22.5.15

Paralelismos: Sobre "Al este del Eden" de Steinback y más. #Libros #sueños

Todos los hombres sueñan con un retiro ideal en el cual poder hacer aquellas cosas que jamás han tenido tiempo de llevar a cabo: viajar, leer los libros que fingen haber leído... Durante muchos años, Horace Quinn había soñado en pasar unas horas maravillosas cazando y pescando, recorriendo los campos de Santa Lucía y acampando junto a riachuelos vagamente recordados. Y ahora que lo tenía casi al alcance de la mano, sabía que ya no quería hacerlo. 
(Al este del edén. Steinbeck [1952]:637).


Después de un largo silencio viene un largo monólogo. Bien dicen por ahí que todo se reacomoda: los ríos retoman su cauce, el pasado regresa del futuro, el carácter sobrevive a las imposiciones. Por eso los humanos nos parecemos a los otros humanos y vivimos la imposibilidad de dejar nuestros rasgos familiares. Escribimos la misma historia con diferentes autores y personajes, pero repetimos las acciones y heredamos el genio, la genialidad, los rasgos físicos, el ADN y las reacciones. Somos nosotros y somos los mismos de hace sesenta años. Pobres seres repetitivos.

Hace poco menos de dos años llegué a Oaxaca después de muchos años fuera de mi país. Aún no sé si volver fue un triunfo, una necesidad o un fracaso. Puedo decir que no ha sido fácil y que cada vez temo más la posibilidad de volver a ser ése personaje del que huí. Estoy dejando de ser el eterno migrante y me estoy enfermando de sedentariedad: vine en busca de un oasis donde pudiera echarme para relamerme las heridas del viaje y me está costando partir de él. Demasiada agua, demasiada paz.

Dormir en la selva, dormir en un walking closet, comer en la montaña andina, caminar en las alturas, mudarme, cambiar de amigos, flotar entre espacios, moverme entre mundos. Esa era mi vida: el campo, los libros, la gente, los sueños, al filosofía, la escritura. Fui capaz de sobrevivirlo buena parte del doctorado, hasta que la exigencia de tejer una tesis me obligó a monopolizar una silla catorce horas al día para escribir algo que cumpliera con los estándares académicos: introducción, revisión de literatura, marco teórico, metodología, presentación de resultados, discusión y conclusiones. 

La vida se volvió doctorado y el doctorado se volvió mi vida: no más aventura, no más espontaneidad: ritmo, rima, orden, tesis, antítesis, síntesis. Construcción dialéctica. Análisis, debate, conclusiones. Me cansé de escribir, me cansé de leer, me robaron todo el idealismo. Tuve que volver y pensar en una casa, en un perro, un auto, una moto. Cerca estuve de anular todas mis búsquedas y olvidar mi desprecio por esa vida "bien". ¡Qué fáciles somos los humanos! Nos aflojamos un poco el nudo de la corbata y la terminamos extrañando. 

Por suerte un buen día te das cuenta que te engañas: tú no quieres morir sentado en una banca, ni en la cama como el abuelo. Cuando el cuerpo se afloja, afloran las enfermedades y las preocupaciones mundanas: eliges la calidad de la cadena que oprimirá tu cuello. Casa grande, deudas, más y más compromisos que te obligan a quedarte, comprar tus anteojeras y soñar con la vida desde el porche. Te empecinas con quedarte a toda costa, aunque a veces el espejo te diga que estás perdiendo tu forma original. Te pones un traje y hasta te gusta. ¡Pero si tú ya no eras así!

Paralelismos. Después de una difícil lectura de Decir casi lo mismo, de Umberto Eco y reflexionar sobre la importancia y peso de una traducción,  que tal vez comente en otro post, me encontré con un clásico siempre pendiente: Al este del edén, de John Steinbeck. Vaya libro y en qué momento llegó.

684 páginas devoradas en menos de una semana (sábado y domingo; martes, miércoles y jueves). Un remake bíblico: Caín y Abel; Adam y Charles; Aaron y Caleb. Siempre los mismos, aunque las generaciones pasen. Del amor y odio de los hermanos; de las mujeres que comparten -o se quitan-; del pecado original, y de la moral y el peso social. La historia se repite o hacemos que se repita. Tal vez sólo hacemos los mismos personajes, los fomentamos y recreamos... El hecho es uno: el libro hace paralelismos de dos generaciones y nosotros, cuando lo leemos, hacemos sin duda paralelismos con nuestra vida. Los mismos que alguien más repetirá, cargado de memoria del subconsciente. 

Lo primero que llamó mi atención fue la historia de los dos hermanos Trask que recogen a una mujer moribunda y la atienden. Adam y Charles después pelean por ella y aunque no la entregan a una casa de citas, el prostíbulo es tema recurrente. No es La intrusa, de Borges, pero el tema se parece tanto que uno se pregunta si hay alguna posibilidad de que el argentino hubiese tomado esta novela como inspiración. Yo digo que mucha. Tal vez soy iconoclasta y lapido a un escritor que me alimentó, pero me parece innegable: Borges, gran lector, utiliza con frecuencia la intertextualidad, aunque no siempre lo haya reconocido. El de Steinbeck es de 1952; el de Borges, de 1966. Ambos se enamoran de ella, ambos se distancian y la tratan como objeto. Paralelismo uno.

El resto del libro será la historia de los dos hermanos separados y haciendo su vida. Charles trabaja como animal solitario en su finca; Adam se va con la intrusa Cathy y procrean 2 hijos, que tal vez son de Charles. Duro, sórdido. Cathy, alguien que hoy llamaríamos mosca muerta, abandona a sus hijos, casi mata a su marido y lo deja en el completo abandono moral. Se va a la ciudad más cercana y después de haber conquistado a la matrona y conseguido que le heredara el negocio, convierte el burdel en el puticlub más obsceno de la ciudad. Mujer sin corazón, espectacularmente descrita por el autor, nos roba el habla y el respeto. Pero es fría, calculadora, inteligente. No querrías cruzarte con una mujer así en tu vida.

Si no fuera por Lee, el chino que tiene que hablar chino y llevar coleta porque así lo quiere ver la gente y sabe que es la identidad que esperan de él ("ellos esperan pigdin y pigdin es lo único que entienden. Pero si les hablase en inglés, no me escucharían, y, por lo tanto, no me entenderían."), los hijos no habrían sobrevivido el abandono materno y el desinterés paterno. Sam Hamilton, vecino del rancho será otro de los personajes que alimenten la historia: irlandés emigrado y siempre pobre pero lleno de orgullo y feliz por los diez hijos que son ejemplo de la comarca. No gana, pero cómo se divierte. Paralelismo dos.

En fin, es corto el espacio para copiar un libro. No quiero hacerlo, solo embarrarlo en la mente de mis lectores para que no lo pierdan de vista. Aquellos que lo leyeron saben que hablo de un texto moralista pero capaz de describir la dureza del viejo oeste y la historia de los pioneros de finales del siglo XIX y principios del XX. La llegada de la electricidad, del gas, del modelo T de Ford. Los que no se han acercado a él deberían hacerlo para ver cómo se trata la Biblia desde la creación del sueño norteamericano.

Y no me quiero quedar en una reseña. Quiero llevar un poco del libro a mi vida y a tu vida. Más allá de los personajes, la trama; más lejos de la trama, las reflexiones de Steinbeck en la construcción del libro. Inicié esta post con un epígrafe: Horace Quinn, el viejo sheriff que se ha eternizado en el puesto, reflexiona que a punto de jubilarse se le están terminando las ganas de hacer esas cosas que pensaba hacer cuando llegara al retiro: ya no quiere acampar, porque el piso estará frío; ya no quiere cazar un venado porque tendrá que cargar con la carcaza y es muy pesada. De pronto se da cuenta que está viejo y que esas cosas con las que soñaba ya no le interesan. El motor que lo alimentaba y le hacía querer su trabajo de pronto es una utopía mecánica ¿pavloviana?. Ya no quiere morir junto a la chimenea.... pero está viejo y no tiene muchas opciones. Resignación.

Ahí, justo ahí está el tercer paralelismo: los personajes de Steinbeck -salvo Aaron, hijo de Adam que despechado y loco decide enrolarse en la armada e irse a la carnicería de la primera guerra mundial- mueren de viejos o de enfermedades. Viejos y aburridos o enfermos terminales. Como en tu familia o en la mía. Como en la mayor parte de los casos.... como lo manda la sociedad: carne para la muerte, insumo de novela. Personajes sin más mérito que el de vivir y ser recordados en su burbuja, no más allá de ella. Sujetos invisibles, como los que seremos muchos.

¿Cómo ser el Steinbeck del libro, y no uno de sus personajes? No sé, no tengo una fórmula, aunque la pienso. Tal vez la única opción sea la misma de siempre: ser escritor y no personaje; vivir y no ser contado; osar y no quedarse quieto; reinventarse y no temer salir de cacería o de pesca ahora que se goza de buena salud. Cargar el venado, ensuciarse, gozar la dureza del piso. Dejar de soñar con lo que puede ser y vivir lo que es. Sí, tal vez te reduzca años, te afecte el futuro, arriesgue tu vejez, sí... ¿Pero quién quiere morir con las manos bajo la colcha, solo y frente a la chimenea? Yo, no.

20.5.15

Sólo para #emprendedores: curso de acompañamiento "12 horas de HUB contigo"

Ayer te contamos que en junio iniciaremos en el HUB Oaxaca el curso que llamamos "12 horas de HUB contigo". Más que un curso, es un proceso de acompañamiento para emprendedores que ya están en acción pero requieren mejorar y perfeccionar su operación.

Este curso es el resultado de muchas entrevistas que tuvimos durante el proceso de transición. Los emprendedores nos contaron que en ocasiones inician sus emprendimientos y en el camino se dan cuenta de que les faltan algunas herramientas y necesitarían de alguien que les hiciera sugerencias de mejora y les ayudara a trazar "su norte".

Justamente en eso consiste "12 Horas": reuniremos a emprendedores con un nivel parecido de desarrollo y juntos trabajaremos sus líneas estratégicas. Definiremos prioridades y haremos recomendaciones particulares de acuerdo con su historia y práctica. Si estás en Oaxaca, ésta es una excelente oportunidad para que te des el tiempo de pensar diferente y dar un vuelco. ¡Anímate, solo hay 10 lugares disponibles!

Aquí te presentamos un pdf con más información y te invitamos a acercarte al HUB para cualquier duda. ¿Te podemos sugerir algo? Si eres pequeño emprendedor (no importa que seas un negocio o una organización), ve al HUB y conoce las posibilidades que ofrecen para fortalecerte.  El mes siguiente hay 4 cursos muy importantes.

Que no te pase lo que les sucede a estos amigos!!




1.5.15

Sobre #Baltimore, esto es lo que significa ser un fiscal. Video de la fiscal

Un video de la fiscal que lleva el caso del asesinato de Freddy Grey. Habla de una investigación independiente y reconoce la culpabilidad de la policía en el asesinato imprudencial. Al mismo tiempo hace un llamado a las fuerzas policiacas a no tomar esto como un ataque a su organización y finalmente a la juventud, le llama a manifestarse de forma pacífica teniendo muy en claro qeu éste es el momento de los jóvenes, pero que no se tolerarán daños ni violencia. Qué pantalones de mujer!

Si tuvieran la mitad de ética y de valor las autoridades mexicanas, ya hubieran resuelto muchos de los casos que están pendientes. Pero es una pena, la colusión y corrupción en este país, son simplemente rampantes. Muy recomendable, al menos los primeros 10 minutos. 

                  

29.4.15

Citizen four: La historia de Edward Snowden y aquello de filtrar información

Edward Snowden es aquel que como trabajador de Haliburton (contratación tercerizada a la CIA) tuvo acceso a archivos de corte "Top Secret" en los que se cuenta cómo Estados Unidos espía al mundo entero, muchas veces con la complicidad de países "aliados" y con el único pretexto de combatir "el terrorismo" del mundo entero. 

El video tuvo un reconocimiento como mejor documental y fue filmado por una periodista a quien Snowden contactó en busca de medios periodísticos que pudieran difundir la información que él estaba sacando y compartiendo con el público, sólo por un asunto de ética y de compromiso con lo que él consideraba su deber: no permitir que bajo el pretexto de la seguridad, las libertades individuales fueran menoscabadas. 

Algo que definitivamente debes ver.  Acá el link (pone publicidad al inicio, pero hay que fijarse en la "X" azul para cerrarla un par de veces y después corre perfecto. Aprovecha ahora que está disponible

Citizenfour. (2014) Dir: Laura Poitras. En exclusiva de HBO

Éste es el trailer:

               

28.4.15

Sobre el arte de callar. Cuento-realidad

Mis dos abuelas eran especialistas. Sabían abrir la boca en las ocasiones apropiadas: nunca antes, nunca después. Eran tan diferentes y no obstante, compartían esa habilidad de callar y bajar mirada y orejas como Yoda frente a Luke, o como niño regañado que enfoca al piso contando las hormigas mientras registra todo en aquella imborrable parte del subconsciente. 

Y sin embargo no dejaban de decir lo que pensaban, un poco como Galileo que capituló pero les dijo que sin embargo, se movía. Así eran mis abuelas: vaticinaron la desintegración familiar y la llegada del anticristo familiar como el oráculo dijo que Roma ardería. Sabias, sabias, viejas sabias. Pero nunca lo dijeron en voz alta porque no querían dejar de ser las dulces abuelas. Sólo un par de miradas cómplices o una tarde acompañándolas frente a las novelas podían hacerlas hablar. Cuando entendías sus expresiones te dabas cuenta que dialogaban -literalmente- hasta por los codos. Pero nadie, salvo un par de observadores, lo sabía.

Mis abuelos lo intentaban, pero eran vulnerables a los grados Gay Lussac: superada la dosis, soltaban la sopa y entonces venían las puteadas, las recriminaciones y los argumentos. Pero ellos tenían otras armas: el testamento de su lado. De esta forma, el peso del reclamo era directamente proporcional al número de ceros que esperaban de él. Trágico y enigmático juego: tu juegas a callarte, yo juego a que te creas que me callo, habría dicho Luz Casals... Y no me importa nada.

No sé por qué, pero suelo asociar esta habilidad a los viejos. Sé que estoy equivocado. La de ellos era pereza de debatir, exceso de conocimiento, miedo a la soledad y quién sabe qué otras razones. En cambio, otros callan por distintos motivos: una amiga me dice que desde su europeidad le es imposible decir las cosas como le salen, porque ya ha perdido a más de tres amigos mexicanos. Miénteme -dice David Gahan, el vocalista de Depeche Mode- pero hazlo con sinceridad. Así que calla para no herir. Yo hago lo mismo: un día evité decirle a mi novia que tenía un perejil en la boca y salvé el momento, pero la perdí de por vida, pues no pude volverla a besar. A veces callo por escrito y prefiero no opinar sobre la ortografía, la redacción, las ideas o el morbo de mis amigos. Si me quedan tres... ¿para qué obligarlos a quedarse sin mí?

Hace años Charlotte me rodeó con sus brazos y me pidió que me fuera con ella. Callé y me quedé. Después me arrepentí, viajé por el mundo, me fui a estudiar a Pamplona, luego fui diplomático de primer nivel y esperé horas, meses, días, años y minutos -no sé en qué orden-. Y cuando volví por ella, calló su matrimonio, calló sus hijos y su estado anímico. Hasta que estallaron y nos devolvieron a la realidad: callar no deshace los compromisos.

Allá por esos tiempos de diplomacia, Felipe calló a Hugo. Por imprudente y por sincero. ¿Dónde termina la sinceridad y comienza la imprudencia? Justo en el momento en que el rictus de tu interlocutor pasa de la impavidez a la mueca: se infla la nariz, se abren los ojos, se afloja la boca, y uno ya no sabe si lo que hay es un problema gástrico o anímico. A veces las lágrimas hacen pensar en un estreñimiento, pero los que hay es un extrañamiento: "si tú nunca me habías dicho cosas así..." Bendito arte de callar. 

Debe ser por eso que existen los mecanismos de retroalimentación anónimos: para abrir una válvula de escape al peso social; para liberar las reacciones violentas; para permitirnos decir aquello que no podemos callar más: ¡tu comida es horrible, eres un retardado, ya no te amo, tu aliento verde sabe a dinosaurio! Herramientas para gritar sin ser visto y hacer catarsis desde el personaje ficticio. Twitter, Facebook, Blogger... Utensilios de quienes devoramos nuestras palabras. 

¿Qué pasaría si nuestros políticos tuvieran ayudantes que les dijeran lo que piensan realmente de ellos? ¿Lograríamos la fórmula del cambio? Habla para siempre y no calles ahora. Me temo que buscarían nuevos aduladores. ¿Y si hubiera más gente sincera que zalameros ? Tendrían que tragar mordidas de realidad, estarían obligados a escuchar frases sinceras y terminarían por darse cuenta que no, nadie los quiere en su colchón, no son guapos y su falta de erudición literaria no es digna de presunción. Si tan solo el peso social estuviera un poco más devaluado... 

Y es que el-peso-social-pone-bozal. Mis abuelas callaban, muchos callamos. Tal vez nos decimos prudentes, pero en realidad tememos la discusión. Nos aterra el debate. Nos gana el color del billete. Estamos mejor con la inmediatez que frente al riesgo de lo desconocido. Al consultor frecuentemente lo verás callar: demasiado silencio es malo, pero muchas opiniones dañan; calla pero di lo que quieren escuchar; di lo que quieras, pero ponlo entre líneas y deja que los elegidos lo descubran, reflexionaría Eco.

Borges tiene un gran texto sobre el arte de injuriar, pero no dice que enmudecer también sea un atentado. Yo creo que sí. Callar rompe el debate, deja al interlocutor en un triste monólogo del que sale tan victorioso como el rey que iba desnudo y todos se mofaban mientras se enorgullecía de su ropa invisible. Dañas más callando que hablando. 

Sí, finalmente volvemos a la pregunta sobre la sinceridad y la imprudencia: ¿dónde está el límite o quién lo marca? ¿No es excesivamente contradictorio? A veces callar es el mejor mecanismo de autodefensa y permite huir por la zona discreta; en otras ocasiones hacer silencio ante una mentira te puede granjear la acusación de cobarde; y por otro lado cuando callas ante una verdad, puedes ser visto como sabio. En eso estriba el arte de callar, en decidir si quieres ser imprudentemente sincero o sinceramente imprudente.

21.3.15

¿Cómo jodimos a México? ... y cómo podemos perjudicarlo aún más.

Hace años, un recordado profesor de la universidad nos pasó aquel texto que hablaba de un experimento con ranas: más o menos decía que si ponías agua caliente en una olla y echabas una rana, ésta saltaría de inmediato para escapar del calor, pero que si en cambio dejabas la rana en agua fría e incrementabas poco a poco la temperatura, ésta simplemente se iría adaptando hasta morir. Más allá de la crueldad del ejercicio de laboratorio, me parece que explica perfectamente lo que nos pasa a los mexicanos. 

¿En qué momento comenzamos a sentir que el clima de inseguridad, violencia, intolerancia política y represión era parte de la temperatura normal? ¿Cómo es que -como la rana- nos vamos adaptando a este dramático incremento sin que hagamos ningún ejercicio para salir de la olla?

No sé si podría definir un punto de quiebre particular, pero identifico hitos históricos y sociales que tienen a una enorme mayoría de la población en este letargo y sopor. Como éste no es un artículo científico ni me interesa hacer un enorme texto, trataré de listarlas brevemente: 
  1. El 68. Si bien generó una enorme protesta social, también es cierto que la salvaje represión agotó a muchos movimientos de base amplia, instaurando el miedo a pensar en el colectivo social; 
  2. TELEVISA. El enorme poderío de este monstruo mediático se hizo sentir a partir de los años ochenta: sin control y sin competencia, el gigante comenzó a "zombiatizar" a la población que inició una dieta de desayuno, comida y cena alrededor de novelas, productos chatarra y noticieros controlados; 
  3. El PRI. En un ida y vuelta entre la cultura PRI y la mexicana, los actos deshonestos, las dinámicas de acarreo, manipulación y acuerdos bajo la mesa se instauraron en la política y en nuestra vida diaria: una poderosa maquinaria que se alimenta a sí misma y en la que no hay voces externas que generen reflexión y autocrítica; 
  4. Las políticas neoliberales. Más allá del proceso privatizador -sin duda debatible e imposible de hacer en condiciones transparentes en los años noventa- el aporte central de esta época es el paradigma del individualismo: "ayúdate a ti mismo, que nadie más te ayudará". Bajo esta filosofía se desarticularon sindicatos, cooperativas y muchos ejercicios de trabajo comunitario. Esto no sólo incrementó la distancia entre pobres y ricos, sino que detuvo una posibilidad única de acenso social: la educación pública sufrió enormes recortes presupuestales y perdió posibilidad de crítica y reflexión.
No fue solo el PRI, no fue solo el PAN: todos nosotros, desde nuestras pequeñas acciones cooperamos un poco a joder a este país. ¿Hiciste alguna transa, aunque fuera pequeña (medidor de luz, trámite de placas sin pago de tenencias)? ¿Usaste tus influencias para ayudarte o ayudar a alguien cercano? ¿Seguiste al pie de la letra la instrucción esa de "de política, religión y fútbol no se discute en esta casa"? ¿Te cansaste de pensar en los menos afortunados que tú? Bienvenido al grupo de los culpables. 

Dice por ahí una frase que cuando pienses que todo está mal te preocupes, pues siempre puede ir peor. ¿Más muertos? ¿Más represión? ¿Más protestas sociales? ¿Más Aristeguis sin chamba y censuradas? ¿Más Casas Blancas? Sí. Esto empeorará si el PRI-AN-RD-VERDE mantienen el poder en las cámaras y gubernaturas después del 7 de junio. Una dictadura perfecta, individualista, corrupta y autoritaria, de cuño estaliniano podría estar a escasos 70 días.

¿Y por qué puede instalarse? Por las condiciones sociales de desinformación, censura y represión, y porque además de la enorme masa poblacional a la que siempre han apostado los viejos dinosaurios, el PRI domina los extremos de la pirámide: Los que están en el tope superior, sin control ni reglas, felices de que nada cambie; y los que están en el tope inferior, sin educación, con Televisa-televisión y se conforman con el trabajito, el apapacho y el favor político. Los que viven el sueño de la cenicienta: Enrique, bombón, te quiero en mi colchón.  20 familias y 60 millones de mexicanos.

No, no soy pesimista. Este es un análisis sobre mi país, pero sigo pensando que si volví después de 7 años en el extranjero, es porque aún creo que podemos cambiarlo. No obstante, me parece imposible que lo logremos dos millones de mexicanos: como lo expresó claramente Carmen Aristegui, "Esta es una lucha de todos, y es por la libertad". Libertad, el valor que se juega este 6 de junio. El poder de cambiar es nuestro: es tuyo y es mío, pero ni puedes, ni puedo solo.

Haber nacido en México es una circunstancia de la vida. Haber vivido en otros países y tener la oportunidad de ver tu realidad nacional desde afuera es una gran suerte. Otras naciones también tienen problemas, pero también tienen historias y aprendizajes: han sabido hacer frente a muchos de los problemas que aquí nos aquejan. En este país, dolido, madreado y reprimido, también hay voces que se quejan hace años: músicos, políticos, intelectuales, gente de a pie. Personas que nos advirtieron sobre el camino que podría tomar nuestra nación: ¿te acuerdas de "Alármala de tos", de "aquí no pasa nada", de Scherer, Poniatowska o de Heberto Castillo? Tal vez sería bueno que los volvieras a escuchar o leer. 

Hoy, más que nunca, en México aplica la vieja frase de "Hace días vinieron por los negros, pero yo no dije nada porque no soy negro; después vinieron por los judíos y tampoco dije nada porque no soy judío... pero hoy vienen por mí". Tenemos como ciudadanos una responsabilidad: recuperar el sentido de las elecciones, de entender que no podemos vivir aislados en la sociedad, abrir el diálogo, motivar la discusión y exigir que existan la igualdad, la honestidad y el respeto. Demasiadas advertencias: aunque pensemos que esto está de la chingada, todavía puede ser peor. Vota.

No podemos permitir que esto continúe así: Si lo hacemos, recuperarnos nos costará más años de los que ya tenemos hipotecados. Comencemos por escuchar y apoyar a los que se quejan, es un primer paso para no permitir más descomposición... y una manera de pedir perdón por no haberlos escuchado antes. 


                       

14.3.15

Posicionamiento: EXATEC Oaxaca

Al más puro estilo del verde ecologista, "este mensaje va dirigido a los afiliados a los EXATEC de Oaxaca" (pero que lo lea quien guste y responda quien quiera, que acá le dejamos el texto abierto).

El día de ayer se llevó a cabo el informe final de la mesa directiva 2011-2013 (sí, ayer, 13 de marzo de 2015). Tuve el honor de ser invitado y estar presente un rato, hasta que tuve que salir porque no pude aguantar más y me di cuenta de que tristemente no pertenezco ahí. Al final, eso son también los cuarenta: una época en la que decides qué va contigo y qué no. 

No quiero hacer una larga historia, sólo contar algunos antecedentes: en ¿marzo, abril? del año pasado se hizo una convocatoria para renovar la mesa directiva y por ser egresado del ITESM y gustarme la participación en los grupos político-sociales decidí entrar. Las cosas no salieron como pensábamos varios de nosotros y algunos terminamos por renunciar a nuestra planilla, decepcionados de la forma en que sucedían las cosas.

Intervino el equipo de relaciones con egresados (desde la mismísima Sultana del norte) y la salomónica decisión fue que ambas planillas (o lo que quedaba de ellas) compartirían la mesa directiva -un año cada presidente contendiente-. Después de algunos "estires y aflojes", algunos de los ex-compañeros de planilla se reintegraron y en la planilla oponente, el candidato a presidente renunció. ¿Qué mesa directiva electa quedó entonces? Que alguien me lo explique. 

¿Elecciones? No hubo. Decisión cupular, sí. 

Insisto: no quiero hacer de esto un mitote ni reabrir una discusión que no tiene ningún interés. Me interesa fijar una posición, porque soy egresado del ITESM y como dirían en buen inglés: soy un stakeholder del Tec. Me interesa también hacer una reflexión que no se está generando.

Me dolió mucho que anoche se dijera que se había dado un proceso electoral adecuado y que se habían tenido elecciones. ¿Cuáles, de quién, dónde están las actas? Al más clásico estilo de los grupos del poder: acá no pasó nada. Bueno, si así lo consideran, ni hablar. Tal vez eso sea lo que me hace reflexionar que no pertenezco ahí.

Pero claro, tengo el derecho de opinión: también pagué mi colegiatura, tuve una beca, fui presidente de mi sociedad de alumnos, participé en la organización de dos simposios, recibí una mención honorífica y creo haber respondido con honor a las buenas cosas que me enseñaron. Y una de ellas fue a no callar. 

Sí, sé que no soy oaxaqueño y que los usos y costumbres locales son distintos. Por eso pido una disculpa si ahora me permito el derecho de discernir, de recordar lo que pasó y de fijar una posición. Lamento mucho la molestia que esto pueda generar en mis ex-compañeros de planilla, ex-presidente y autoridades de EXATEC Oaxaca o incluso de Monterrey. No, no me siento ni un cruzado, ni un defensor de nadie, es sólo que considero importante abrir los espacios de discusión, por el bien de este tipo de organizaciones, máxime cuando han sido blindadas desde su interior. Considero una lástima que habiendo gente tan valiosa no se haga uso de la autocrítica y se valore más el olvido (¿o debería decir el alineamiento con el sistema?) y el chayotazo.

No se olviden, mis queridos egresados del ITESM, que la reflexión es buena y que los fundadores del Tec, si bien cercanos a los grupos de poder (o ellos mismos, los grupos de poder), también han sido críticos cuando los valores que pregonan no se cumplen. Espero que un buen día decidan abrir el espacio a la discusión para hacer una asociación representativa, liberal y promotora de una ruptura con esos viejos ayeres que hoy empantanan el presente de la institucionalidad nacional. Sugiero que con urgencia se plantee un código de ética interno, se busquen figuras honorables -y externas- para mediar en situaciones como la que sucedió y se establezca un claro reglamento electoral. Sólo así logrará EXATEC Oaxaca ser un ejemplo para la comunidad.

Por lo pronto, me llevo una gran lección: fíjate primero con quién te metes y pregúntale con qué sueña.  Como dice el Instituto mexicano del sonido: "México, México..."

                      


12.3.15

Sé el cambio que quieres lograr. Excelente video de Dan Dicks (Documentalista, 10min)


He seguido a "Press for truth" desde hace varios años. Frecuentemente postean videos interesantes y éste es uno de ellos. Hace algunos días hubo una reunión de medios independientes en Acapulco (Anarchapulco, se llamó) y este video es resultado de tal evento. 
La reflexión que hace Dicks es que si quieres llegar a las personas para mostrarles otra verdad, no puedes hacerlo siempre con la idea de convencerlos o de amenazarlos o asustarlos de aquellas cosas que están mal y que probablemente practican o en las que creen: tienes que motivar la reflexión y eso implica que incorpores tus talentos en lo que haces, en lo que quieres comunicar. Si sabes cantar, bailar, escribir o cocinar, úsalos para motivar el cambio y sobre todo, sé congruente contigo mismo. 

Esto también requiere que todos los días te plantees 10 ideas de cómo te puedes mejorar como persona y de cómo puedes "despertar" a la gente sin sermonear. El cambio se logra cambiándose a sí mismo y sobre todo haciendo una crítica útil... y esto incluye cuestionar a Monsanto y a Medina Mora, pero también a ti mismo.

Te dejo el video y si puedes, suscríbete a su canal. Sus temas son frecuentemente sólo sobre Canadá, pero también tiene otros muy interesantes.

21.2.15

Emoción al Máximo: dos videos para un fin de semana de felicidad y tristeza

Mientras escribo esto pienso en el ser humano y sus grandes habilidades para ir de lo abominable y positivo a lo formidable y monstruoso. Pienso también en lo increíble que supone llorar, porque uno llora de gusto, pero también de rabia. Y las lágrimas son las mismas: se humedecen los ojos, fluye la mucosidad y se siente un nudo en la garganta, pero en una situación hay angustia y dolor que se aprieta en el pecho, desconsuelo; en la segunda hay risa, liberación de felicidad y sentimiento de paz.

Eso me pasó esta tarde de sábado: comencé por ver un excelente documental de SBS Dateline, el programa que no me canso de promover, donde presentan la historia de dos australianos que fueron capturados en Indonesia hace diez años por intentar exportar drogas hacia su isla. La justicia en el país es clara y muy dura: pena de muerte para los traficantes. Por supuesto, el caso tiene mucha importancia en Australia y SBS presenta un documental: está cerca el momento de la ejecución y parece no haber posibilidades de clemencia. El video presenta la historia de la familia, entrevistas a los condenados, a los jueces, etc. Sin duda deja un sentimiento de pesar, pero es una historia que vale la pena conocer. 



Justo después me encontré con un documental del Cirque du Soleil. Cada vez los sigo más porque me parecen un ejemplo de innovación, de sentido de trabajo en equipo, de calidad y de rendimiento -me gusta más la palabra performance, del inglés-.  Es una rara mezcla de competitividad y esfuerzo de conjunto: personas únicas en un mundo único.

Es un video sobre los castings, las audiciones de selección de los artistas: muestra el seguimiento, durante 4 meses, de un grupo de personas que solicitaron su entrada: atletas, clowns, bailarines... una mezcla muy particular de destrezas, las que exige el circo. Ahí me llegó la reflexión de cómo el humano no tiene límites establecidos: la compañía selecciona lo mejor de lo mejor y todavía se da el lujo de darles "un par de vueltas de tuerca" para hacerlos aún más perfectos. Me encantó la frase de una de las entrenadoras: "Son los mejores deportistas, pero aquí les enseñamos a dejar de lado el espíritu deportivo". Claro, se refería al espíritu de competencia y a cómo se les motiva a cambiarlo por uno de conjunto: confiar para dejarte llevar por alguien en cuyas manos dejarás tu vida.

Desaprender: la posibilidad de hacer de un humano algo todavía mejor, de darle más herramientas, de potenciarlo y hacerle ver la importancia de otras disciplinas a las que nunca se ha acercado y que probablemente considera triviales: actuación para el deportista, baile para la gimnasta, maquillaje para el especialista en artes marciales... Ver la transformación de estas personas me hizo pensar en el potencial que perdemos por querer ser siempre los mismos y no atrevernos; como decía un gimnasta - premio nacional de gimnasia-: "al principio, cuando me ponía a bailar me sentía ridículo, ahora ya ni siquiera me preocupa". Qué máquina de transformación tan interesante, la del Cirque du Soleil.

En fin, amor y odio; tristeza y felicidad; cárcel y libertad. Las contradicciones de los seres humanos, incapaces de potenciar nuestras habilidades y entrampados en nuestra intolerancia y cerrazón mental. Que tengas un excelente domingo.

20.2.15

Excelente investigación de @parametría: percepción de seguridad y Ayotzinapa

Hace unos minutos ¿días?  la web de Parametría publicó un interesantísimo estudio sobre la percepción de inseguridad en México, que además analiza la percepción frente al caso de Ayotzinapa y otros temas como el manejo de información y la credibilidad de Peña Nieto. Lectura y referencia muy recomendable... como para darse cuenta dónde está situado el país. 


 

18.2.15

¿Qué es lo difícil de creer en lo imposible? / Post para insuflar el ánimo

Hay películas que deberían ser marcadas como de vista obligada en tiempos duros. Industria Argentina me parece una de ellas. Más allá de las implicaciones políticas que claramente la definen, es uno de esos documentos que hacen pensar, contribuyen a reflexionar y ayudan a salir de la burbuja del día a día, al tiempo que aportan buenos momentos. Me encantaría que también en nuestro cine mexicano contemporáneo se tocaran temas así.

Para muchos de nosotros Argentina es un país lejano en el Sur en el que se come carne, vino y empanadas; donde se dice "ché" en lugar de "güey", "pomelo" en lugar de "toronja" y de donde vino -según la generación que te tocó vivir- Raúl Astor, Carlos Gardel, Gustavo Cerati o Mafalda. Tenemos una visión superficial y constantemente defenestada por nuestros medios de comunicación: los argentinos son alzados, creídos y arrogantes y, por si fuera poco, siempre tienen problemas económicos. "¿Cómo pueden ser un ejemplo para nosotros?"

Quienes hemos tenido la oportunidad de vivir allá podemos contar otras cosas. Sobre todo los que hemos estudiado un poco de su historia o conocido a sus habitantes. Ése es el don de quien viaja: contar la historia que otros sólo reciben a través de las cajas digestoras mediáticas, también llamadas televisores. 

No se asuste el lector, que no le voy a dar una cátedra de argentinismo. Permítame solo contarle que allá abajo, muy, muy al sur, hay un país que con todos sus problemas y situaciones económicas también sueña, donde se hace buen cine y se tienen historias de las que podríamos aprender. Este es el caso de esta película que cuenta una historia de una fábrica recuperada. ¿Qué son las fábricas recuperadas? 

Fácil. Algo que muchos de los malos empresarios mexicanos no querrían que nuestros obreros supieran que existe: industrias que, después de que los propietarios declaran su insolvencia o quiebra, son recuperadas por los obreros, quienes se ponen a trabajar en ellas y retoman su administración con el objeto de ponerlas a funcionar y no perder su fuente de empleo. Las fábricas recuperadas vienen del post Corralito, la crisis económica de la que todos supimos en el año 2001 y que hizo que muchas empresas cerraran, aunque no es sólo de ese tiempo. La película trata sobre el sujeto.

Pero más allá del tema que aborda, la cinta me hizo pensar en algo: la posibilidad de creer en lo imposible. Como consultores, con frecuencia nos buscan para asesorar proyectos. Algunos tienen factibilidad, otros están en serios problemas y otros simplemente requieren de una pequeña refacción para funcionar. Y claro, como consultores, hay quienes deciden tomar los primeros o los últimos, pero pocos son los que prefieren los segundos.

La vida es también un poco así: podemos decidir andar el camino que otros han seguido -ese camino firme, probado y seguro- u optar por el desconocido, terregoso y experimental, que pocos han tomado y que la mayoría de quienes tomaron el primero nos desaconsejará por peligroso. Así se forman las personalidades y se definen los seres humanos: los arriesgados y locos vs. los prudentes y adaptados; los conservadores y los liberales... y los que creen que aunque nos vaya mal, es mejor quedarse sentado en ese sofá, pues siempre hay forma de que nos vaya peor. ¿Para qué arriesgar? -dicen.

Siempre he pensado que hay que intentar. No siempre sale, pero con frecuencia el resultado es una posibilidad antes no contemplada, es decir, la posibilidad de creer en lo imposible. Justamente Industria Argentina es una de esas películas inspiradoras que nos recuerdan que lo imposible lo hacemos nosotros y es el resultado de dejar atrás los propios miedos. 

Película muy recomendable en estos tiempos en que la sociedad mexicana pierde cada día más esperanzas frente a la avalancha de pisotones que los políticos del establishment (esos que no quieren que las cosas cambien) dan a nuestras leyes, comenzando por la Constitución. 

Industria Argentina (2012). Dirigida por Ricardo Díaz Iacoponi, con Carlos Portaluppi, Eduardo Cutuli, Aymara Rovera y muchos más. Disponible en Youtube haciendo clic acá abajo (por suerte el gobierno argentino sí las pone en difusión pública. Ah! Por una vez, no sale Darín).