14.12.14

Un respiro para tomar un poco de inspiración: Searching for sugar man (Documental)

Los tiempos aciagos son precisamente aquellos en los que se hace más necesario ir en busca de inspiración. Este documental, producido en 2012 por Malik Bendjelloul (Suecia) es sin duda un perfecto oasis para tomar aliento y dar un poco de impulso a esa necesidad de cambio. 

Rodriguez es una especie de fantasma que recorre las calles de Detroit. Nadie sabe a ciencia cierta de dónde salió ni a qué se dedica. Se ignora también si tiene una casa o duerme en las calles. El asunto es que tiene una excelente voz y sus canciones destilan una melancolía difícil de pasar por alto. El único asunto es que a pesar de los dos discos que grabó, nadie sabe de él en Estados Unidos y todos ignoran su paradero o condición actual. 

Caso impresionantemente contrario: en Sudáfrica Rodríguez es un ídolo. Durante los años setenta y ochenta, en plena época del Apartheid su música llegó de contrabando y se popularizó al grado que -como cuenta uno de los entrevistados- cualquier en casa donde hubiera un tocadiscos, un joven y un poco de interés por la música pop habría, además de un disco de los Stones, uno de Rodríguez.

Tal es el amor por el artista y su música que un par de sudafricanos parten tras la pista de Rodríguez y comienzan a interrogar a disqueras y a las propias letras de las canciones para saber cómo murió este ídolo desconocido e inspirador cuyas canciones fueron usadas para protestar por la situación social sudafricana. ¿Realmente se roció de gasolina en un concierto y se prendió fuego o se dio un tiro después de una noche espantosa en la que no funcionó el sonido y el público le abucheó?  (imposible no pensar en la analogía con el actor central de Birdman) ¿Cuál es la verdadera historia de Sixto Rodríguez?

Cosas extrañas, esas que hacen que alguien sea un perfecto desconocido en su tierra y candil musical en Sudáfrica (situación que trae otra reminiscencia: la de la peli argentina El viento se llevó lo qué) ¿Acaso sabemos dónde encontraremos la fama y en todo caso qué hacer cuando la hallemos? Dicen que el hogar está ahí donde te valoran (Home is acceptance). Lindas palabras para un músico que era carpintero, albañil y obrero... y a quién jamás le interesó lo material, sino el simple espíritu de la vida. 

¿Encontraron a Sugar Man? Sólo hay una forma de saberlo: que le dediques la hora y media a la película para descubrir los orígenes y vida de un personaje normal, sí, como todos los demás: con la misma magia que tenemos todos guardada y a veces nos rehusamos a dejar salir. Tal vez alguien se inspire para saber en qué pueblo mexicano nació el abuelo de Rodríguez, un icono interesante hoy que estamos en busca de personajes que nos ayuden a transitar hacia un país más honorable. 

Ojalá tuviéramos más Rodríguez y menos Cristianes Castros, Eugenios Derbez y Angélicas Rivera. 

Searching for Sugar Man (2012). 86 min (PG13), Dirigida por Malik Bendjelloul (Suecia) y financiada por la cámara fílmica sueca

Disponible en You Tube, para que no la tengas que buscar más:

7.12.14

¡Bolas! Dos interjecciones y un eufemismo sobre el término

La palabra "bolas" tiene múltiples sentidos en México. Me gustaría tomar algunos ejemplos de esta movida semana para reflexionar al respecto y reforzar la tesis que presenté en días anteriores en el sentido de que el país transita por un proceso de cambio en el que cada vez más personas pasan de la sorpresa a la incredulidad, luego a la indignación y finalmente a la acción. Aprovecharé también para explicar porqué considero que lo que menos le hace falta en este momento a la nación son ánimos de accionar.

1. ¡Bolas! (como interjección de sorpresa)
Hace unas horas algunos vimos con asombro cómo el televiso Eugenio Derbez -como él mismo se denominó- se tomó el tiempo durante la inauguración del Teletón para hablar de corrupción, marchas, injusticia, casa en Las Lomas e incluso para burlarse frente a Emilio Azcárraga de los sueldos de Televisa.  ¿De qué tamaño será el miedo por el fracaso de la colecta de este año, que se abrieron los micrófonos para que este crítico light pudiera soltar algunas frases que parecían tan realistas y bien actuadas que algunos estuvimos a punto de sacar la tarjeta de crédito y dar nuestro apoyo a los CRIT?

Más allá del temor por la baja colecta, quedan claras dos cosas: 1) Que el mercado cambia y que Televisa poco a poco requerirá abrir su panorama político para no perder audiencia, porque buena parte del pueblo evidencia su molestia y; 2) Que lo anterior también muestra la apropiación oficial del discurso que nadie "supera"(como pidió Peña Nieto recientemente). "Cuando no puedas con el enemigo, únete a él", dice la máxima, y eso es lo que hace el grupo en el poder: adopta el simbolismo de Ayotzinapa para indignarse él también. Primero fue López Dóriga poniendo en su avatar de Twitter el número 43, luego fue el mismo Peña Nieto diciendo que también era Ayotzinapa y hoy lo hizo Televisa en voz de Derbez: "los televisos también estamos enojados por la desaparición". 

¡Bolas! Parece que el gigante de las telenovelas nos dará más sobresaltos.

2. Bolas (como eufemismo de desorden).
En días pasados Cristian Castro (finísimo hijo de Verónica Castro y el "Loco" Valdés, ambos actores a sueldo de Televisa) tuvo una lastimosa entrevista con el periodista López Dóriga, en la que este último se burló de él porque sugirió que entre sus personajes favoritos de la historia estaba "la chica esa... de la Cruz", haciendo alusión a Sor Juana Inés de la Cruz. Pero el harakiri fue más lejos pues Castro, tratando de reivindicarse retó al periodista a preguntarle por su héroe favorito de la Revolución o Independencia. López Dóriga optó por la segunda y Castro respondió "Benito Juárez". Nuevo fiasco que hizo la delicia de los tuiteros durante varias horas. ¿Desorden y falta de comunicación al interior de Televisa?

Otra pequeña muestra: a más de dos semanas de la declaración de Angélica Rivera (ex-actriz televisa y ahora primera dama-actriz del país) en el sentido de que había firmado en su convenio renuncia una exclusividad con Televisa que le dio más de 100 millones de pesos, nadie del corporativo se ha pronunciado al respecto. La bola de nieve ha crecido tanto que por eso tuvo que salir Derbez a justificar el Teletón: la gente razona que si el monstruo televisivo es capaz de pagar tanto dinero a una actriz de rango mediano, entonces deben ser capaces de poder ayudar a los niños en discapacidad sin necesidad del apoyo de la población. 

Hechos bolas, los actores tras bambalinas. 

3. ¡Qué bolas! (Cómo expresión de poder y valentía) 
Y mientras Televisa parece patinar en su propia m...ugre, otros pasan del descontrol a la organización espontánea: quienes somos asiduos (¿adictos?) a Twitter hemos visto interesantísimos fenómenos de colaboración imprevista. Tal vez el más interesante es el de la mutación del hashtag #YaMeCanse hacia #YaMeCanse2 que, en cuestión de horas mostró cómo los usuarios de la red comprendieron el ataque cibernético, compartieron la información sobre su funcionamiento y propusieron un nuevo tópico mejorado, porque además ahora es utilizado con las recomendaciones para evitar que sea anulado rápidamente. Y si sucede -como eventualmente pasará-, ya se tienen pensados los nuevos hashtags: #YaMeCanse3,4,5... y hasta el 43, dicen los tuiteros.

Más: lo que pasa en las redes no se queda en las redes: circulan logotipos, mantas, tractores, maestros, "contingentes carriola" e instrucciones para comportarse y comunicarse en las marchas que evidencian cómo los ciudadanos se organizan. Semejante nivel de integración hace pensar en el 1985, cuando el gobierno (casualmente también del PRI) fue incapaz de responder a la crisis que ocasionó el terremoto y los ciudadanos se repartieron tareas para responder a los apremios del momento. El terremoto de 2014 -social esta vez- muestra poco a poco el músculo de su organización. 

¡Qué bolas para detener en la marcha de ayer 6 de diciembre a presuntos provocadores, amarrarlos y después liberarlos sin un solo rasguño!

¡Qué bolas, las de los sacerdotes coahuilenses que organizan su marcha y la de Agustín Gómez, para inmolarse en Chiapas! 

¡Qué bolas, las de quienes señalan sin miedo a los corruptos, a los represores, a los policías y los denuncian!

Desafortunadamente la expresión de poder se da también negativamente en otros ámbitos del espectro político: hace algunas horas se informó que parte de los restos hallados en Cocula pertenecen a Alexander Mora Venancio. Saber que un estudiante fue detenido, secuestrado, probablemente torturado y después calcinado obliga a preguntarse quién pudo tener las bolas de ensañarse con tal fuerza, y cómo pudieron tenerla sus secuaces para desaparecer a otros 42. 

Qué bolas también las de los salvajes que desollaron a Julio César Mondragón y los que hicieron lo mismo con Kassandra Bravo; qué bolas tienen Peña Nieto y su séquito que se quieren mantener en el poder a pesar de todos sus críticos. ¡Qué bolas!

Dos interjecciones y un eufemismo
Declaré al inicio de este post que parecía que poco a poco el pueblo de México cambia y que el número de sorprendidos, incrédulos, indignados y personas dispuestas a pasar a la acción crece. A este ritmo, es probable que en lo que resta del año vivamos una avalancha de cambios, protestas, debates, revelaciones. Existe -a pesar de nuestras suspicacias- una buena posibilidad de que vengan cambios en los mecanismos de autocensura en los medios de comunicación... por una exigencia de mercado y de cambio cultural. Si no puedes con el enemigo, únete a él.

No parece -hasta hoy- que venga un cambio inminente en el nivel ejecutivo, pero es seguro que se continuará insistiendo en ello, y desconocemos el umbral de resistencia de Los Pinos.  Lo que sí parece seguro es que las elecciones de 2015 traerán giros inesperados, a pesar de que en el inicio de año lleguen inyecciones millonarias de recursos en las campañas -al más viejo estilo priísta- que no harán sino impulsar la caída de este grupo político que no termina de entender que México está en una nueva fase.

Así, entre interjecciones de sorpresa, eufemismos de desorden e interjecciones que anuncian el recrudecimiento de los despliegues de poder, entra 2015, cargado de emociones y dudas. Pero si de algo se puede estar seguro, es que los mexicanos de a pie cada vez se hacen menos bolas, que los del poder están muy revueltos y que... de que en México hay bolas, hay bolas. 


3.12.14

Esa cosa llamada confianza...

No sé el nombre de la película, pero sí que salía Al Pacino. Recuerdo que en la escena este actor discute con un colega y le muestra un trozo de ¿madera, plástico? y mientras alegan porque el otro "le falló", Pacino toma la pieza con ambas manos y la parte en dos frente al otro, diciéndole una simple pero tremenda verdad: "lo que se rompió no se pega". 

Y con esta frase termina la escena: el colega de Pacino mudo, cabizbajo y con el rostro desencajado se queda de pie, en tanto éste da media vuelta, tira ambos trozos y se va sin mirar atrás. Tengo esta escena difuminada en la memoria, pero sé que la tengo presente porque se relaciona con algo que es de una importancia extrema para mí: la confianza.

Sobre ésta se han escrito una serie innumerable de estudios y libros. Recuerdo que en el doctorado Alejandro Isla nos pasó un texto de Keith Hart denominado "Trust". No tengo tan claro si el autor había hecho su trabajo de campo en la India o en medio oriente, pero sí rememoro que estudiaba la manera en que se construía la confianza en un grupo -me parece que de comerciantes y de vendedores callejeros- y cómo ésta daba forma a las relaciones sociales. Sé que debería releerlo para precisar, pero lo que tengo en mente servirá por hoy. Fue interesante porque discutimos la relación entre la confianza, la "confidencia" (confidence, que traduzco como credibilidad), y la fe.

El asunto era que para el autor, la confianza era resultado de la relación entre creencias, fe y credibilidad. Adicionaba que la forma en que se construye la confianza también está en función del grupo social: en aquellos que Hart denominaba "sociedad primitiva" y en donde las relaciones personales jugaban un rol más importante, la confianza tenía una mayor relación con la fe y por ende con los aspectos afectivos (como quien cree en algo porque tiene esa fe ciega). La pérdida de confianza en este caso, afectaba el estatus de la persona. En el otro extremo, en la "sociedad moderna", donde las relaciones son más impersonales, la confianza estaba menos relacionada con aspectos afectivos y más con la credibilidad que otorgan los elementos formales, como un contrato.


De este modo y si me lo llevo (permítaseme el ejercicio, pues en este blog nos encantan estas analogías) al caso de la política, sería como decir que entre los grupos sociales menos cercanos a la dinámica escolarizada la gente cree en un político "porque tiene fe en él y no le va a fallar", mientras que en los más intelectualizados, las personas confían en él "porque tiene credibilidad" y ésta se basa en aspectos más racionales (como su trayectoria, formación, etc.). 

De un lado tendríamos entonces la fe ciega (creo en el Peje, en Tata Cárdenas, o en los del PRI que siempre nos dejan regalitos y chamba), mientras del otro tendríamos la credibilidad debida a sus acciones (paró la delincuencia, metió a la cárcel a la Quina, casi nos lleva al primer mundo). No voy a hablar del papel que los medios de comunicación toman en promover o desmitificar lo anterior, pero me parece que basta para comprender la distinción planteada por Hart.

Perdón si me pierdo en mis asuntos académicos, pero ya llego al fondo del tema: siempre he pensado que se necesitan dos cosas para hacer que el mundo cambie, pasión y confianza. Napoleón, Mandela, Castro y Luther King lo sabían: si consigues que los demás confíen en ti y crean en aquello que planteas, podrás llegar muy lejos, porque alimentarán tu espíritu y tú el de ellos. En nuestra pequeña escala política mexicana tenemos también ejemplos y seguimos -los verdes, azules, rojos y naranjas- a nuestros líderes por esa mezcla de factores. Por supuesto, de otro lado y a menor escala aún, en las empresas pasa más o menos lo mismo: si lo único que las guiara fuese el dinero, pronto serían una más del montón; las grandes compañías, esas que consideramos ejemplo, alimentan ambos factores.

La pregunta es qué sucede cuando alguna (o las dos) se extingue(n). Bueno, algo similar a lo que sentí el día de hoy en una reunión a la que asistí, o a lo que le pasa cada día a más mexicanos con el señor Peña Nieto: que no dan más ganas de seguirlos porque perdieron su pasión y perdimos la confianza en ellos; no les tenemos más confianza, ni por el lado de la fe, ni por el de la credibilidad.

Ay de aquella compañía, pareja, emprendimiento, grupo, partido político o persona que pierda la pasión y confianza de sus sujetos o seguidores, porque es casi imposible dar marcha atrás: la espiral descendente se acelera y a menos que se realice una acción que muestre una verdadera vuelta de timón, el movimiento (relación, empresa o equipo) termina por morir.

A quienes estuvieron en el mismo lugar que yo el día de hoy, les dejo esta reflexión; y al señor Peña Nieto, que cae estrepitosamente -cual vil moneda latinoamericana en su paridad frente al dólar-, le garantizo que si no hace cambios radicales que comiencen por él, su gabinete cercano, la devolución de los desaparecidos, el giro en el modelo económico o el alto a la represión que alimenten la confianza y pasión de algunos, pronto se quedará solo.

Sí, Pacino (o su guionista), tenía razón: lo que se rompe no se pega.

27.11.14

El México al que decidí volver...

Hace casi dos años había terminado los cursos del doctorado y las elecciones 2012 acababan de suceder. Ver que el PRI volvía al poder fue uno de los hechos más frustrantes de mi vida. Así que decidí volver. A pesar de mi corto nacionalismo, a pesar de mi crítica a la sociedad y a pesar de mis otros sueños.

Volví y desde entonces sigo tratando de volver a las muchas cosas que quisiera hacer pero aún no consigo. No me apura, sólo sé que es cuestión de tiempo. Tic-tac-tic-tac.

Pero en el inter me encontré con esta nueva canción de Saúl Hernández y de pronto la vi y solté algunas lágrimas. De emoción, de alegría, de rabia y de impotencia: Emoción porque este México ha dado un paso sin retorno: un paso a la militancia perdida y esta canción lo demuestra, pues seguir a Saúl ahora, más que antes, es un asunto de creencia. De alegría porque miles de personas salen a la calle a criticar la situación actual.... de rabia por los miles de desaparecidos, por el cinismo del gobierno y por la corrupción rampante. Y de impotencia porque el camino es largo, muy largo. 

No importa, seguiremos. Y mientras, el video sugerido. 

 

22.11.14

El rey no ha muerto (cuidado con las dentelladas).

Lo cierto es que el dinosaurio del PRI está arrinconado. Pero lo que también es cierto es que a pesar de que su rating se ha desplomado, hasta este momento no ha perdido nada de su poder, es decir, de su peligrosidad. Eso debería ser una razón suficiente para evitar triunfalismos y excesos de confianza. Intenten enjaular a un animal y -a menos de que lo agarren dormido o con engaños- podrán hacerse acreedores a un par de dentelladas.

El día de ayer (viernes, un día después de la histórica marcha del 20NOVMX) la alegría se desbordó y cientos, miles, de tuiteros festejaron la numerosa convocatoria y hasta John Ackerman, uno de los más críticos, se preguntaba qué hacer con el poder que se había logrado. Coincido, se logró algo que no se había visto desde hace muchos años (tal vez desde el 68 y esto representa una alerta porque sabemos qué puede pasar), pero eso no significa que el poder está del lado del pueblo y sí, como bien dice Ackerman, que una vez pasada la alegría de una protesta pacífica y de un gran avance, hay que preguntarse seriamente qué sigue.

La semana anterior reflexioné que una vez que nos quitamos las vendas pasamos a la incredulidad ("ya no te creo Gaviota") y que de ahí, superada la sorpresa, pasamos al sentimiento de indignación ("pinche gobierno, malditos mentirosos") y luego algunos continúan hacia la acción ("marcho este 20 de noviembre). Pero también comenté que a pesar del éxito de las marchas, plantones, protestas y demás, debemos andar por un 5% de mexicanos que toman acciones. Y el asunto es que éstas  no durarán para siempre: requieren estabilizarse para convertirse en cambios reales. No vamos a marchar siempre; no vamos a usar de por vida los HT #YaMeCanse o #AccionGlobalporAyotzinapa. 

Necesitamos más incrédulos sorprendidos, necesitamos más indignados y necesitamos más acciones. 

Hemos avanzado mucho porque "Ya nos quitaron tanto, que nos quitaron hasta el miedo", pero cuidado: basta una fuerte dentellada o un buen ladrido para que muchos den marcha atrás. Entonces, primer paso: la protesta y resistencia pacífica.

Hay un gran logro en las marchas porque participamos muchas personas que antes no lo hicimos. Y eso, reconozcamos, nos ha servido para sentir la piel de gallina, sacar unas lágrimas de emoción y comprobar que ciertamente podemos más si estamos juntos. Twitter es lapidario con Murillo, Peña, Rivera, Chong, el PRD, los infiltrados y muchos más. Pero casi todos se olvidan que las reformas constitucionales se las debemos a Videgaray, Meade y a legisladores del PRI, PAN, PRD, Verde y Nueva Alianza. También se olvidan que la Suprema Corte de Justicia negó las consultas ciudadanas y por supuesto, que es la cabeza del monstruo judicial que acusa, encarcela a los buenos y libera (o les devuelve su dinero) a los malos.  Segundo paso: ampliar los temas de protesta para que no se nos acabe la crítica cuando desarticulen Ayotzinapa (como cuando López Dóriga pone en su avatar de Twitter a los 43 y ayuda a coptar el discurso). Hay tantos y son tan malos los políticos que solitos los sacan. Esto incluye los pequeños temas locales que cada municipio del país vive.

Desde mi punto de vista, simplemente no debemos descansar hasta que la cabeza que caiga no sea la de la efigie de cartón de EPN, sino la real, es decir, su renuncia. Pero aún si esto se lograse, habría que exigir que la(s) cabeza(s) del sistema judicial también cayera(n). Eso implica que se aprueben las consultas ciudadanas sobre las reformas energética, fiscal y educativa. Esa sería la primer estabilización real de la vuelta del poder al pueblo. No es nada del otro mundo (o sí, del otro mundo: del organizado, del democrático). Tercer paso: instauración (real) del derecho a la consulta ciudadana.

En el camino, el aparato represor y mediático insistirán en que queremos desestabilizar al país y harán todo lo posible por alegar que lo que se ha perdido es el respeto, cuando en realidad se ha perdido el miedo. En suma, debemos capitalizar las lágrimas de emoción y rabia que hemos vertido. Y dentro de todo eso, hacer un enorme esfuerzo porque se mantenga la emoción y la pasión por el cambio del sistema político mexicano y sus valores, al tiempo que mantenemos la cabeza fría para responder los desplantes gubernamentales... con razones y debate para convencer a quienes aún no se indignan.

Pero sobre todo, evitar el festejo triunfalista. No olvidemos que la vieja escuela dinosáurica está arrinconada, armada y que es muy peligrosa. Para deshacernos de ellos antes del 1DMX2014 aún hay mucho trabajo por hacer.

20.11.14

¿Cómo es un modelo global de gestión del turismo de base comunitaria?

... Si tienes algunas dudas acerca de la contradicción inherente, un poco de análisis del discurso ayudaría. El TRC en Perú, un fenómeno aún por comprender. ¿Cuándo comenzarán a realizar análisis de profundidad realmente?

Más chistes... perdón, información, acá


15.11.14

También de cine vive el mundo: Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia.

De vez en cuando es necesario salirse de su realidad y plantarse frente a la gran pantalla: también es alimento. El día de ayer deambulé un rato por la cartelera nocturna de las dos plazas comerciales de Oaxaca. Después de que los normalistas hubieron abandonado el lugar, las hordas del pueblo consumista, ávidas de #ElBuenFin acapararon los sitios de estacionamiento, muestra de que no estamos tan cerca del fin como pensamos: televisores, computadoras y teléfonos que serán usados para repetir, circular e intermediar las falacias de los políticos en turno salían escupidos por las cajas de los supermercados. Quemaron Soriana Ecatepec, pero se reprodujeron los Sorianas por el país. El monstruo tiene muchas cabezas y sólo las cortaremos cuando vayamos a la raíz de la ignorancia, al fondo del problema y ¿por qué no? al fondo de la pantalla. 

¿Se imaginan que nuestros colegas normalistas tomaran los cines y metieran a la fuerza al pueblo para ver "La dictadura perfecta", o que en la puerta del supermercado les explicaran por qué deben comprar una tele, pero no para ver a López Dóriga, sino para hacer una retrospectiva del cine crítico o de documentales? Eso sería una lucha más gramsciana, más culta, más cercana a la que plantearon los teóricos del socialismo y comunismo: crear hegemonía, dar a conocer, hacer reflexionar... entrar por el lado positivo, no por la negación del sistema. Uf.

Pero no nos desviemos. Contaba que en ese deambular entre mis ideas, los autos y las pantallas de plasma me encontré con Birdman. El nombre me gustó y es innegable que me hizo pensar en aquella caricatura de mi niñez. Imaginarios. Stop. Pero fue la trama y el término humor negro lo que me convenció. Claro, mi pasión: la crítica, lo cáustico, el amor por el debate. Reforzaron el ánimo de verla el anuncio en sepia con un hombre que flota sobre la calle y luego la sinopsis que habla de un viejo actor que fue Birdman -un éxito taquillero de su época- y que ha pasado al olvido pero intenta refrescar su imagen montando una obra en Broadway al tiempo que batalla con la hija y ex-esposa. Lindo para una noche en que uno es lobo solitario. 

No me decepcionó. Fue una especie de crecendo musical: primero un interminable sonido de  batería que hace el sountrack en vivo dentro de la película y le da la emoción en el momento justo; luego un Michael Keaton que -en excelente momento de su vida- juega el rol principal: un actor secuestrado por su alter ego y su pasado, con unos deliciosos arranques de ira y emoción, capaz de levitar, con habilidades de telequinesia y rodeado de actores igual de explosivos, listos para llevar la obra al éxito un día y al rotundo fracaso el otro. Habíamos escalado el primer nivel cuando apareció Edward Norton para subir la adrenalina, e inflamar al elenco y a la hija de Keaton (para este momento llamado Riggan) y luego llevarnos tras las bambalinas de los secretos del teatro neoyorquino.

La ficción se sumó después y poco a poco se hizo más evidente el impresionante manejo de cámara de Emmanuel Lubezki que nos llevó literalmente por las nubes y el non-stop....  

Stop. Stop. Stop. Contaría más, pero le quitaría méritos a algo que deberías ya estar buscando en cartelera y corriendo a ir a ver. Comedia negra, humor idem, golpes, ficción y los ojazos de Emma Stone... Y por si fuera poco -y eso lo descubrí al final, muestra de que soy el más desconectado de la farándula- con la dirección de aquel que en mi época era sólo un mono de la voz gruesa en WFM, Alejandro González Iñarritu. Stop, stop, stop. Corre. End of message.


BIRDMAN or The Unexpected Virtue Of Ignorance. Genre: Comedy; Directed By: Alejandro González Iñárritu; Written By: Alexander Dinelaris, Jr. , Nicolás Giacobone , Armando Bo. 
Runtime: 1 hr. 59 min; Fox Searchlight

9.11.14

Información, participación social y masa mediatizada

En nuestro país crece la indignación ante lo que todos sabíamos pero nadie había logrado convertir en un símbolo tan claro hasta la pesadilla de Ayotzinapa: la represión del Estado y su colusión con la delincuencia organizada. Si bien la incredulidad ha pasado a convertirse en sorpresa, aún tenemos el gran trabajo de llevar la indignación a la acción y de ampliarla a más mexicanos si queremos conseguir cambios estructurales.
Los hechos parecían aislados: nos hablaron de Aguas Blancas, Acteal y Atenco, de ecologistas detenidos arbitrariamete, de líderes sociales asesinados o desaparecidos. Nos dijeron que algunos policías y militares encubrían delincuentes y que ciertos políticos se valían de estrategias de amedrentamiento para gestionar su administración. Nos mostraron que unos jueces utilizaban su poder a modo y de acuerdo con el tamaño de la billetera de las partes. Pero nos los pintaron todos como sucesos en los que individuos actuaban llevados por intereses propios… y nosotros lo creímos. 

Y así los mexicanos navegamos por años en un discurso mediático que presentaba a victimarios y víctimas dentro de un Estado rebasado, pero que hacía su mayor esfuerzo para detener a los culpables, castigar a los malos y alinear a su personal: se detuvo a Elba Esther y a Mireles, se mandó a Castillo a Michoacán, se descubrió el caso Oceanografía, se arraigaron militares y recientemente al Sr. Abarca y a su esposa… y aunque muchos lo creyeron, otros iniciamos un proceso de reflexión que pasó a la incredulidad: ¿en verdad estaban haciendo lo que decían? ¿por qué le devolvieron su dinero a Raúl Salinas? ¿Por qué Chuayfett volvió a la escena? ¿Quién exculpó a Montiel?

Gracias a medios de comunicación incisivos (La jornada, Proceso, Aristegui), a reporteros imposibles de silenciar y a una creciente presión internacional (sobre todo de células de mexicanos residentes en el extranjero –buena parte de ellos estudiantes- y creadas en su mayoría durante el proceso electoral de 2012, por MORENA y YoSoy132), la incredulidad se fue tornando en sorpresa. Las redes sociales, por supuesto, jugando un enorme rol, abriendo nuevos espacios para la circulación de información, pero sobre todo para generar una relación mucho más horizontal con los líderes sociales y autoridades: Peña Nieto, López Obrador, los legisladores, músicos, actores (¿cómo olvidar las 10 preguntas de Cuarón?), periodistas y escritores están ahora más o menos a un clic de distancia: aunque muchos no manejan sus perfiles y cuentas, están enterados de las tendencias y opinión que generan sus comentarios. La cancelación de la licitación sobre el ferrocarril México-Querétaro en días recientes es una muestra clara de que la presión social sirve, sobre todo cuando hay gatos tan grandes como Salinas y Peña encerrados en los contratos.

Y así, de la sorpresa hemos pasado a la indignación: los comentarios que se leen en Twitter y Facebook sobre el pésimo trato de las autoridades hacia la población son cada vez más cáusticos: por ejemplo, los hashtags (palabras-frases clave que ordenan las categorías de comentarios) #RenunciaEPN, #AccionGlobalPorAyotzninapa y #YaMeCanse son ejemplos del hartazgo y creciente indignación. Si bien hay férreos defensores, es notorio que se incrementa el descontento. Si los cruzáramos en la calle, muchos espetaríamos algo en la cara a los señores Peña, Salinas, Aguirre, Chuayfett o Montiel. Otros se atreverían a algo más. 

Las marchas de esta semana reflejan cómo la indigación se puede tornar en acción: hasta el mismo López Dóriga reconoció que la del miércoles ha sido la marcha más grande en el país. Pararon casi 100 universidades y centros educativos. En los tres últimos eventos sociales que viví en Oaxaca (concierto de Los de Abajo, HipHop con Niña Dioz y Feria del libro) hubo declaraciones a favor de los 43 desaparecidos de Ayotzniapa. Pareciera que los tiempos de militancia vuelven… ¡Qué rico, México! Esto no es inédito en la historia: lo nuevo y actual es la cantidad de personas que protestan y el regreso de frases como “Nos tienen miedo porque ya no les tenemos miedo”, o “no les alcanzarán las fosas para enterrarnos a todos”. 



Desde luego, esto no sucede por primera vez: algunos hablarán de sus orígenes en el 68, otros en el 71, el 88, 94, 2000, 2006, 2012 o incluso en la inconclusa revolución. En la sociología hablamos de procesos, de construcciones: sucesos infinitos que se encadenan, en los que hay puntos críticos y cambios paradigmaticos que se suman y generan las transformaciones. Aunque a los humanos nos encantan las fechas e hitos históricos, lamento decir que una revolución no se hace en un verano. 
No sólo es claro que el camino es largo, sino que sabemos que el cambio requiere voluntades. Son aún muchos los mexicanos que siguen creyendo todo lo que el duopolio televisivo y el gobierno orquestan para pintar ese México telenovelero que, a pesar de ellos, se resquebraja cada vez más y filtra noticias que antes no pasarían: el clamor popular ha obligado a El Universal, Excelsior y Milenio a hablar de Ayotzinapa y de las exigencias de los grupos sociales frente a la renuncia de EPN y presentación de pruebas científicas sobre la que sería la inadmisible barbarie de su calcinación. 
Poco a poco vamos relacionando casos y cayendo en la evidencia: los militares, los alcaldes, los jueces, los legisladores, los políticos y los policías –así actúen solos- son el Estado: son las figuras en las que nosotros, ciudadanos, hemos depositado nuestra confianza para la administración y gestión de nuestro país: ¿Acaso no son el poder legislativo, ejecutivo y judicial? Hasta el derechista senador Javier Lozano tuiteó esta mañana que había que defender nuestros derechos, tal vez pensando que el gobierno actual no los garantiza. La plena confianza hacia el Mercurio del gobierno –López Dóriga y sus secuaces- decae y se troca en incredulidad y sorpresa. 

De la sorpresa a la indignación no se requiere mucho, una vez que alguien reflexiona y adquiere nuevas evidencias el camino es sencillo: se recriminará por no haberlo visto antes y aceptará debatir el tema. Luego buscará más información y generará una nueva conciencia. Será el despertar ante la nueva lógica y la desaparición del velo mediático. 

El problema son los extremos: sorprender y pasar de la indignación a la acción. El primero porque requiere hallar hechos incuestionables (Ayotzinapa o el robo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de nuestro derecho a la consulta ciudadana), y el segundo porque debemos estar en condiciones de plantear acciones claras, directas y de alto impacto. Las marchas han sido excelentes, pero no podremos marchar por siempre, y siempre los mismos: por eso la propuesta de un paro nacional el 20 de noviembre es tan buena, porque con él buscaríamos hacer reflexionar a otros sectores de la sociedad de la inminencia y necesidad de cambios.

Un paro, 24 horas, con sesiones informativas y micrófonos abiertos en las plazas públicas. Un clamor y una exigencia única: La renuncia de Peña Nieto, no porque sea culpable o no, sino porque representa al Estado, al poder Ejecutivo, coludido con el Legislativo y el Judicial. Si se conseguirá o no está por verse, pero seguramente se lograrán renuncias de otros secretarios, se evidenciará el deleznable papel de la SCJN –y el sistema judicial en general- y de los legisladores que aprobaron reformas neurálgicas (energética, fiscal, educativa) al vapor y sin el consentimiento de la mayoría de la población: un mayoriteo que existió en los años 1980, pero que treinta años después es simplemente intolerable.

En el camino entre la credulidad absoluta, sorpresa, indignación y la acción, los porcentajes de participantes se reducen drásticamente: pareciera que los incrédulos son el 60% de la población, los sorprendidos 20%, los indignados 15% y los que actúan 5%. Pero desengañémonos: la revolución francesa no la hicieron todos sus habitantes, sólo se repartieron los incrédulos entre las otras categorías. Es por eso que el trabajo central es sorprender a muchos incrédulos. La indignación vendrá sola y la acción se dará por añadidura. Pero cuidado, esto lo sabe perfectamente el aparato represor: por eso es que envían a golpeadores y porros a quemar la puerta del Palacio Nacional o a voltear autos en Guerrero, porque saben que la mejor sorpresa que pueden causar entre la masa popular es la que exhibe a los que protestan como violentos, retrógradas y bárbaros. Viejas estrategias que se repiten desde hace más de 200 años. 

México transita por un momento de cambio paradigmático, sin duda. Transformaciones, habrá, el reto es plantear líneas de acción claras para que esto no se convierta en un caldo de violencia y actividades aisladas fácilmente anulables. Esto, sin duda, es tarea de todos nosotros y de los medios de comunicación.

6.11.14

Potenciar el movimiento #Ayotzinapa, breve contribución.

Quisiera hacer un largo y tendido análisis de la situación actual en el país, pero me temo que siendo mis tiempos tan estrechos, termine el texto una vez que estos hayan dado un vuelco inesperado. Me decido a hacerlo a mano alzada, con la esperanza que pueda ser leído por alguno de los organizadores de las asambleas interuniversitarias o miembros de la sociedad con poder de "llegada" con grupos líderes. Escribo con el mejor ánimo y pido se comprenda, no como una denostación del esfuerzo actual -que valor, respeto y admiro- sino como un aporte crítico con todo el ánimo de mejora. 

Creo que el movimiento que ha iniciado con la exigencia de regreso con vida de los 43 normalistas es una excelente oportunidad para conseguir cambios arquitecturales. Desafortunadamente, me parece que puede quedar corto si se radicaliza o enfoca únicamente a este tema, pues hay otros igual de importantes que sumados, podrían convertirse en un cóctel poderoso que movilizaría otros elementos de la sociedad. Trato de poner mis ideas en orden y lo divido en 5 aspectos:

A. Otros elementos: no es Ayotzinapa, son muchos asuntos que tienen a la población en la zozobra. Entre los principales: violencia exacerbada (Tlatlaya, San Fernando, Luvianos, etc.); fuerte corrupción al más viejo estilo PRI (desde Oceanográfica hasta la nueva entrega del tren rápido a la empresa china y parientes de Salinas); crisis económica (baja del petróleo y devaluación potencial); rechazo a los mecanismos de consulta popular (energética, salario mínimo y hasta plurinominales); paro del IPN (obligado a negociar con un interlocutor -Chuayfett- con mínima autoridad moral); reforma educativa, inacabada; y; reforma fiscal, que tiene a los empresarios muy inquietos. Todos estos elementos están ahí, pero no hemos logrado reunirlos en demandas concretas. 

B. El discurso: Ayotzinapa es el elemento aglutinador, pero no el fondo del asunto. Saberlo capitalizar es central: Ayotzinapa significa descontrol del gobierno y colusión con el narco; el narco significa corrupción; corrupción significa políticos y autoridades sin crédito; autoridades sin crédito significan una SCJN coludida y todo esto es un caldo de cultivo para la violencia. Si a eso le agregamos que en enero de 2015 aplican las reformas fiscales y el riesgo de devaluación por exceso de endeudamiento se fortalece, significa que hay muchas personas más que podrían estar dispuestas a anexarse a un movimiento que exija que se reviertan estos cambios... Gritar por Ayotzinapa y los 43 es bueno, pero insuficiente: es necesario armar un discurso más potente. Por los 43 y por los miles de desaparecidos; por una economía que no está funcionando; por una justicia que deje de ser selectiva.  

C. El público: Muchos quisieran participar en este movimiento pero no se animan: comerciantes, empresarios, burócratas, amas de casa, obreros, campesinos... El asunto es que son temerosos, tímidos, y aún construyen un buen 50% (o más) de su discurso diario con las mentiras de Televisa. Están -en muchos sentidos- desinformados. Se les debe acercar con cautela y respeto, pensando en sus preocupaciones, no sólo en las de quienes protestan. Éste es un punto esencial: saber concentrar todas estas demandas en algo que vaya más allá de Ayotzinapa. Tal vez que lo tome como icono, sí, pero que haga ver que el tema de los 43 es el resultado de todas esas cosas que no hemos querido ver: corrupción, manejo de medios, camaleonismo político, pérdida de institucionalidad y necesidad de replanteamientos éticos (no sólo de ellos, sino de nosotros mismos). 

D. La geografía: Por primera vez en muchos años, el movimiento está haciendo eco en muchas partes del país: Monterrey, Chihuahua, Oaxaca, Chiapas, Mérida, Veracruz, Estado de México, DF, etc., y también está trascendiendo la geografía nacional: se vieron protestas en Sydney, Alemania, Francia, Argentina, España, Estados Unidos, etc. Enhorabuena, pero hay un problema: mientras las células internacionales replican y fortalecen la presencia exterior del movimiento, las nacionales muestran una gran desorganización. No se trata de reunirlas, ni de tratar de organizarlas (eso tomará mucho tiempo y requiere de un movimiento de largo plazo, cosa difícil de lograr sin una plataforma política), más bien, debería intentarse alimentar información, materiales y notas. Hacerlas disponibles para que se tenga un acceso público a ellas y que quien quiera, las utilice. Construir un discurso común. Por supuesto, las redes sociales hacen un excelente trabajo en ello que debe aprovecharse.

E. La exigencia concreta: Tal vez el punto central. ¿Cuál es el discurso que podría enarbolarse? ¿Cuál es(son) la(s) exigencia(s) que concentra(n) las demandas? Difícil, pero se me ocurren tres: 1) Renuncia del Secretario de Gobernación por incapacidad para gestionar las fuerzas policiacas y la paz social; 2) Sustitución de los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación con miembros aprobados por la sociedad civil, junto con una revisión de las reformas fiscal, educativa y energética, y; 3) Renuncia de Enrique Peña Nieto y convocatoria a elecciones extraordinarias en 2015, junto con las elecciones federales.

El reto central del movimiento es conseguir al menos dos de estas exigencias sin violencia. Probablemente a través de paros nacionales como los convocados. En estos se realizarían concentraciones donde diferentes sectores de la sociedad tendrían la palabra para expresar sus preocupaciones. Si esto se consigue, será posible aglutinar cada vez a un mayor número de participantes y alcanzar el éxito.

Generar una estrategia es urgente, pues sólo así se conseguirá evitar que se acuse al movimiento de todos los males del país, o que se termine por cambiar a todos los gobernadores y dejar gente "a modo del PRI". Recordemos que el modus operandi priísta es simple pero efectivo: cooptar, mentir y olvidar. 

No dejemos que esto pase, ahora que tenemos una oportunidad de oro. 

4.11.14

Criticar, en pronominal.

Este no es el momento en que me pondré a profundizar sobre Latour y el Actor-Red... o peor aún, sobre los estudios de la ciencia, pero sí es la ocasión para insistir en la necesidad del cuestionamiento continuo. Me encontré este artículo de 2004, en el que Latour insiste que pareciera que nos olvidamos de criticar y que frecuentemente los mismos críticos terminan por instalarse en sus "nuevas" teorías para después plantear, desde ellas, su crítica a los demás... olvidando el necesario ejercicio de "auto-iconoclastia" (el término no es de él, sino una invención de este momento). 

Y es que en verdad, el asunto de los humanos no es únicamente que tendemos a la monotonía y a la búsqueda del confort, sino a la repetición constante y a la adulación ególatra. Terminamos por actuar de la misma forma que aquellos a los que criticamos. 

Dice Latour en este artículo que usamos la crítica para desarmar los argumentos y teorías de otros, explicándolos como fetiches, pero... somos incapaces de permitir que nuestras nociones sean a su vez fetiches... 
"Explicamos los objetos que no aprobamos tratándolos de fetiches, los reconocemos por los comportamientos que no nos gustan con la disciplina de aquellos cuya cubierta no examinamos; y concentramos nuestro apasionado interés sólo en las cosas que para nosotros valen la pena como cuestiones de preocupación [...] ¿Ven ahora porque se siente tan bien tener una mente crítica? ¿Por qué la crítica, este pharmakon por demás ambiguo ha llegado a ser como una potente droga eufórica? ¡Ustedes siempre tienen la razón! Cuando los ingenuos creyentes están aferrados fuertemente a sus objetos, clamando que se les ha obligado a hacer cosas en nombre de sus dioses, su poesía, sus más preciados objetos, ustedes pueden convertir todos esos compromisos en algo fetichista y humillar a todos los creyentes, mostrándoles que no hay nada sino su propia proyección, que ustedes, ustedes solos, pueden ver." 
Me gusta Latour, siempre autocrítico e insistente. El mismo que insiste que tenemos que buscar nuevas herramientas porque ¡no podemos siempre juzgar a nuestro mundo con las teorías que lo hemos analizado hace 50, 100 o 150 años! Y lo reflexiona pensando en la industria militar, reconociendo -con vergüenza- que la bélica siempre está re-inventando y re-evaluando materiales, técnicas, estrategias, mientras los científicos miramos con los mismos lentes y construimos teorías tan duras que después nos cuesta mucho demolerlas. Teorías que se transforman en cristales tan gruesos sobre nuestros ojos, que ciegan toda posibilidad de reinvención y cuestionamiento:
"A pesar de mi tono, no estoy tratando de ser reaccionario, de arrepentirme de lo que he hecho, de jurar que nunca más seré un constructivista. Simplemente quiero hacer lo que un buen oficial militar, en periodos regulares haría: revaluar las relaciones entre las nuevas amenazas que tendría que enfrentar y el equipo y el entrenamiento que debería poseer para enfrentarlas; y, si es necesario, revisar desde el principio toda la parafernalia. Esto no significa para nosotros algo más de lo que significaría para el oficial el que estuviésemos equivocados; sino simplemente que la historia cambia rápidamente y no hay crimen intelectual más grande que enfrentar los desafíos de hoy con el equipo de periodos precedentes. Cualquiera que sea el caso, nuestro equipo crítico merece tanto escrutinio crítico como el del presupuesto del Pentágono." 
Así que mejor haríamos en recordar todo el tiempo que el cambio es lo único constante y que la contradicción es también parte de nuestra evolución: no estamos en este mundo para repetir las teorías de otros, sino para seguir procesos de aprendizaje-cuestionamiento-desaprendizaje que nos lleven por el camino del cuestionamiento propio y la continua innovación. En otras palabras, conjugar el verbo criticar en pronominal: yo me critico, tú te criticas, nosotros nos criticamos... 

Para leer el artículo citado, clic aquí 
Y para conocer un poco más sobre Latour, acá 

Latour, Bruno. ¿Por Qué se ha Quedado la Crítica sin Energía? De los Asuntos de Hecho a las Cuestiones de Preocupación. Traducido por Antonio Arellano Hernández. Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública. Universidad Autónoma del Estado de México

28.10.14

Welcome back, Oaxaca!

Back in Oaxaca after a fulfilling trip: national congress in tourism research (Guadalajara), PhD dissertation with recommendation for publishing (Argentina), Tourism class (Uruguay), meetings with possible clients (DF and Toluca), and family hugs and visits (Toluca).

Now, back home full of energy and looking forward for new and passionating projects... just in "Día de muertos" (day of the dead) celebration.

25.10.14

Sinopsis de una vuelta a Argentina

Sinopsis de una vuelta a Argentina (intermitir entre burbujas).

Argentina hoy como ayer. Hace unas semanas estuve por el Río de la Plata y pude reencontrarme con un pasado cercano que había dejado meses atrás. Sentir extraño, el de volver a un espacio que fue un poco tuyo, pero jamás dominaste. Percepciones encontradas, las de ver un país en el que la economía sufre, pero la civilidad y la calidad de vida siguen siendo un exponente; donde los servicios de transporte funcionan 24 horas del día, la gente cena a media noche y camina por la madrugada de la mano de sus hijos. Pocos son los lugares de América Latina en los que se encuentra a Europa en cada vuelta de esquina y a toda Latinoamérica en los tonos de voz de los paseantes. 

Un día por ejemplo tomé el subte B y me fui al cementerio de La Chacarita. Llovía. Era una jornada ideal para ir a visitar a Gustavo. Antes paré en la estación Lacroze y me detuve en la pizzería que está frente al terminal. Negocio viejo, mozos viejos, vasos astillados y transeúntes que deambulan por el establecimiento en busca del baño. Dos rebanadas: una de anchoas, otra de tomate fresco. Grasas, olorosas, llenas de ese queso casi plástico y con el ingrediente central apenas pintado. La copa de vino casi al tope, como toda la que se sirve de la garrafa. Líquido barato y cristalino, con ese gusto acidón y de plástico que no puedes eliminar ni al pasar bocado. Un sitio común y barato de mi Argentina. 

La lluvia, intermitente, era como un fluir continuo de tristeza, como de restos de lágrima en la mejilla: lloró-llovió y se quedó. Horas antes me habían dicho que la prima estaba grave, con muerte cerebral. Y yo dirigiéndme al cementerio a ver a otro que pasó cuatro años en una cama, con aparatos que lo hacían respirar para mantener la esperanza de una ánimica y económicamente desgastada familia. ¿Qué putas es la muerte? Me gustan los cementerios. Antes había estado en Chacarita para visitar a Alfonsina Storni, Osvaldo Pugliese y el pintor Quinquela; para ver cómo era un cementerio de nichos interminables, reflejo de esa porteña búsqueda de ciudad cuadriculada, contenida, bajo terapia. 

Pero Gustavo no es Storni ni Gardel. No tiene un mausoleo, nadie le hizo una estatua con los pelos hirsutos y rebeldes o guitarra en mano. Ni siquiera le pusieron una foto con la Ciudad de la Furia o las gracias totales. Está en un nicho, en el primer piso, en un interminable pasillo, junto a cientos de otros muertos. Los recién llegados no tienen placa metálica, apenas un papel con el nombre y la fecha de muerte. “Gustavo Cerati 4-09-2014. Nicho 2912”. Chau, Cerati. ¿Arrogancia argentina? ¿Dónde? 

Estos peregrinajes posmodernos se asemejan tanto a los antiguos: cubrir lugares comunes, descubrir lo que ya estaba descubierto, saludar a los que jamás podrán devolver la cortesía. El proceso de sacralización y marcado, dice Mac Cannell. Sí, dejé claveles para sacralizar su partida. Creo que fui por Bocanada más que por Persiana Americana; más por Casa que por el temblor. También un poco por la prima, porque al decirle adiós a alguien, también lo hacemos figurativamente para los que se fueron antes. Un muerto, todos mis muertos. Salí también con la lluvia de lágrimas en las mejillas, las lágrimas de lluvia en la cara. Todo se diluye, se tributa a los que se quiere, se hinchan las velas de nostalgia.

Y ahí, mientras salía del cementerio pensé que el cariño es para los vivos y el buen recuerdo para los muertos. Ir a un cementerio es también como mirarse desde fuera de sí mismo. Esos nichos me hicieron pensar en la biblioteca del Trinity College, sólo que en lugar de libros perfectamente alineados, los nichos se acomodan simétricamente, como mostrando esa necesidad de clasificar, hasta en la muerte. ¿Nos recordarán cuando muramos? Fue entonces cuando decidí quitarme los lentes húmedos para ver borroso, para pensar sin mirar, para estar ahí sin estar. 

Contar cada peregrinaje a mis sitios del pasado como cuento la vuelta a la Chacarita podría hacer una serie de microhistorias. Pequeños cortos de lugares comunes; mini relatos de vida. Reminiscencias: buenos y malos momentos. Sitios que si se recorren acompañado, se presumen; si se transitan solo, sirven para refrendar el lazo y alimentar el ego de haberlo sobrevivido.

Para mí Argentina significa el Cantor del Sur: me siento Luis Acosta García, aquel payador que al viejo tiempo le pidió que le llenara la guitarra de cantos en mi menor y que tras un largo trajinar y llenar su historia de enormes riquezas: amigos, canciones, un día se le cansó el corazón y el tiempo lo pialó. Así como a Acosta, el viento de los Andes me dio amigos y me dio canciones (no en notas ni en cantos, pero sí en libros, textos, discusiones y aprendizajes) y me llenó el corazón de otras formas de hacer, de otras maneras de decir y de sentir. Un día en moto y en solitario, otro día en avión y acompañado, y así muchas y repetidas ocasiones. 

Fue la casa de Mariana y Leandro, la de Blake y la de Caro; fue Camacua, San Telmo, Villa Crespo, Palermo, Congreso, Almagro o el Parque Centenario. Fue bife, chori, chinchulín, rúcula, helado de kinoto, vino tinto y birra, pero también fue cine y Paso de los Toros… Argentina también es un doctorado. Cosa fácil: cuatro años que podrían contabilizarse en horas letra: ¿Cuántas palabras desfilaron bajo sus ojos esta semana, doctorante? ¿Cuántas páginas logró su pobre mente escribir? ¿200 apenas? Vaya que requiere usted ponerse a pensar seriamente en su investigación, porque a este paso... Doctorado en Argentina, doctorado en argentino, o “cuando las mayúsculas, las comas, el género y los sentidos cobran valor”. No más palabras sueltas, bromas inocentes y significados vacíos. Tus palabras como aguijones, tus frases como bálsamo, tus párrafos como construcciones. Todo está conectado. 

Estado no es estado ni gobierno. Perón no es una fruta dulce. Resistencia, hegemonía, Gramsci, Comaroff (y Comaroff), prácticas, discursos, interpretaciones. Las letras como números: de cada posición, una ubicación. Y sin embargo otros lo ignoran. Tanto como ignoramos las escalas, los márgenes de error y las varianza o las curvas de error. Lucha de cárteles académicos: naturales y sociales; sociólogos y antropólogos; geógrafos y biólogos. Elige tu tribu o salta entre burbujas. 

Argentina idealizada, defenestada, en crisis perenne, politizada, peronista, kichnerista. Cada presidente un verbo nuevo. Argentina crítica, abierta, espacio migrante, amplia. 

Pero no todo fue tan argentino: hubo mexicano. Saludo y visita a quienes gritamos codo a codo en 2012 y abrazados puteamos a Peña Nieto; solidaridad con quienes piensan en los 43 desaparecidos, reconocimiento a los que miran a México con ojos críticos y sin Televisa. Hay vida y sobrevivientes al 2012. Carne asada, pintada de manta, chela en la Plaza Dorrego, fernés, discusión y política con parrillero argentino. ¿Podíamos pedir más? Y sí, salidas con Campari al Guebara (no Guevara), choripán afuera del mercado, bondi a las 6 AM… como en los viejos tiempos.  Y no sólo eso: viaje al Uruguay con cruce por Colonia; Tres Cruces, curso en Punta del Este, caminata por la península, Tannat, Syrah, Chardonnay, Medio y medio, chivito, brótola, panqueque flameado… sonrisas, política y amigos en la tierra donde el mate es la prótesis del uruguayo. 

Y al volver, brevísima escala en el Lima, como para recordarle a uno que hay mundos que nunca deben olvidarse, pero también que la tierra es grande. Blanco espumoso con decoración mundial en una de las casas más acogedoras que conozco. Charla y actualización con Etienne... Cierto, cierto. Lima no cambia y sus políticos menos: Perú reincide y reelige a los que antes acusó de robo, a ver si esta vez sí hacen algo mejor. Curiosa mentalidad, esa que pondrá en algunos meses de nuevo a Keiko, Alan y otros viejos conocidos en la lucha por la presidencia de un país tan rico (y tan pobre) como el mío: Mi Perú, mi Argentina y mi América Latina repitiéndose. ¿Resultado de la ciega confianza o de la enorme ignorancia por control mediático? Caudillos, caudillos y pasión sin institución (¿o instrucción?).
Una Argentina, muchas Argentinas. Un Uruguay y muchos Uruguayes. Cientos de Perús y un viaje corto, gratificante y reflexivo en una realidad física complicada, con un pie que no se recupera por completo. Fue como quitar la pausa para dejar que corra la cinta (¿el disco, la memoria?) de mi historia con el Sur. Una vez pausada allá, a poner “play” a la burbuja de regreso. Es, al final, nuestra triste y humana historia: vivir en intermitencias entre mundos; intermitir entre burbujas. ¿A dónde saltaremos ahora?