17.5.13

Viejas tradiciones / el fin del torero

Está es la historia de una tradición que duró al menos un par de miles de años, hasta que a alguien se le ocurrió que era infame asesinar a un ser mitológico en batalla desigual.

Entonces cerraron ese templo y lo hicieron espacio de memoria. Hoy el torero es guía y el acomodador, taquillero; los recuerdos cuelgan de un cuadro y las viejas anécdotas ya no se mezclan con vino en bota.

... y dicen que sigue el Papa.

Lo que urge al turismo

Realmente sería importante que desde otros continentes se hiciera una etnografía del turismo en Europa... Hay tantos sitios y gente que analizar que ningún estudiante se aburriría.

Una sugerencia seria un estudio histórico-etnografico. Se me ocurre algo como "el turismo monumental: viejas rutas y nuevos andares; de la Barcelona de Gaudí al París de Eiffel"

16.5.13

Poco pasa por el primer mundo...

Salvo algunas frases interesantes, me parece que el resto hasta ahora es un poco pan con lo mismo: mucho gringo turisteando, muchos sitios de moda, mucho dinero gastado en puentes y escaleras que no llegan a la meta y "másnaa", como dirían en mi Tucumán querido.

Por lo pronto un test de agudeza visual callejero.

5.5.13

Rápidas de domingo: Argentina, Perú, México

Sobre la devaluación, el dólar blue y el miedo. Una nota interesante y económica de Página 12
http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-219365-2013-05-05.html
Muere Diaz Canseco, un buen político de izquierda en el Perúhttp://www.larepublica.pe/05-05-2013/se-fue-javier-diez-canseco-un-politico-fundamental-de-la-izquierda-peruana
Mientras, en México, se reconoce que la inversión en Repsol no sirvió ni para paliar la crisis gachupina, ni para hacer más millonario a Calderón
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/

Buen domingo!

28.4.13

Sección de neologismos: El auténtico refusionismo

Hace unos minutos tuve una charla con una erudita (en ciernes) que estudia el documentalismo y cuando le comenté que estaba por revisar un artículo -coautorado- sobre el que nos pidieron algunas correcciones, me dijo que esperaba que lográsemos el objetivo y que no le parecía tan complejo pues soy "re-fusión."

Y ahí nació el término: el refusionismo. Paso ahora a adicionarle una descripción.

Refusionismo. Neologismo compuesto por tres vocablos: re, prefijo aumentativo del argot mexicano (como en re-inteligente o re-loco); fusión, que se aplica en este caso al aprendizaje derivado de la fuerte heterogeneidad formativa  (experiencias de viaje, labora y academia por el mundo) y el sufijo ismo, que se aplica a sustantivos que señalan doctrinas o maneras de actuar (como en colonialismo, heroísmo, socialismo o el tristemente célebre sospechosismo -ideado por el sr. Creel). De acuerdo con los estudiosos, se debe su origen a las locuras del andar y del ego reinterpretadas por una socióloga del documentalismo.

Circúlese, ábrasele un espacio en la wikipedia y una petición formal para su aceptación en la RAE.


27.4.13

The political cost of Mexico's reforms - Al Jazeera English

 Interesante video con John Ackerman y Sergio Aguayo, sobre la situación actual del país y la fuerte crisis polítca con el PActo por México....  de la Televisora Al Jazeera... algo diferente a Telerisa!

The political cost of Mexico's reforms - Inside Story Americas - Al Jazeera English

26.4.13

Cuando las políticas actúan / Tucumán, vitivinicultura y bicis...

"El congreso de Tucumán declara de interés provincial la vitivinicultura y establece unas ciclovías para festejar el bicentenario de la independencia."

Interesante ver cómo las políticas se convierten en acciones y las acciones en políticas. Una nota que muestra cómo los cambios que vienen respaldados de políticas tienen una mayor cohesión. Veremos cómo se transforman ahora en acciones concretas.

nota acá: http://hostnews.com.ar/index.php/news/667/16


14.4.13

Bolívar (3 y último), de John Lynch.

“ Así nació el culto a Bolívar, y él pudo por fin reunirse con su Venezuela natal, un país sin una prehistoria distinguida ni una experiencia colonial destacable que sólo se había hecho grande con la independencia que él se había encargado de conquistar en su nombre” (Lynch 2006: 400). 

Los tres o cuatro últimos capítulos del libro de Lynch sobre Bolívar son para mí los más interesantes. Refiere a la liberación del Perú, a las historias de Manuelita, a la creación de Bolivia, pero sobre todo al desmoronamiento de la Gran Colombia y al mismo tiempo, del gran Bolívar. 

 Lynch reflexiona mucho más y nos advierte con mucha delicadeza de lo que será el cierre del libro: la construcción del culto a Bolívar y su perpetuación. En sus últimos años, el Libertador vio no sólo cómo sus sueños de la América unida se desvanecían, sino cómo cada una de las partes caía víctima de los caudillismos, de la mala administración y de las luchas internas. Un debate rico en el que Lynch también discute sobre lo que en verdad buscaba Bolívar: ¿Una monarquía, una monocracia, un presidente vitalicio? 

Imposible abrir este debate sin entender la época. Una Gran Colombia llena de ignorancia, de luchas raciales y de desigualdades. Como dice el autor, la lucha de independencia consiguió una gran revolución, pero apenas una reforma social: el poder seguía en manos de oligarquías, el pueblo continuaba en su ignorancia y era fácilmente manejado por unos cuantos. Si naciera de nuevo, el Libertador se daría cuenta que no hemos avanzado mucho. 

Bolívar se daba cuenta de lo infructuoso de su revolución sin un gobierno fuerte. Sus oponentes debatían la noción de un presidente vitalicio, pero al mismo tiempo el generalísimo era incapaz de escuchar sus razones y persistía en una idea que no era bien vista por nadie. Con todo, sus conclusiones no dejan de ser tan actuales. Esta es parte de una carta al general Flores, presidente del Ecuador:

 “V. sabe que yo he mandado veinte años y de ellos no he sacado más que pocos resultados ciertos: 1. La América es ingobernable para nosotros. 2. El que sirve una revolución ara en el mar. 3. La única cosa que se puede hacer en América es emigrar. 4. Este país caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles, de todos colores y razas. 5. Devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán conquistarnos. 6. Si fuera posible que una parte del mundo volviera al caos primitivo, ese sería el último período de la América”. 

Bolívar estaba convencido de que en la situación del momento, Venezuela era ingobernable sin un poco de rigor. Dice Lynch: “de enero a junio de 1827 Bolívar gobernó personalmente a Venezuela. En su proceder actúo convencido de que los venezolanos (y en general los hispanoamericanos) no estaban preparados para la democracia. Eran mezquinos, supersticiosos e ignorantes, y eran incapaces de entender la práctica del buen gobierno… [cita luego a Bolívar:] ‘en lugar de libertad, lo que encontramos es insubordinación y libertinaje disfrazados de patriotismo, intrigas y traiciones; la venalidad ocupa el lugar de las virtudes públicas, y las venganzas personales se recubren con el manto de la justicia’.” (2006: 304). 

La triste realidad. Después de que Sucre librara y ganara una batalla con el ejército peruano, Bolívar le responde: “No hay buena fe en América, ni entre las naciones. Los tratados son papeles, las constituciones libros, las elecciones combates, la libertad anarquía y la vida un tormento”. Si por un momento uno pudiera ponerse en los zapatos de Don Simón, seguro notaría la desesperanza de quien mira cómo una creación en la que se ha puesto todo el esfuerzo termina por desmoronarse sin que uno pueda hacer algo al respecto. 

 Las críticas a Bolívar son sin duda muchas, bastantes de ellas merecidas, pero también hay muchas cosas que reconocer, sin hacer de él un mártir. Como él mismo lo dijo en algún momento, “para juzgar de las revoluciones y de sus actores, es menester observarlos muy de cerca y juzgarlos muy de lejos”. 

Coincido y creo que fue un hombre de su época. Un hombre en todos los sentidos: humano, amante, iracundo, enérgico, decidido, espontáneo, ilustrado y,
a pesar de todo, muy conservador y deseoso de copiar el modelo británico. 

Un libro sin duda interesante y recomendable en el que el autor no puede eximirse de su desdén por el gobierno chavista, pero tampoco del culto a Bolívar (¿quién, que lo estudie un poco, puede negar su huella histórica?). 

Es cierto que, como lo dijo alguna vez a quien le ofrecía coronarse emperador, “Colombia no es Francia, ni yo soy Napoleón”, pero muchos de los sucesos de la época ofrecen buenos paralelismos con la actualidad. 

Me quedo con una reflexión: hay que saber renunciar y partir a tiempo. 

Et ceci dit, je m’en vais. 

Lynch J. 2006. Simón Bolivar. Editorial Crítica. Barcelona. 478pp.

9.4.13

Historias pasadas, pasados que regresan - Bolívar (2)

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Después de un fuerte trabajo durante el día y de una frugal cena en un pueblo cercano a Toluca, me di cuenta cómo algo tan simple como lavarte las manos con un jabón desconocido te puede llevar de vuelta a tu pasado: los olores me regresaron a la Francia de mi infancia. Curiosas asociaciones, las de los sentidos.
Pero ese no era el punto. Sigo contando la historia de Bolívar según Lynch.
El Glorioso (como le llamara alguna de sus amantes) dejó Colombia para liberar Ecuador. No hacerlo suponía un riesgo de invasión desde el sur. En Guayaquil se encuentra con San Martín y no consiguen ponerse de acuerdo (¿Quién ha visto a un argentino ponerse de acuerdo con un venezolano? Ups, respondan los que quieran) porque uno quiere al puerto para Perú, el otro para Colombia. El asunto es que San Martín decide dejar el camino al Libertador (“Bolívar y yo no cabemos en el Perú”), quien pronto se arrepentirá de su paso por el Perú: país complejo en el que los realistas luchan contra los liberales y al mismo tiempo los indígenas contra los criollos, pero prefieren a los conservadores antes que abrirle la puerta a los colombianos. ¡Ay, mi Perú, siempre tan indeciso!
Las palabras de Bolívar para los peruanos son duras (así uno entiende porqué no lo quieren). “La diferencia es que esto no es Colombia y yo no soy peruano: quiere decir esto que en el Perú no se pueden hacer las cosas como en Colombia y yo, en calidad de colombiano, menos aún, porque siempre seré extranjero y siempre excitaré los celos o la desconfianza de estos señores… He llegado a arrepentirme de haber venido”. Más adelante dirá que para a liberación del Perú “ya no hay que contar más con chilenos y argentinos, y estos peruanos son los hombres más miserables para la guerra….”
  Era el Perú un escenario de ejércitos de ocupación que querían liberar a una nación que no se quería liberar de sí misma. Analogías, analogías y recuerdos del pasado que se hace presente: hoy, ejércitos de ONG y cooperación internacional también tratan de liberarle de sí mismo… pero continúan sin preguntarle si él mismo lo quiere.
  Con todo, Bolívar vivió, disfrutó y sufrió el Perú. Las tuvo buenas, tristes y malas. Al final, después de reunir a un ejército multinacional que se componía de irlandeses, colombianos y “una caballería incomparable, compuesta de gauchos argentinos, huasos chilenos y llaneros venezolanos y colombianos” (…y hasta reclutas peruanos comandados por La Mar), todo se preparó para las batallas de Ayacucho y Junín. Vaya rol contradictorio, el de este país de los Andes, que sin querer revolucionar terminó prestando su pampa para la batalla final de la emancipación latinoamericana.
Antes de terminar los 20 minutos de escritura que recomienda el Consejo Mexicano de la Publicidad, una transcripción más que quiero dedicar a una gran amiga que justo días atrás se quejaba fatídicamente de su destino migrante, apenas compensado por el amor. Esto, sólo para mostrar que el humano es así: inconforme hasta las cachas.
Son las letras de Manuelita Sáenz escribiendo a su marido que no quiere volver a sus brazos: y prefiere quedarse en los de Bolívar:
  “No, no, no, no más, por Dios. ¿Por qué hacerme U. escribir faltando a mi resolución? Vamos, ¿qué adelanta U. sino hacerme pasar por el dolor de decir a U. mil veces no? Señor, U. es excelente, es inimitable, jamás diré otra cosa sino lo que es U. ¿me cree U. menos honrada por ser este general mi amante y no mi marido? ¡Ah!, yo no vivo de las preocupaciones sociales, inventadas para atormentarse mutuamente. Déjeme U., mi querido inglés. Hagamos una cosa; en el cielo nos volveremos a casar, pero en la tierra no… Como hombre U. es pesado. Allá todo será a la inglesa, porque la vida monótona está reservada a su nación. El amor les acomoda sin placeres, la conversación sin gracia y el caminado despacio, el saludar con reverencia, el levantarse y el sentarse con cuidado, la chanza sin risa… Basta de chanzas; formalmente y sin reírme; con toda la seriedad, verdad y pureza de una inglesa, digo que no me juntará más con U.”
  ¿Y luego alguien se atreve a decir a mis favoritos Molotch, Freudenburg y Paulsen que no está de acuerdo con que la tradición y las asociaciones temporales nos construyen como culturas y que la historia siempre se repite?  Latinoamericanos puros. ¡Y ojalá y hubiera más Manuelitas Sáenz y un par de Bolívares del siglo XXII! Seguiremos el raconto de este libro.

7.4.13

Simón Bolívar de John Lynch – lo bolivariano – Burbuja de lectura

Debería ir al grano para contar acerca de esta última lectura, pero haré un breve desvarío sobre la vida en mi ciudad natal, en la que estoy desde hace un mes y medio de forma interrumpida.

  En mi ciudad leen los académicos, las familias se reúnen, y los amigos se emborrachan. Es una vida simple: hay muchos bares, frecuentados por quienes pertenecen a la correspondiente burbuja; hay una buena media docena de reuniones familiares por semana y es de mala educación decir que no vas –peor aún, que no tienes ganas de ir-. Si no hablas de las mismas cosas que a los demás les gustan o adulas las forma de vida local, te llaman constipado social. (Y mira que celebro la sagacidad del creador de mi nuevo apodo).

  En estas condiciones, hallar un oasis de tiempo para hacer una lectura fuera de la burbuja familiar es una búsqueda compleja. No niego que sea rico emborracharse con los amigos o convivir con la familia, pero habría que pensar en dedicar un momento a la formación neuronal, sobre todo en condiciones en que cada borrachera te hace perder algunos miles.

  Pero hoy lo logré. Si antes los domingos había recomendación de película, ahora hay de libro; sin mis bocinas que quedaron en porteñoland, ver cine en la compu ha dejado de ser atractivo.
  Después de terminar con la lectura de Los protocolos de los sabios de Sión, al que dediqué varias mañanas –sólo para darme cuenta que en efecto todos quieren dominar al mundo de la manera más despótica posible-, seguí con Simón Bolívar, de John Lynch.

  Otro libro gordo, otra biografía de Bolívar, otro viaje en el tiempo que permite hacer analogías del pasado con la actualidad. Me dijeron que era desmitificador –o más objetivo- y no estoy seguro de que lo sea. Sí, de mayor rigor académico, pero no me parece que deje de alimentar la leyenda (¿qué libro que hable del pasado no lo hace?). Sí, reconozco que presenta a un Simón más humano y fallido, al tiempo que lo contextualiza temporal y topológicamente, lo que permite traer al presente cosas del pasado: no para entender, sino para conjeturar a la sociedad actual. Algunos ejemplos.

  Cita Lynch a un oficial de la marina inglesa que fue a observar la situación de Venezuela (La pequeña Venecia) en 1808: “Creo poder aventurarme a decir que ellos [los criollos] son en extremo leales y apasionadamente adictos a la raza española y a la casa de Borbón, y que, mientras haya alguna probabilidad de volver Fernando VII a Madrid, permanecerán leales a la madre patria…” (2006: 61)

  Estos latinos, siempre adictos a las monarquías. ¿Será por eso que el Hola! es tan leído y que el papa ahora “es argentino” (no abriré acá el debate para decir que me parece tan argentino como Borges o que creo que fue nombrado sólo porque en este continente hay más clientes-crédulos-y-pro-monárquicos).

  Pero no sólo eso. Un poco más adelante, Bolívar, en una crisis de ánimo, escribe a Santander: “Los españoles nos han inspirado por espíritu nacional el terror. Cuanto más pienso en esto más me convenzo de que ni la libertad, ni las leyes, ni la más brillante ilustración nos harán hombre morígeros, y mucho menos republicanos y verdaderamente patriotas. Amigo, por nuestras venas no corre sangre sino el vicio mezclado con el miedo y el error. ¡Qué tales elementos cívicos!” (2006: 182)
  Y es que el hombre, de tanto luchar contra lerdos, parcos y desdibujados (por desilustrados), confesaba con frecuencia que se daba cuenta de lo complejo que resultaría cambiar a su sociedad: los que no luchaban por intereses económicos, lo hacían por sed de venganza, pero ninguno por convicción. Triste historia esta de los que salen de su burbuja y cuando vuelven a la suya se dan cuenta que su pueblo no está en la misma frecuencia: Bolívar, ¡los tolucanus retornantis te comprendemos!
  Estas reflexiones me hacen pensar mucho en la cultura PRI (puse un post al respecto hace semanas). Para muestra, un botón; para reflexiones, un párrafo:

“Esto es un caos: no se puede hacer nada de bueno porque los hombres buenos han desaparecido y los malos se han multiplicado. Venezuela presenta el aspecto de un pueblo que repentinamente sale de un gran letargo y nadie sabe cuál es su estado, ni lo que debe hacer, ni lo que es. Todo está en embrión y no hay hombres para nada” (2006: 191). Cualquier coincidencia con la realidad es obra del chavismo o –si alguien quiere hacer una analogía con México o Argentina- de Cristina o del Peje (sabemos que no ha gobernado el país, pero hay que culpabilizarlo de todo lo que pudiera haber sucedido, es el mejor antivirus en la cultura PRI-RIP).

  Mostrando sus habilidades de adivinación cuasi materialistas dialécticas, el General Bolívar hace un análisis de la triste realidad económica de la Gran Colombia (que para entonces incluía a Panamá, Venezuela y Ecuador) y se queja de lo mismo que después han dicho Mariátegui, los señores Enzo y Faletto y muchos otros sobre la dependencia de nuestras naciones latinoamericanas –y que continúan ignorando nuestros políticos- que si seguimos haciendo las mismas cosas, sólo seguiremos siendo las mismas naciones: “¿Quiere Vd. saber cuál es nuestro destino? Los campos para cultivar el añil, la grana, el café, la caá, el cacao y el algodón, las llanuras solitarias para criar ganados, los desiertos para cazar las bestias feroces, las entrañas de la tierra para excavar el oro que no puede saciar a esta nación avarienta” (2006: 216).

  Cita  Lynch al cónsul general de Gran Bretaña en Lima, quien respalda con su lectura el triste destino del sur americano: “En Perú hay un llamado especial a fomentar las relaciones comerciales con los extranjeros; el país no tiene manufacturas de mayor trascendencia; no será probable contar con ninguna dirigida por los nativos durante muchos años, pues no cuentan con ninguno de los materiales esenciales para establecerlas, ni es deseable promoverlas. Por lo tanto, la introducción de todo tipo de manufacturas extranjeras es particularmente importante; la población en general es demasiado pobre para comprar mercancías a altos precios; el comercio justo será el medio seguro para que los consigan a bajo costo” (2006: 223).

  Hace ya casi doscientos años que nos dimos cuenta de los problemas de nuestras naciones y definimos las incumplidas amenazas –dice de nuevo el Libertador un poco más abajo: “Si no variamos de medios comerciales, pereceremos dentro de poco”- (2006: 223).

  Por fortuna ahora sí vamos hacia el comercio justo (dixit las ONG, la cooperación internacional, etc.)… y también tenemos el ecoturismo.

  ¿Bolivarianos? Dejo hasta acá la reflexión, pues me gusta invitar a leer y no contar el final de la película (aunque todos sabemos, termina en que muere el protagonista).

  Lynch, J. (2006) Simón Bolívar. Crítica. Barcelona. 478pp.

¿Dónde están los doctores mexicanos?

Pues esta nota de la Jornada dice que de 30 mil doctores que hay en México (la cifra me parece un poco baja, pero no inverosímil), 11 mil están en USA, y eso sin contar a los que están en otras partes del mundo.

Nada nuevo bajo el sol en un país en el que los intelectuales son tan despreciados por las clases bobernantes (iba a escribir "gobernantes", pero me gustó el juego de palabras) y empresariales, que prefieren a un títere y a su consorte actriz de telenovelas en la presidencia.

Viva México! Buen domingo.

PS: Acá la nota: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/04/07/123016743-alrededor-de-11-mil-mexicanos-con-doctorado-residen-en-eu

31.3.13

Del escape laboral a los protocolos de los sabios...

Es sabido que una forma de evadir la realidad cuando decidiste no viajar para evitar encontrarte con la realidad de los vacacionistas citadinos que se fueron de "semana santa", es leer.

Referí en un tuit (si no sigues aún al andaryego, encuéntralo en @sam_andaryego) hace unos días, que me había topado en la biblioteca familiar con "Los protocolos de los sabios de Sión". Vaya cosa tan sorprendente e inverosímil.

El libro, teóricamente filtrado de reuniones secretas de los sabios de Sión, a finales del siglo XIX, da cuenta de una serie de textos para la dominación del mundo.

Umberto Eco debe haber tomado de acá una buena serie de ideas para el Péndulo de Foucault, pues hallo muchas similitudes (en un segundo pensamiento, me diría que incluso el de Eco es una sátira al primero).

No soy yo quien reflexionará sobre la veracidad de los protocolos, pero sí quien retomará algunas de las frases, que bajo la idea de la dominación mundial o no, me parecen muy actuales.

Dice por ejemplo el acta 10: "Empiezo hoy por repetir lo que ya he dicho y os ruego recordéis y es, que los Gobiernos y los pueblos no ven más que la apariencia de las cosas. Y cómo queréis que desentrañen su sentido íntimo cuando sus representantes no piensan más que en divertirse?"

El libro argumenta que la dominación se hará a través del poder del dinero y el debilitamiento de los gobiernos. Esto se logrará inmiscuyéndose en la educación y en el manejo de la Prensa. Hasta el momento en que se consiga que la masa, harta de gobiernos que no responden y alimentada de lujo, alcohol y cosas superfluas exija un "súper-gobierno" que lo controle todo. Ahí es donde llegaría el momento de la dominación... Qué miedo, no?

Termina el acta 10 de esta forma: "vosotros sabéis muy bien que para hacer posibles estos deseos, es necesario en todos los países, tratar de poner constantemente en pugna al pueblo con el gobierno, con el fin de cansar a todos por la desunión, la enemistad, el odio y hasta la miseria; para que los cristianos no vean otro remedio a sus males que recurrir a nuestra soberanía plena. Si damos a los pueblos tiempo de respirar, el momento favorable no llegaría tal vez jamás."

Se plantea también la designación de "títeres" (aunque no usan ese término) en el puesto de presidente, gente que podrán -quienes detentan el poder- remplazar y mover a su antojo. No te da Peña, Nieto? Esa parte pareciera salida directamente de la historia mexicana.

En fin, esta lectura sobre la amenaza judía, de contradictorias proporciones amerita sin duda la revisión, pues al final me parece que puede recibir muy diversas interpretaciones; un poco al estilo de Nostradamus, Maquiavelo, la mismísima Biblia o hasta el turismo: su valor y sabor depende de la mano en que se encuentre.

De lo que no se escapa, es de poder ser reinterpretada de manera facilota y dominguera: judíos o no, poderoso caballero es Don Dinero y casi todo -y casi todos- se pueden comprar.

Y tú, cuánto vales?

Los protocolos de los sabios de Sión. Los peligros judío-masónicos. (Estudio y comentarios críticos de M.E.Jouin). Editorial Latino Americana, 1960, México, DF.

24.3.13

Danzas inmóviles... Manuel Scorza

Este es como el tercero o cuarto libro que leo de Scorza. Para quienes no lo conocen, un escritor de primera línea en el Perú. Recomendables de más: Garabombo el invisible; Redoble por Rancas. En estos momentos, tras "La danza inmóvil". Casi a punto de terminarlo de leer puedo decir que es un libro interesante sobre los movimientos políticos y guerrilleros de los ochenta, pero sobre todo, que es un Scorza que hace, crea, insiste en denunciar cosas de las que él mismo fue víctima.

Lo imagino junto a Ribeyro sentado en La Coupole y viviendo él mismo estas aventuras de la utopía latinoamericana en París. Muy recomendable.

If I ever get home...

¿Y qué hubiera pasado si Alicia -cuando en el país de las maravillas- hubiese tomado un camino distinto al decidido tras su conversa con el gato de Cheshire? Creo que de igual modo, habría llegado a algún sitio, siempre que caminase lo suficiente.

A veces pareciera que andamos y andamos y simplemente no llegamos a ningún lado. Me pregunto si se debe a la lejanía de la meta o a su escasa visibilidad...

¡Qué diablos! El camino es largo y no vale parar hasta encontrar ese lugar llamado casa. Aunque nos pase lo que dice aquella zamba nostálgica que llevo en la cabeza desde hace años:

Sueños y sed de distancia 
me invitaron a viajar 
hay que andar y mirar para comprender 
que no hay cielo como el cordobés

20.3.13

El Perú avanza...

No más choledad... Este país avanza -como México- hacia la chen-cholidad

19.3.13

Algo muy chino del Perú!

El famoso min-pao!

Lástima que es tan difícil de encontrar: sólo en un huequito de mi Barranco querido... A disfrutar!

18.3.13

Lima de hoy

De vuelta en Lima después de varios meses (durante este viaje sólo tuve un día en la ciudad y estuve trabajando), logré comer rico, tomar una cusqueña y además disfrutar del sol del verano de la ciudad que, durante unos tres meses deja de ser gris, se pone azul y voltea a ver el mar.

Mañana un día más de labores y el miércoles, como en los tours, día libre para disfrutar de la ciudad, hacer algunas fotos y decirle adiós a esta tierra tan interesante y compleja.

Mundo-país de burbujas donde la costa es una nación y su interior, otro. País donde el centro vive de sus orillas y las orillas sueñan ser el centro...

Dice el anuncio de LAN: "lo más valioso está en el interior". Cierto. Es el mineral, el gas, el petróleo, el patrimonio y la variedad étnica... Y lo explotan y aprovechan, en gran parte, los de esta capital que a veces quiere ser occidental, otras andina y las menos, igualitaria.

Es mi Perú: hermosas tierras, lindas montañas y tremendas desigualdades sociales.