm se sorprende, sobre todo por la dimensión de las guerras, por esta globalización en la que por primera vez en la historia somos capaces de escuchar la misma noticia al unísono, en los lugares más recónditos del mundo. Un mundo lleno de desigualdades y en el que el socialismo ha muerto, pero el capitalismo con rostro humano sigue siendo una promesa que tal vez nunca llegue. 

Quisiera decir tanto del libro, pero me temo que hacerlo terminase por obligarme a hacer, ya no un post en este blog, sino un artículo académico. Lo más que puedo hacer es decir que está dividido en tres partes: "La era de las catástrofes", que abarca la primera y la segunda guerra mundial (en la que se intersecta la llegada del comunismo, la gran depresión y la sorprendente alianza entre el mundo comunista y el capitalista contra el nazismo; "La edad de oro", que se refiere al periodo inmediato posterior a la segunda guerra mundial y a la creación del estado de bienestar, a la par de los bloques antagónicos de la Guerra Fría y del ¿surgimiento? ¿etiquetado? ¿invención? del tercer mundo. 

La última y tercera parte es la etapa ligeramente previa a la caída del Muro de Berlín, en la que "El tercer mundo" juega un rol cada vez más importante, a la vez que el planeta pierde su Eurocentrismo. Hobsbawm hace en este apartado un interesante análisis sobre el posmodernismo -con el que me parece que difícilmente un sociólogo podría coincidir en su totalidad- y termina con un texto que llama "El fin del milenio", en el que podemos leer a un hombre de noventa años, maravillado ante el esfuerzo tecnológico con un internet aún en ciernes (el libro en inglés se publicó en 1995, mientras que la versión en español no es sino de 2012. Como siempre, pasan décadas -17 años- antes de que nuestro latinoamericanismo pueda tener acceso a textos en nuestro idioma importado), pero también preocupado por el futuro: un futuro en el que el liberalismo no hace sino incrementar las diferencias entre pobres y ricos; entre sedentarios y cosmopolitas; entre clases educadas y grupos con escasa formación técnica.

No, su visión no es necesariamente optimista. Es cruda, es analítica y muy real: un hombre que vivió los resabios de la guerra más salvaje del mundo, la aparición de la ciencia y tecnología que prometía mejor vida pero fue empleada para oprimir a los desvalidos, la segunda guerra mundial o el ascenso y la caída del comunismo, no tiene por qué inventar un mundo feliz. Cuando mucho, puede advertirnos que si seguimos el camino que hemos llevado en el pasado, lo más que podemos esperar es que los momentos y situaciones se repitan; tal vez con otros nombres y personajes, pero con las mismas consecuencias. 

Yo acuerdo: deberíamos fijarnos más en nuestro pasado para reinventarnos e intentar otro futuro, pero no, parece que los duros vaticinios de tantas películas de ficción son aún posibles.

Hobsbawm, E. 2014 [1995]. Historia del siglo XX. Paidós, México. 614pp.


24.12.15

Dos notas: sobre la re-concentración mediática y En el corazón del Mar, vistas por Página 12


Saber qué pasa en la hermana república es para mí una tarea casi ineludible. De vez en cuando me doy una vuelta por Pagina 12, un periódico claramente de izquierda que cuenta con un equipo de reporteros de excelente calidad. Aunque no te guste mucho su línea, es difícil negar que tiene buenas notas. Van 2: una de actualidad y una reseña cinematográfica. 



1. ¿Marcha atrás a la democratización de medios? Desde antes de mi estancia en Argentina uno de los grandes debates políticos se dio en torno a los medios de comunicación y su fuerte concentración. Para nadie es secreto que el equivalente a Televisa es el grupo Clarín y que al igual que la primera, tenía un fuerte monopolio. Ojo, que éste no es un simple negocio que puede subir y bajar los precios a su antojo: se trata de subir y bajar la información a su gusto y contarte "la verdad" a su manera y después replicarla en todos sus canales. Algo que en México no hemos comenzado a debatir en las (depauperadas de ética) cámaras legislativas. En 2010 habían logrado restarle un poco de poder y se perfilaba una ley de medios en la que se abría la competencia y se descentralizaba. Se crearon la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) y la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y la Comunicación (Aftic), que regularían el manejo mediático. ¿Qué hizo Macri el día de ayer? Destituir a los representantes que habían sido elegidos de forma legislativa (justamente tratando de balancear el peso presidencial). El debate está caliente y acá hay dos notas que vale la pena leer para comprender un poco mejor. 

Un decreto para avanzar contra la ley, por Sebastian Abrevaya

¿Qué más hay que esperar?, por Washington Uranga


2. Reseña "En el corazón del mar".  Más allá de la nota política, la parte cultural del diario hace un sesudo análisis de esta nueva película que no es un remake de Moby Dick sino algo que va detrás del escenario del propio escritor: se trata de un relato de cómo Melville se entrevistó con los protagonistas de la verdadera historia del cachalote más grande del mundo y cómo éste deshizo una embarcación de marineros demasiado confiados. La reseña es buena porque hace un contexto histórico y se va a la profundidad del ser humano. No solo es la ballena, sino lo que había alrededor de ella: ego, intereses monetarios y aceite para alumbrar y calentar y quién sabe cuántas cosas más. Si la política no es lo tuyo, pero el cine sí, no dejes de leerla. 

El Agua y el aceite, por Mariano Kairuz

Los mejores deseos de este blog para que la navidad te agarre leyendo y aprendiendo una vez que hayas cumplido con tus obligaciones familiares. 

22.12.15

La soltera que espera. Pequeño poema para almas solitarias

    La soledad, la triste soledad...

Ella no tiene suerte. Yo digo que ni la quiere tener.
Pero de noche se encomienda y de día fantasea:
a los santos y las vírgenes; con la cábala y los astros.
Quiere novio, mujer.

Y cuando le preguntas, ora dice que no, ora dice que sí,
que ya lo encontró, pero que lo dejó partir,
pa ver si regresa.
Del siglo veintiuno: sexo y poca cabeza. 

No quieren saltar al vacío y reinciden.
Regresan y se mienten que hoy será distinto.
Odian la cama fría y eligen mirar la novela.
Ser víctimas de su propia espera,
olvidan que el mundo está afuera.

Solteros y solteras que deambulan
con caña de pescar y anzuelo podrido.
¿Qué buscas amor, la presa del día o el infinito latido?


Para gente querida, presa de la soledad y encerrada en el torbellino de la pasión que ciega. 
(Favor de leer despacio y un par de veces).