18.1.15

¿Por qué le dije adiós a Facebook?

Mi relación con Facebook siempre fue un poco tormentosa: hace 2 o tres años decidí entrar por cuestiones políticas y lo dejé un poco en stand-by. La semana pasada me contactaron algunos amigos y pensé en darle un poco de impulso. Pero justo anoche, después de haber solicitado a varias personas "ser mis amigos" en Facebook me di cuenta que ese amor a la banalidad simplemente no es lo mío y listo. Decidí cerrarlo.

En 2012, cuando estaba en Argentina y trataba de acercarme a otros mexicanos por las cuestiones políticas de las elecciones me di cuenta que todos los compatriotas en sus años veinte me decían que la reunión se agendaría "por feis". Así que no me quedó otra que hacer un perfil y comunicarme con ellos por ese medio. Y no hice más que aceptar a ese grupo de personas, a pesar de que un día mi hermana se dio cuenta que tenía mi perfil y me pidió "ser amigos". ¿Amigos? Me dije... ¡Pero si somos hermanos!

Y no lo toqué más sino hasta hace unas semanas. Comencé por hacerme amigo de otros amigos y de pronto alguien de la secundaria me contactó porque mis amigos (mis ex-compañeros de clases de hace 27 años) realizarían una reunión de generación... Y comencé a leer sus biografías y a recibir solicitudes de otras personas que vieron que usaba más y más mi cuenta. Así fue como de pronto me encontré con casi 90 amigos, fotos de niños, de lo que desayunan mis amigos, de los chistes banales y memes sin sentido que la gente "likea" o comparte; de los videos de la señora perturbada mentalmente que baila samba frente a un auto deportivo o del niño que se pone un disfraz de minion (¿así se escribe?) y se cae de frente mientras su padre -cagado de risa- continúa filmando el video que le generará más y más "likes"...  

Y así fue como me di cuenta de que quiero a muchas personas y de que es un enorme gusto volverlos a ver, pero que no me interesa saber lo que desayunaron o si vieron a su tía, cumplió años su abuelita o su hijo ganó el certamen de poesía. Lo siento, no puedo ser parte de la agenda de la banalidad cuando este país se cae a pedazos y otros estrenan zapatos, cambian de novia o se divierten con la jodidez del hombre que baila sobre las piedras sin sandalias... Facebook era bueno cuando me entregaba el contenido de personas con las que compartía un sueño, una vida, un ideal, pero deja de serlo en el momento en que me veo forzado a leer aquello por lo que no pregunté. 

Lo siento, lo siento y los siento. No soy capaz. Me rehuso a que me "stalkeen", me niego a "stalkearlos" (esa cosa que básicamente es chismear sobre la vida de los demás sin que ellos te vean). Rechazo encontrar al amor de mi vida o avivar el fuego de las cenizas que quedaron, a través de un mecanismo de frase cortas, iconos infantiles y manitas con el dedo pulgar levantado... en una pantalla. Si ya padezco de adicción al trabajo, ir al Facebook para pegarme otras horas viendo cómo cada uno alimenta su ego, me parece más patético que tomar café en Sanborns... Vuelvo a mi viejo blog, seguiré con Twitter, LinkedIn y me esforzaré por hacer nuevos amigos a la vieja manera: hablando con las personas en la calle.  Tal vez me cure de mis adicciones y hasta genere nuevos contactos. 

En tanto, que los dueños de FB se queden con los contenidos que publiqué y dicen ahora les pertenecen o simplemente los venden a gobernación o el FBI.... Cuidado con las letras chiquitas. 

La Austeridad del abuelo

Hace unos minutos conseguí el título de este post pendiente. Es mi tributo al abuelo, un viejo de noventa y dos años al que se le ocurrió partir el pasado 31 de diciembre. Cansado de esperar, cansado de estar, aburrido de robarle el aire a otros, como decía con frecuencia. Un enorme abuelo con el que sólo hablaba de vez en cuando pero con quien me entendía a la distancia y con el corazón.

Un gran ecónomo. Nació en un barrio del centro de Toluca, pronto perdió a la madre y al padre. Fue rescatado por una tía y a los 6-8 años trabajaba haciendo sombreros de paja para ayudar en casa. Tal vez fue el año pasado cuando me contó eso; jamás había hecho alarde de su temprana jodidez, como hacen otros viejos para doblarnos el alma y clamar nuestra atención;  "tenía un par de zapatos y a veces tomaba leche. Le daba tres cuartas partes de lo que ganaba a mi tía. Ella lavaba ropa, remendaba y así sobrevivimos muchos años". Hizo unos cuantos años de primaria y luego comenzó como cobrador en la línea de autobuses Colón Nacional (que llevaba ese nombre porque su recorrido comenzaba en la empresa Nacional y terminaba en Colón). Con el tiempo aprendió a manejar y después le permitieron llevar esa ruta. En algún momento se asoció con más choferes y compraron un camión, luego otro y otro... Un buen día se encontró con la posibilidad de liderar a los camioneros y fue líder charro. Sí, mi abuelo fue líder charro. Viajó a Granada con la asociación de charros ¿pagado por el gobierno? y ahí se hizo una foto con Eduardo Capetillo. Yo la vi, la escaneé y rescaté sus cuarteaduras. Después las pegó ambas en su pared de fotos familiares. 

Un día decidió meterse a la escuela nocturna para terminar la primaria. La nocturna, esa bajísima categoría de escuela de la que tanto nos hemos burlado y sin embargo no sólo le enseñó a leer y escribir, sino que le dio mujer. Ahí conoció a Celia (Ché), una profesora chiquita que usaba zapatos del uno y medio y tenía que comprarlos en el departamento de niñas. Una profesora que venía de lejos. De muy lejos: de un pueblo perdido en la sierra de Guerrero al que se llegaba sólo en caballo. Mi abuelo se ligó a la profe, una mujer unos diez años más grande que él: "y yo dije: quiero una mujer, aunque no sea bonita, que nadie me la quiera quitar, que me dé hijos y con la que pueda pasar el resto de mis años porque no quiero estar solo. Ya fue mucha pinche orfandad...". Con ella me fue a ver a Francia, cuando yo tenía unos siete u ocho años; con él sucedió aquella anécdota en el metro cuando me dijo "Oui, Calzón" satirizando el "garçon" (chico) y el tipo que estaba al lado se volteó sonriendo para decir "caray, señor ¡qué bien habla usted el francés!". Y ella fue la que, malinterpretando a una negra exuberante que le daba el paso ("Passez-vous!") le espetó: "¿Pa cebú? ¡Pa Cebú está buena usted!". 

Esos eran los abuelos. El viejo al que me refiero recibía todas las tardes el pago de sus choferes y contaba pesos, centavos y billetes, de frente al tocador y luego hacia montoncitos y fajos que llevaría al banco o pasaría a recoger la camioneta del servicio Panamericano... dinero-banco-dinero-banco-dinero... Esos fueron sus años previos al retiro. Guardar, atesorar, juntar "Para que no me volviera a faltar..."

Tendría tanto más que contar acerca del abuelo: idas a su casa de Acapulco, fiestas en esa casa que jamás cambió de muebles, charlas en su sillón que cuando mucho cambió de tapiz, pero jamás de estructura, pláticas en el jardín, leche con café en una cocina que aún debe tener tazas, cubiertos, platos y ollas de los años treinta que hoy nadie más usa; que deben haber quedado fijas y estáticas, en pausa... Pero no, no quiero contar más acerca de eso. Ni de su pobre biblioteca de libros viejos, ni de los cuartos y armarios o de los trajes colgados que nunca se ponía. Mucho menos de que después se volvió a reunir con otra mujer que también falleció antes que él; ese pinche miedo de los humanos (¿de los hombres?) de no querer quedarse nunca solos. 

Quiero contar sobre lo que me dejó.

Un tipo que sabía escuchar, sobre todo desde que mi abuela murió. Alguien al que podías ir a ver, sentarte frente a él, y contarle tus logros y fracasos sin recibir una sola recriminación o descalificación. Sólo una risa, una mínima aprobación y una corta frase: "Ah, qué Sami... está muy bien". Nunca nos vimos tan seguido: un par de veces al mes mientras viví en Toluca; una llamada al mes cuando dejé el pueblo. Pero no había vez que volviera sin pasarlo a saludar y hacer mi monólogo, un breve intercambio de notas sobre política y ocasionalmente una plática sobre algún libro que hubiéramos compartido. Recuerdo que desde mi viaje motociclístico a Argentina le envié Los siete pilares de la sabiduría, el enorme -en todos los sentidos- libro autobiográfico de T.E. Lawrence, mejor conocido como Lawrence de Arabia. Lo hablamos mucho; el abuelo recordaba todos los pasajes y revivimos un poco la historia en nuestra conversación. 

Sí, era parco. Para muchos era codo -avaro-, aunque no puedo dejar de pensar que el día que quise vender una moto para ir de viaje me dijo que me la compraba y una vez que me la pagó, me devolvió la factura y me dijo que me la regalaba, pero yo digo que no era codo a secas: era austero.

Austero en palabras, hasta con sus hijos; austero en sus comentarios porque evitaba inmiscuirse en nuestras vidas; austero en sus gustos porque no necesitaba más para vivir... ¡si hasta se reía porque le robaba el aire a los vivos! Era austero porque su infancia fue jodida y es cierto que en su madurez tuvo momentos de petulancia por sus millones en el banco -hasta cargaba con una copia del estado de cuenta y nos la presumía cada que podía-, pero cuando vio que la vida no se alargaría con cada millón que estuviera en el banco, volvió a ser austero y ecónomo. A vivir de lo necesario, sin más.

El treinta y uno de diciembre hablé con él y nos cagamos de risa unos minutos. Nos cagamos de la risa de ser como somos: austeros hasta en nuestras relaciones familiares y sentimientos... Genética de la austeridad emocional. No sé si esa noche se le llenó el corazón de emociones y con la sobredosis el destino lo alcanzó, pero de lo que estoy seguro es que tenía muy claro que su ciclo se acababa... ¿y qué mejor fecha para cerrarlo que el treinta y uno de diciembre a las nueve y media de la noche?

Dicen que se quejó un poco, pero aseguran que pidió también solemnidad austera: "Me velan un rato y me creman rápido". Y así siguieron sus instrucciones los hijos, y los nietos sólo pudimos pedir un par de horas más para que llegaran otros a darle el último adiós. No hubo caja, no hubo esquela, no hubo lápida. Y se fue el abuelo. 

Cuando sea viejo, quiero ser austero como él.

PS: Acá el link a un texto que hice cuando la abuela murió. Unos doce años antes. Ciclos, ciclos. 

Choque de fanatismos, no de culturas

Wow.... excelente artículo de Boaventura do Santos Souza. Algo distinto tenía que venir más allá de la repetición de patrones "proliberación" que no terminan de entender nada....

Acá el link
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/01/17/charlie-hebdo-una-reflexion-dificil-boaventura-de-sousa-santos-7612.html

5.1.15

6 ideas para navegar en un año tormentoso

Buena parte de los mensajes, caricaturas y editoriales advierten que el 2015 podría ser aún más complicado que el 2014. ¿Y cómo no va a serlo si tenemos una definitiva crisis instalada en México, con asuntos de dólares altos, petróleos bajos, homicidios y desapariciones por las nubes y sobre todo ética y honor por los suelos? Difícil de mantener el optimismo, a menos que... aquí algunas ideas para ir en busca de un buen 2015... desde el corazón.

1. Concéntrate en generar relaciones positivas, fructíferas y respetuosas: independientemente de lo que sucede a tu alrededor, tienes la responsabilidad y derecho de modificar el medio que te rodea. Tal vez no sea mucho, pero si en el trabajo o con la gente que te rodea buscas una buena comunicación, piensas en resolver los entuertos y en encontrar los puntos positivos en un ambiente de respeto, podrás estar arrancando el 2015 con el pie derecho.

2. Planea un poco: no se trata de que hagas una lista de incumplibles, ni un taller de planeación estratégica personal. El asunto es que veas lo que tienes a tu alrededor y focalices en aquellas cosas que más te interesan. ¿Quieres hacer una maestría? Comienza por averiguar, pregúntate cómo la quieres hacer, métele al cochinito y avanza algunos pasos. No te olvides que todo toma tiempo y que es muy fácil perder el eje de tu búsqueda. Hay mil caminos para llegar a Roma y mil Romas a los que uno podría llegar, pero eventualmente hay que elegir una y comenzar a caminar.

3. Limpia tu bandeja de mails (o de pendientes de la vida): Frecuentemente me encuentro con personas que tienen más de 500 mails en la bandeja de entrada. ¿Los podrán leer? Mi respuesta es no y les vaticino que la lista no hará otra cosa sino crecer. En una analogía de los tiempos antiguos: si tu escritorio está saturado se debe a dos cosas: eres improductivo o quieres hacer más de lo que puedes. Como sólo hay 24 horas en un día, te sugiero comenzar por eliminar todas las cadenas, fotos, mensajes de quien no conoces y propuestas "novedosas", "únicas" e "imperdibles": si no puedes leerlas, tampoco podrás atenderlas: chau. Lo mismo si tienes un negocio, trabajo o relación. Usa las etiquetas y el basurero, comienza por las más fáciles, archívalas y las más complejas respóndelas de a poco. No tengas miedo de decir "lo siento, no me interesa o no puedo hacerlo en este momento". El tiempo es un recurso no renovable!

4. Comunica efectivamente: los humanos somos excelentes para guardarnos la información, vociferar, o pensar que todo lo que decimos está perfectamente claro para los demás... sólo porque nosotros sí lo entendemos. Nada más cercano al error: lo que para ti es lógico puede no serlo para los demás y si ellos lo consideran ilógico, imposible que los convenzas de hacerlo. Así que este año, hazte el propósito de generar comunicación efectiva. El primer secreto para lograrlo es escuchar (mucho) y ponerte en los zapatos de los demás. Seguro lograrás mucho. Aquí un excelente ejemplo de comunicación complicada:




5. Decide y actúa: el peor enemigo de la productividad es la indecisión, o lo que algunos llamamos "parálisis por análisis". Basta que postergues una decisión para que frenes la cadena de los que dependen de ella. Parece un consejo arriesgado, pero muchas veces es mejor actuar sin todas las certezas que esperar a escribir un tratado sobre lo que se tiene que hacer sin fallar. El error es parte de nuestro aprendizaje y si no lo usamos, corremos el riesgo de quedarnos todo el 2015 en el punto de partida. 

6. Aprende y reflexiona: Y cuando te equivoques, por favor no te des de topes. Pregúntate qué falló, chárlalo con alguien de tu confianza, enderézalo y haz todo lo posible porque no te vuelva a pasar. Lo peor que podría pasar es que cometas el mismo error (te lo dice alguien que se fracturó el mismo pie dos veces en 2014), en las mismas circunstancias y peor aún, que cerraras los ojos ante lo sucedido (como muchas de las "autoridades" que llevan este país).

__________________________

Noticias del corazón... Que tal vez no te interesen si no tenemos una relación personal, pero en 2014 perdí a gente muy querida. Ya a punto de entrar 2015  (a las 21:30 del 31 de diciembre) se fue el abuelo, un gran escucha que extrañaré mucho. Me quedo con su tranquilidad y esos últimos minutos de charla de esa mañana. Ahora pienso que los abuelos deberían tener derecho a ganar muchos amigos para compensar la pérdida de otros. Tal vez por eso he decidido apoyar el proyecto de la Universidad del Adulto Mayor de Oaxaca, que este año consolidará su diplomado AMA (Adultos Mayores Anfitriones de Oaxaca). 

De otro lado, el año pinta lindo para las consultorías: actualmente estamos apoyando al Impact HUB y junto con Tecuani (una empresa consultora hermana), trabajamos con los Pueblos Mancomunados en un proyecto de turismo. Parece que vienen otras cosas interesantes en el norte y estamos cazando otras con Lieve en el Sur; esto, además de la seria intención de consolidar el doctorado (¿Una estancia de unos 3-4 meses en el sur?), de potenciar a Mi2U y de avanzar en la escritura de un libro a 6 manos con mi viejo y hermana. Por supuesto, todo en el ánimo sincero de que el PRInosaurio se vaya en estas elecciones o que al menos deje de ser tapadera de todas las conductas roedoras y depredadoras que están teniendo los hijos de Hank y de la... mala vida.

Los dejo con un cortometraje que me gustó mucho acerca de las complejas relaciones del mundo contemporáneo.

14.12.14

Un respiro para tomar un poco de inspiración: Searching for sugar man (Documental)

Los tiempos aciagos son precisamente aquellos en los que se hace más necesario ir en busca de inspiración. Este documental, producido en 2012 por Malik Bendjelloul (Suecia) es sin duda un perfecto oasis para tomar aliento y dar un poco de impulso a esa necesidad de cambio. 

Rodriguez es una especie de fantasma que recorre las calles de Detroit. Nadie sabe a ciencia cierta de dónde salió ni a qué se dedica. Se ignora también si tiene una casa o duerme en las calles. El asunto es que tiene una excelente voz y sus canciones destilan una melancolía difícil de pasar por alto. El único asunto es que a pesar de los dos discos que grabó, nadie sabe de él en Estados Unidos y todos ignoran su paradero o condición actual. 

Caso impresionantemente contrario: en Sudáfrica Rodríguez es un ídolo. Durante los años setenta y ochenta, en plena época del Apartheid su música llegó de contrabando y se popularizó al grado que -como cuenta uno de los entrevistados- cualquier en casa donde hubiera un tocadiscos, un joven y un poco de interés por la música pop habría, además de un disco de los Stones, uno de Rodríguez.

Tal es el amor por el artista y su música que un par de sudafricanos parten tras la pista de Rodríguez y comienzan a interrogar a disqueras y a las propias letras de las canciones para saber cómo murió este ídolo desconocido e inspirador cuyas canciones fueron usadas para protestar por la situación social sudafricana. ¿Realmente se roció de gasolina en un concierto y se prendió fuego o se dio un tiro después de una noche espantosa en la que no funcionó el sonido y el público le abucheó?  (imposible no pensar en la analogía con el actor central de Birdman) ¿Cuál es la verdadera historia de Sixto Rodríguez?

Cosas extrañas, esas que hacen que alguien sea un perfecto desconocido en su tierra y candil musical en Sudáfrica (situación que trae otra reminiscencia: la de la peli argentina El viento se llevó lo qué) ¿Acaso sabemos dónde encontraremos la fama y en todo caso qué hacer cuando la hallemos? Dicen que el hogar está ahí donde te valoran (Home is acceptance). Lindas palabras para un músico que era carpintero, albañil y obrero... y a quién jamás le interesó lo material, sino el simple espíritu de la vida. 

¿Encontraron a Sugar Man? Sólo hay una forma de saberlo: que le dediques la hora y media a la película para descubrir los orígenes y vida de un personaje normal, sí, como todos los demás: con la misma magia que tenemos todos guardada y a veces nos rehusamos a dejar salir. Tal vez alguien se inspire para saber en qué pueblo mexicano nació el abuelo de Rodríguez, un icono interesante hoy que estamos en busca de personajes que nos ayuden a transitar hacia un país más honorable. 

Ojalá tuviéramos más Rodríguez y menos Cristianes Castros, Eugenios Derbez y Angélicas Rivera. 

Searching for Sugar Man (2012). 86 min (PG13), Dirigida por Malik Bendjelloul (Suecia) y financiada por la cámara fílmica sueca

Disponible en You Tube, para que no la tengas que buscar más:

7.12.14

¡Bolas! Dos interjecciones y un eufemismo sobre el término

La palabra "bolas" tiene múltiples sentidos en México. Me gustaría tomar algunos ejemplos de esta movida semana para reflexionar al respecto y reforzar la tesis que presenté en días anteriores en el sentido de que el país transita por un proceso de cambio en el que cada vez más personas pasan de la sorpresa a la incredulidad, luego a la indignación y finalmente a la acción. Aprovecharé también para explicar porqué considero que lo que menos le hace falta en este momento a la nación son ánimos de accionar.

1. ¡Bolas! (como interjección de sorpresa)
Hace unas horas algunos vimos con asombro cómo el televiso Eugenio Derbez -como él mismo se denominó- se tomó el tiempo durante la inauguración del Teletón para hablar de corrupción, marchas, injusticia, casa en Las Lomas e incluso para burlarse frente a Emilio Azcárraga de los sueldos de Televisa.  ¿De qué tamaño será el miedo por el fracaso de la colecta de este año, que se abrieron los micrófonos para que este crítico light pudiera soltar algunas frases que parecían tan realistas y bien actuadas que algunos estuvimos a punto de sacar la tarjeta de crédito y dar nuestro apoyo a los CRIT?

Más allá del temor por la baja colecta, quedan claras dos cosas: 1) Que el mercado cambia y que Televisa poco a poco requerirá abrir su panorama político para no perder audiencia, porque buena parte del pueblo evidencia su molestia y; 2) Que lo anterior también muestra la apropiación oficial del discurso que nadie "supera"(como pidió Peña Nieto recientemente). "Cuando no puedas con el enemigo, únete a él", dice la máxima, y eso es lo que hace el grupo en el poder: adopta el simbolismo de Ayotzinapa para indignarse él también. Primero fue López Dóriga poniendo en su avatar de Twitter el número 43, luego fue el mismo Peña Nieto diciendo que también era Ayotzinapa y hoy lo hizo Televisa en voz de Derbez: "los televisos también estamos enojados por la desaparición". 

¡Bolas! Parece que el gigante de las telenovelas nos dará más sobresaltos.

2. Bolas (como eufemismo de desorden).
En días pasados Cristian Castro (finísimo hijo de Verónica Castro y el "Loco" Valdés, ambos actores a sueldo de Televisa) tuvo una lastimosa entrevista con el periodista López Dóriga, en la que este último se burló de él porque sugirió que entre sus personajes favoritos de la historia estaba "la chica esa... de la Cruz", haciendo alusión a Sor Juana Inés de la Cruz. Pero el harakiri fue más lejos pues Castro, tratando de reivindicarse retó al periodista a preguntarle por su héroe favorito de la Revolución o Independencia. López Dóriga optó por la segunda y Castro respondió "Benito Juárez". Nuevo fiasco que hizo la delicia de los tuiteros durante varias horas. ¿Desorden y falta de comunicación al interior de Televisa?

Otra pequeña muestra: a más de dos semanas de la declaración de Angélica Rivera (ex-actriz televisa y ahora primera dama-actriz del país) en el sentido de que había firmado en su convenio renuncia una exclusividad con Televisa que le dio más de 100 millones de pesos, nadie del corporativo se ha pronunciado al respecto. La bola de nieve ha crecido tanto que por eso tuvo que salir Derbez a justificar el Teletón: la gente razona que si el monstruo televisivo es capaz de pagar tanto dinero a una actriz de rango mediano, entonces deben ser capaces de poder ayudar a los niños en discapacidad sin necesidad del apoyo de la población. 

Hechos bolas, los actores tras bambalinas. 

3. ¡Qué bolas! (Cómo expresión de poder y valentía) 
Y mientras Televisa parece patinar en su propia m...ugre, otros pasan del descontrol a la organización espontánea: quienes somos asiduos (¿adictos?) a Twitter hemos visto interesantísimos fenómenos de colaboración imprevista. Tal vez el más interesante es el de la mutación del hashtag #YaMeCanse hacia #YaMeCanse2 que, en cuestión de horas mostró cómo los usuarios de la red comprendieron el ataque cibernético, compartieron la información sobre su funcionamiento y propusieron un nuevo tópico mejorado, porque además ahora es utilizado con las recomendaciones para evitar que sea anulado rápidamente. Y si sucede -como eventualmente pasará-, ya se tienen pensados los nuevos hashtags: #YaMeCanse3,4,5... y hasta el 43, dicen los tuiteros.

Más: lo que pasa en las redes no se queda en las redes: circulan logotipos, mantas, tractores, maestros, "contingentes carriola" e instrucciones para comportarse y comunicarse en las marchas que evidencian cómo los ciudadanos se organizan. Semejante nivel de integración hace pensar en el 1985, cuando el gobierno (casualmente también del PRI) fue incapaz de responder a la crisis que ocasionó el terremoto y los ciudadanos se repartieron tareas para responder a los apremios del momento. El terremoto de 2014 -social esta vez- muestra poco a poco el músculo de su organización. 

¡Qué bolas para detener en la marcha de ayer 6 de diciembre a presuntos provocadores, amarrarlos y después liberarlos sin un solo rasguño!

¡Qué bolas, las de los sacerdotes coahuilenses que organizan su marcha y la de Agustín Gómez, para inmolarse en Chiapas! 

¡Qué bolas, las de quienes señalan sin miedo a los corruptos, a los represores, a los policías y los denuncian!

Desafortunadamente la expresión de poder se da también negativamente en otros ámbitos del espectro político: hace algunas horas se informó que parte de los restos hallados en Cocula pertenecen a Alexander Mora Venancio. Saber que un estudiante fue detenido, secuestrado, probablemente torturado y después calcinado obliga a preguntarse quién pudo tener las bolas de ensañarse con tal fuerza, y cómo pudieron tenerla sus secuaces para desaparecer a otros 42. 

Qué bolas también las de los salvajes que desollaron a Julio César Mondragón y los que hicieron lo mismo con Kassandra Bravo; qué bolas tienen Peña Nieto y su séquito que se quieren mantener en el poder a pesar de todos sus críticos. ¡Qué bolas!

Dos interjecciones y un eufemismo
Declaré al inicio de este post que parecía que poco a poco el pueblo de México cambia y que el número de sorprendidos, incrédulos, indignados y personas dispuestas a pasar a la acción crece. A este ritmo, es probable que en lo que resta del año vivamos una avalancha de cambios, protestas, debates, revelaciones. Existe -a pesar de nuestras suspicacias- una buena posibilidad de que vengan cambios en los mecanismos de autocensura en los medios de comunicación... por una exigencia de mercado y de cambio cultural. Si no puedes con el enemigo, únete a él.

No parece -hasta hoy- que venga un cambio inminente en el nivel ejecutivo, pero es seguro que se continuará insistiendo en ello, y desconocemos el umbral de resistencia de Los Pinos.  Lo que sí parece seguro es que las elecciones de 2015 traerán giros inesperados, a pesar de que en el inicio de año lleguen inyecciones millonarias de recursos en las campañas -al más viejo estilo priísta- que no harán sino impulsar la caída de este grupo político que no termina de entender que México está en una nueva fase.

Así, entre interjecciones de sorpresa, eufemismos de desorden e interjecciones que anuncian el recrudecimiento de los despliegues de poder, entra 2015, cargado de emociones y dudas. Pero si de algo se puede estar seguro, es que los mexicanos de a pie cada vez se hacen menos bolas, que los del poder están muy revueltos y que... de que en México hay bolas, hay bolas. 


3.12.14

Esa cosa llamada confianza...

No sé el nombre de la película, pero sí que salía Al Pacino. Recuerdo que en la escena este actor discute con un colega y le muestra un trozo de ¿madera, plástico? y mientras alegan porque el otro "le falló", Pacino toma la pieza con ambas manos y la parte en dos frente al otro, diciéndole una simple pero tremenda verdad: "lo que se rompió no se pega". 

Y con esta frase termina la escena: el colega de Pacino mudo, cabizbajo y con el rostro desencajado se queda de pie, en tanto éste da media vuelta, tira ambos trozos y se va sin mirar atrás. Tengo esta escena difuminada en la memoria, pero sé que la tengo presente porque se relaciona con algo que es de una importancia extrema para mí: la confianza.

Sobre ésta se han escrito una serie innumerable de estudios y libros. Recuerdo que en el doctorado Alejandro Isla nos pasó un texto de Keith Hart denominado "Trust". No tengo tan claro si el autor había hecho su trabajo de campo en la India o en medio oriente, pero sí rememoro que estudiaba la manera en que se construía la confianza en un grupo -me parece que de comerciantes y de vendedores callejeros- y cómo ésta daba forma a las relaciones sociales. Sé que debería releerlo para precisar, pero lo que tengo en mente servirá por hoy. Fue interesante porque discutimos la relación entre la confianza, la "confidencia" (confidence, que traduzco como credibilidad), y la fe.

El asunto era que para el autor, la confianza era resultado de la relación entre creencias, fe y credibilidad. Adicionaba que la forma en que se construye la confianza también está en función del grupo social: en aquellos que Hart denominaba "sociedad primitiva" y en donde las relaciones personales jugaban un rol más importante, la confianza tenía una mayor relación con la fe y por ende con los aspectos afectivos (como quien cree en algo porque tiene esa fe ciega). La pérdida de confianza en este caso, afectaba el estatus de la persona. En el otro extremo, en la "sociedad moderna", donde las relaciones son más impersonales, la confianza estaba menos relacionada con aspectos afectivos y más con la credibilidad que otorgan los elementos formales, como un contrato.


De este modo y si me lo llevo (permítaseme el ejercicio, pues en este blog nos encantan estas analogías) al caso de la política, sería como decir que entre los grupos sociales menos cercanos a la dinámica escolarizada la gente cree en un político "porque tiene fe en él y no le va a fallar", mientras que en los más intelectualizados, las personas confían en él "porque tiene credibilidad" y ésta se basa en aspectos más racionales (como su trayectoria, formación, etc.). 

De un lado tendríamos entonces la fe ciega (creo en el Peje, en Tata Cárdenas, o en los del PRI que siempre nos dejan regalitos y chamba), mientras del otro tendríamos la credibilidad debida a sus acciones (paró la delincuencia, metió a la cárcel a la Quina, casi nos lleva al primer mundo). No voy a hablar del papel que los medios de comunicación toman en promover o desmitificar lo anterior, pero me parece que basta para comprender la distinción planteada por Hart.

Perdón si me pierdo en mis asuntos académicos, pero ya llego al fondo del tema: siempre he pensado que se necesitan dos cosas para hacer que el mundo cambie, pasión y confianza. Napoleón, Mandela, Castro y Luther King lo sabían: si consigues que los demás confíen en ti y crean en aquello que planteas, podrás llegar muy lejos, porque alimentarán tu espíritu y tú el de ellos. En nuestra pequeña escala política mexicana tenemos también ejemplos y seguimos -los verdes, azules, rojos y naranjas- a nuestros líderes por esa mezcla de factores. Por supuesto, de otro lado y a menor escala aún, en las empresas pasa más o menos lo mismo: si lo único que las guiara fuese el dinero, pronto serían una más del montón; las grandes compañías, esas que consideramos ejemplo, alimentan ambos factores.

La pregunta es qué sucede cuando alguna (o las dos) se extingue(n). Bueno, algo similar a lo que sentí el día de hoy en una reunión a la que asistí, o a lo que le pasa cada día a más mexicanos con el señor Peña Nieto: que no dan más ganas de seguirlos porque perdieron su pasión y perdimos la confianza en ellos; no les tenemos más confianza, ni por el lado de la fe, ni por el de la credibilidad.

Ay de aquella compañía, pareja, emprendimiento, grupo, partido político o persona que pierda la pasión y confianza de sus sujetos o seguidores, porque es casi imposible dar marcha atrás: la espiral descendente se acelera y a menos que se realice una acción que muestre una verdadera vuelta de timón, el movimiento (relación, empresa o equipo) termina por morir.

A quienes estuvieron en el mismo lugar que yo el día de hoy, les dejo esta reflexión; y al señor Peña Nieto, que cae estrepitosamente -cual vil moneda latinoamericana en su paridad frente al dólar-, le garantizo que si no hace cambios radicales que comiencen por él, su gabinete cercano, la devolución de los desaparecidos, el giro en el modelo económico o el alto a la represión que alimenten la confianza y pasión de algunos, pronto se quedará solo.

Sí, Pacino (o su guionista), tenía razón: lo que se rompe no se pega.

27.11.14

El México al que decidí volver...

Hace casi dos años había terminado los cursos del doctorado y las elecciones 2012 acababan de suceder. Ver que el PRI volvía al poder fue uno de los hechos más frustrantes de mi vida. Así que decidí volver. A pesar de mi corto nacionalismo, a pesar de mi crítica a la sociedad y a pesar de mis otros sueños.

Volví y desde entonces sigo tratando de volver a las muchas cosas que quisiera hacer pero aún no consigo. No me apura, sólo sé que es cuestión de tiempo. Tic-tac-tic-tac.

Pero en el inter me encontré con esta nueva canción de Saúl Hernández y de pronto la vi y solté algunas lágrimas. De emoción, de alegría, de rabia y de impotencia: Emoción porque este México ha dado un paso sin retorno: un paso a la militancia perdida y esta canción lo demuestra, pues seguir a Saúl ahora, más que antes, es un asunto de creencia. De alegría porque miles de personas salen a la calle a criticar la situación actual.... de rabia por los miles de desaparecidos, por el cinismo del gobierno y por la corrupción rampante. Y de impotencia porque el camino es largo, muy largo. 

No importa, seguiremos. Y mientras, el video sugerido. 

 

22.11.14

El rey no ha muerto (cuidado con las dentelladas).

Lo cierto es que el dinosaurio del PRI está arrinconado. Pero lo que también es cierto es que a pesar de que su rating se ha desplomado, hasta este momento no ha perdido nada de su poder, es decir, de su peligrosidad. Eso debería ser una razón suficiente para evitar triunfalismos y excesos de confianza. Intenten enjaular a un animal y -a menos de que lo agarren dormido o con engaños- podrán hacerse acreedores a un par de dentelladas.

El día de ayer (viernes, un día después de la histórica marcha del 20NOVMX) la alegría se desbordó y cientos, miles, de tuiteros festejaron la numerosa convocatoria y hasta John Ackerman, uno de los más críticos, se preguntaba qué hacer con el poder que se había logrado. Coincido, se logró algo que no se había visto desde hace muchos años (tal vez desde el 68 y esto representa una alerta porque sabemos qué puede pasar), pero eso no significa que el poder está del lado del pueblo y sí, como bien dice Ackerman, que una vez pasada la alegría de una protesta pacífica y de un gran avance, hay que preguntarse seriamente qué sigue.

La semana anterior reflexioné que una vez que nos quitamos las vendas pasamos a la incredulidad ("ya no te creo Gaviota") y que de ahí, superada la sorpresa, pasamos al sentimiento de indignación ("pinche gobierno, malditos mentirosos") y luego algunos continúan hacia la acción ("marcho este 20 de noviembre). Pero también comenté que a pesar del éxito de las marchas, plantones, protestas y demás, debemos andar por un 5% de mexicanos que toman acciones. Y el asunto es que éstas  no durarán para siempre: requieren estabilizarse para convertirse en cambios reales. No vamos a marchar siempre; no vamos a usar de por vida los HT #YaMeCanse o #AccionGlobalporAyotzinapa. 

Necesitamos más incrédulos sorprendidos, necesitamos más indignados y necesitamos más acciones. 

Hemos avanzado mucho porque "Ya nos quitaron tanto, que nos quitaron hasta el miedo", pero cuidado: basta una fuerte dentellada o un buen ladrido para que muchos den marcha atrás. Entonces, primer paso: la protesta y resistencia pacífica.

Hay un gran logro en las marchas porque participamos muchas personas que antes no lo hicimos. Y eso, reconozcamos, nos ha servido para sentir la piel de gallina, sacar unas lágrimas de emoción y comprobar que ciertamente podemos más si estamos juntos. Twitter es lapidario con Murillo, Peña, Rivera, Chong, el PRD, los infiltrados y muchos más. Pero casi todos se olvidan que las reformas constitucionales se las debemos a Videgaray, Meade y a legisladores del PRI, PAN, PRD, Verde y Nueva Alianza. También se olvidan que la Suprema Corte de Justicia negó las consultas ciudadanas y por supuesto, que es la cabeza del monstruo judicial que acusa, encarcela a los buenos y libera (o les devuelve su dinero) a los malos.  Segundo paso: ampliar los temas de protesta para que no se nos acabe la crítica cuando desarticulen Ayotzinapa (como cuando López Dóriga pone en su avatar de Twitter a los 43 y ayuda a coptar el discurso). Hay tantos y son tan malos los políticos que solitos los sacan. Esto incluye los pequeños temas locales que cada municipio del país vive.

Desde mi punto de vista, simplemente no debemos descansar hasta que la cabeza que caiga no sea la de la efigie de cartón de EPN, sino la real, es decir, su renuncia. Pero aún si esto se lograse, habría que exigir que la(s) cabeza(s) del sistema judicial también cayera(n). Eso implica que se aprueben las consultas ciudadanas sobre las reformas energética, fiscal y educativa. Esa sería la primer estabilización real de la vuelta del poder al pueblo. No es nada del otro mundo (o sí, del otro mundo: del organizado, del democrático). Tercer paso: instauración (real) del derecho a la consulta ciudadana.

En el camino, el aparato represor y mediático insistirán en que queremos desestabilizar al país y harán todo lo posible por alegar que lo que se ha perdido es el respeto, cuando en realidad se ha perdido el miedo. En suma, debemos capitalizar las lágrimas de emoción y rabia que hemos vertido. Y dentro de todo eso, hacer un enorme esfuerzo porque se mantenga la emoción y la pasión por el cambio del sistema político mexicano y sus valores, al tiempo que mantenemos la cabeza fría para responder los desplantes gubernamentales... con razones y debate para convencer a quienes aún no se indignan.

Pero sobre todo, evitar el festejo triunfalista. No olvidemos que la vieja escuela dinosáurica está arrinconada, armada y que es muy peligrosa. Para deshacernos de ellos antes del 1DMX2014 aún hay mucho trabajo por hacer.

20.11.14

¿Cómo es un modelo global de gestión del turismo de base comunitaria?

... Si tienes algunas dudas acerca de la contradicción inherente, un poco de análisis del discurso ayudaría. El TRC en Perú, un fenómeno aún por comprender. ¿Cuándo comenzarán a realizar análisis de profundidad realmente?

Más chistes... perdón, información, acá


15.11.14

También de cine vive el mundo: Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia.

De vez en cuando es necesario salirse de su realidad y plantarse frente a la gran pantalla: también es alimento. El día de ayer deambulé un rato por la cartelera nocturna de las dos plazas comerciales de Oaxaca. Después de que los normalistas hubieron abandonado el lugar, las hordas del pueblo consumista, ávidas de #ElBuenFin acapararon los sitios de estacionamiento, muestra de que no estamos tan cerca del fin como pensamos: televisores, computadoras y teléfonos que serán usados para repetir, circular e intermediar las falacias de los políticos en turno salían escupidos por las cajas de los supermercados. Quemaron Soriana Ecatepec, pero se reprodujeron los Sorianas por el país. El monstruo tiene muchas cabezas y sólo las cortaremos cuando vayamos a la raíz de la ignorancia, al fondo del problema y ¿por qué no? al fondo de la pantalla. 

¿Se imaginan que nuestros colegas normalistas tomaran los cines y metieran a la fuerza al pueblo para ver "La dictadura perfecta", o que en la puerta del supermercado les explicaran por qué deben comprar una tele, pero no para ver a López Dóriga, sino para hacer una retrospectiva del cine crítico o de documentales? Eso sería una lucha más gramsciana, más culta, más cercana a la que plantearon los teóricos del socialismo y comunismo: crear hegemonía, dar a conocer, hacer reflexionar... entrar por el lado positivo, no por la negación del sistema. Uf.

Pero no nos desviemos. Contaba que en ese deambular entre mis ideas, los autos y las pantallas de plasma me encontré con Birdman. El nombre me gustó y es innegable que me hizo pensar en aquella caricatura de mi niñez. Imaginarios. Stop. Pero fue la trama y el término humor negro lo que me convenció. Claro, mi pasión: la crítica, lo cáustico, el amor por el debate. Reforzaron el ánimo de verla el anuncio en sepia con un hombre que flota sobre la calle y luego la sinopsis que habla de un viejo actor que fue Birdman -un éxito taquillero de su época- y que ha pasado al olvido pero intenta refrescar su imagen montando una obra en Broadway al tiempo que batalla con la hija y ex-esposa. Lindo para una noche en que uno es lobo solitario. 

No me decepcionó. Fue una especie de crecendo musical: primero un interminable sonido de  batería que hace el sountrack en vivo dentro de la película y le da la emoción en el momento justo; luego un Michael Keaton que -en excelente momento de su vida- juega el rol principal: un actor secuestrado por su alter ego y su pasado, con unos deliciosos arranques de ira y emoción, capaz de levitar, con habilidades de telequinesia y rodeado de actores igual de explosivos, listos para llevar la obra al éxito un día y al rotundo fracaso el otro. Habíamos escalado el primer nivel cuando apareció Edward Norton para subir la adrenalina, e inflamar al elenco y a la hija de Keaton (para este momento llamado Riggan) y luego llevarnos tras las bambalinas de los secretos del teatro neoyorquino.

La ficción se sumó después y poco a poco se hizo más evidente el impresionante manejo de cámara de Emmanuel Lubezki que nos llevó literalmente por las nubes y el non-stop....  

Stop. Stop. Stop. Contaría más, pero le quitaría méritos a algo que deberías ya estar buscando en cartelera y corriendo a ir a ver. Comedia negra, humor idem, golpes, ficción y los ojazos de Emma Stone... Y por si fuera poco -y eso lo descubrí al final, muestra de que soy el más desconectado de la farándula- con la dirección de aquel que en mi época era sólo un mono de la voz gruesa en WFM, Alejandro González Iñarritu. Stop, stop, stop. Corre. End of message.


BIRDMAN or The Unexpected Virtue Of Ignorance. Genre: Comedy; Directed By: Alejandro González Iñárritu; Written By: Alexander Dinelaris, Jr. , Nicolás Giacobone , Armando Bo. 
Runtime: 1 hr. 59 min; Fox Searchlight

9.11.14

Información, participación social y masa mediatizada

En nuestro país crece la indignación ante lo que todos sabíamos pero nadie había logrado convertir en un símbolo tan claro hasta la pesadilla de Ayotzinapa: la represión del Estado y su colusión con la delincuencia organizada. Si bien la incredulidad ha pasado a convertirse en sorpresa, aún tenemos el gran trabajo de llevar la indignación a la acción y de ampliarla a más mexicanos si queremos conseguir cambios estructurales.
Los hechos parecían aislados: nos hablaron de Aguas Blancas, Acteal y Atenco, de ecologistas detenidos arbitrariamete, de líderes sociales asesinados o desaparecidos. Nos dijeron que algunos policías y militares encubrían delincuentes y que ciertos políticos se valían de estrategias de amedrentamiento para gestionar su administración. Nos mostraron que unos jueces utilizaban su poder a modo y de acuerdo con el tamaño de la billetera de las partes. Pero nos los pintaron todos como sucesos en los que individuos actuaban llevados por intereses propios… y nosotros lo creímos. 

Y así los mexicanos navegamos por años en un discurso mediático que presentaba a victimarios y víctimas dentro de un Estado rebasado, pero que hacía su mayor esfuerzo para detener a los culpables, castigar a los malos y alinear a su personal: se detuvo a Elba Esther y a Mireles, se mandó a Castillo a Michoacán, se descubrió el caso Oceanografía, se arraigaron militares y recientemente al Sr. Abarca y a su esposa… y aunque muchos lo creyeron, otros iniciamos un proceso de reflexión que pasó a la incredulidad: ¿en verdad estaban haciendo lo que decían? ¿por qué le devolvieron su dinero a Raúl Salinas? ¿Por qué Chuayfett volvió a la escena? ¿Quién exculpó a Montiel?

Gracias a medios de comunicación incisivos (La jornada, Proceso, Aristegui), a reporteros imposibles de silenciar y a una creciente presión internacional (sobre todo de células de mexicanos residentes en el extranjero –buena parte de ellos estudiantes- y creadas en su mayoría durante el proceso electoral de 2012, por MORENA y YoSoy132), la incredulidad se fue tornando en sorpresa. Las redes sociales, por supuesto, jugando un enorme rol, abriendo nuevos espacios para la circulación de información, pero sobre todo para generar una relación mucho más horizontal con los líderes sociales y autoridades: Peña Nieto, López Obrador, los legisladores, músicos, actores (¿cómo olvidar las 10 preguntas de Cuarón?), periodistas y escritores están ahora más o menos a un clic de distancia: aunque muchos no manejan sus perfiles y cuentas, están enterados de las tendencias y opinión que generan sus comentarios. La cancelación de la licitación sobre el ferrocarril México-Querétaro en días recientes es una muestra clara de que la presión social sirve, sobre todo cuando hay gatos tan grandes como Salinas y Peña encerrados en los contratos.

Y así, de la sorpresa hemos pasado a la indignación: los comentarios que se leen en Twitter y Facebook sobre el pésimo trato de las autoridades hacia la población son cada vez más cáusticos: por ejemplo, los hashtags (palabras-frases clave que ordenan las categorías de comentarios) #RenunciaEPN, #AccionGlobalPorAyotzninapa y #YaMeCanse son ejemplos del hartazgo y creciente indignación. Si bien hay férreos defensores, es notorio que se incrementa el descontento. Si los cruzáramos en la calle, muchos espetaríamos algo en la cara a los señores Peña, Salinas, Aguirre, Chuayfett o Montiel. Otros se atreverían a algo más. 

Las marchas de esta semana reflejan cómo la indigación se puede tornar en acción: hasta el mismo López Dóriga reconoció que la del miércoles ha sido la marcha más grande en el país. Pararon casi 100 universidades y centros educativos. En los tres últimos eventos sociales que viví en Oaxaca (concierto de Los de Abajo, HipHop con Niña Dioz y Feria del libro) hubo declaraciones a favor de los 43 desaparecidos de Ayotzniapa. Pareciera que los tiempos de militancia vuelven… ¡Qué rico, México! Esto no es inédito en la historia: lo nuevo y actual es la cantidad de personas que protestan y el regreso de frases como “Nos tienen miedo porque ya no les tenemos miedo”, o “no les alcanzarán las fosas para enterrarnos a todos”. 



Desde luego, esto no sucede por primera vez: algunos hablarán de sus orígenes en el 68, otros en el 71, el 88, 94, 2000, 2006, 2012 o incluso en la inconclusa revolución. En la sociología hablamos de procesos, de construcciones: sucesos infinitos que se encadenan, en los que hay puntos críticos y cambios paradigmaticos que se suman y generan las transformaciones. Aunque a los humanos nos encantan las fechas e hitos históricos, lamento decir que una revolución no se hace en un verano. 
No sólo es claro que el camino es largo, sino que sabemos que el cambio requiere voluntades. Son aún muchos los mexicanos que siguen creyendo todo lo que el duopolio televisivo y el gobierno orquestan para pintar ese México telenovelero que, a pesar de ellos, se resquebraja cada vez más y filtra noticias que antes no pasarían: el clamor popular ha obligado a El Universal, Excelsior y Milenio a hablar de Ayotzinapa y de las exigencias de los grupos sociales frente a la renuncia de EPN y presentación de pruebas científicas sobre la que sería la inadmisible barbarie de su calcinación. 
Poco a poco vamos relacionando casos y cayendo en la evidencia: los militares, los alcaldes, los jueces, los legisladores, los políticos y los policías –así actúen solos- son el Estado: son las figuras en las que nosotros, ciudadanos, hemos depositado nuestra confianza para la administración y gestión de nuestro país: ¿Acaso no son el poder legislativo, ejecutivo y judicial? Hasta el derechista senador Javier Lozano tuiteó esta mañana que había que defender nuestros derechos, tal vez pensando que el gobierno actual no los garantiza. La plena confianza hacia el Mercurio del gobierno –López Dóriga y sus secuaces- decae y se troca en incredulidad y sorpresa. 

De la sorpresa a la indignación no se requiere mucho, una vez que alguien reflexiona y adquiere nuevas evidencias el camino es sencillo: se recriminará por no haberlo visto antes y aceptará debatir el tema. Luego buscará más información y generará una nueva conciencia. Será el despertar ante la nueva lógica y la desaparición del velo mediático. 

El problema son los extremos: sorprender y pasar de la indignación a la acción. El primero porque requiere hallar hechos incuestionables (Ayotzinapa o el robo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de nuestro derecho a la consulta ciudadana), y el segundo porque debemos estar en condiciones de plantear acciones claras, directas y de alto impacto. Las marchas han sido excelentes, pero no podremos marchar por siempre, y siempre los mismos: por eso la propuesta de un paro nacional el 20 de noviembre es tan buena, porque con él buscaríamos hacer reflexionar a otros sectores de la sociedad de la inminencia y necesidad de cambios.

Un paro, 24 horas, con sesiones informativas y micrófonos abiertos en las plazas públicas. Un clamor y una exigencia única: La renuncia de Peña Nieto, no porque sea culpable o no, sino porque representa al Estado, al poder Ejecutivo, coludido con el Legislativo y el Judicial. Si se conseguirá o no está por verse, pero seguramente se lograrán renuncias de otros secretarios, se evidenciará el deleznable papel de la SCJN –y el sistema judicial en general- y de los legisladores que aprobaron reformas neurálgicas (energética, fiscal, educativa) al vapor y sin el consentimiento de la mayoría de la población: un mayoriteo que existió en los años 1980, pero que treinta años después es simplemente intolerable.

En el camino entre la credulidad absoluta, sorpresa, indignación y la acción, los porcentajes de participantes se reducen drásticamente: pareciera que los incrédulos son el 60% de la población, los sorprendidos 20%, los indignados 15% y los que actúan 5%. Pero desengañémonos: la revolución francesa no la hicieron todos sus habitantes, sólo se repartieron los incrédulos entre las otras categorías. Es por eso que el trabajo central es sorprender a muchos incrédulos. La indignación vendrá sola y la acción se dará por añadidura. Pero cuidado, esto lo sabe perfectamente el aparato represor: por eso es que envían a golpeadores y porros a quemar la puerta del Palacio Nacional o a voltear autos en Guerrero, porque saben que la mejor sorpresa que pueden causar entre la masa popular es la que exhibe a los que protestan como violentos, retrógradas y bárbaros. Viejas estrategias que se repiten desde hace más de 200 años. 

México transita por un momento de cambio paradigmático, sin duda. Transformaciones, habrá, el reto es plantear líneas de acción claras para que esto no se convierta en un caldo de violencia y actividades aisladas fácilmente anulables. Esto, sin duda, es tarea de todos nosotros y de los medios de comunicación.