9.8.15

Los Razors [Cuento]

Razors
En las impertinencias del exceso de seguridad y después de un ataque de un grupo fundamentalista llamado los Razors –que no solo reivindicaban su derecho a rasurar América de todas las razas distintas a la anglosajona, sino que además usaban como arma rastrillos de hoja de acero desmontable- el gobierno federal estadounidense emitió la consigna de que no permitiría que los pasajeros en vuelos aéreos transportaran consigo rasuradoras de ningún tipo.

Pronto siguieron la disparatada regulación los países alineados, al poco rato los nacionalsocialistas y finalmente el restante 30% del planeta. Las rasuradoras desaparecieorn de las maletas de viaje y dieron por crecer las áreas capilares: barbas de más de tres días, axilas erizadas, tobillos oscurecidos y bigotillos masculinos y femeninos. 

Al principio fue temporal: la gente salía de viaje sin rastrillo, rasuradora o máquina eléctrica y eliminaba los excesos pilosos al volver a casa o llegar al destino, pero pronto  se hizo evidente la distinción entre quienes tomaban aviones y quienes no lo hacían: llevar el cabello o el pelo largo se convirtió en un símbolo de estatus para algunos, mientras otros lo emplearon como señal de desobediencia civil. 

Los aeropuertos se poblaron de barbas rojas, barbas hipster, barbas marxistas, castristas, zztopistas y se propagaron los seres yetiformes, cada vez más difíciles de reconocer en los documentos de identificación oficial: se alargaron las filas de espera y se exasperaron los nervios de los agentes migratorios y de seguridad. 

Meses después, los corbatudos secuestraron un avión ahorcando a la tripulación con sus peligrosas y elegantes corbatas de seda. 

El gobierno federal norteamericano actuó y sus aliados siguieron… Hoy los aeropuertos son zoológicos. 

4.7.15

Cinetransformer y los videos para PEMEX


MSN presenta un reporte especial de Reuters sobre Cinetransformers, una compañía que le  hace los videos de seguridad a PEMEX. Una vez más queda evidenciada la fuerte red de tráfico de influencias y de adjudicaciones de contratos. Más de 20 millones de dólares gastados en videos que presentan "sexo, sustos y efectos especiales", a decir de la misma agencia de noticias.

Aquí el link al texto completo, por demás interesante, aunque se maneja en un lenguaje bastante político y que apenas deja entrever la dura realidad. En la discusión generada por los comentarios me encontré con alguien que pone la dirección en Youtube de un video de seguridad de PEMEX.

Difícil negar la pésima calidad: se asemeja mucho más a una telenovela que a una película que enarbole la seguridad y buenas prácticas. De hecho parece más bien filmada con una cámara de video casera que con un equipo de profesionales. Abajo el video.

Dura, la realidad mexicana: la mala calidad tiene una relación directa con la corrupción, el nepotismo, compadrazgo y demás.

Y una cosa más, si alguien tiene el valor de ver el resto de la "película" (al menos en un zapping rápido, verá cómo se utiliza el discurso del petróleo como mexicano... antes de las Reforma energética).

              

3.6.15

Carlos Payán recibe premio a la libertad de expresión. Discurso excelente y gran ejemplo

Estuve a punto de copiar aquí todo el discurso, pero no tengo derecho a hacerlo. A cambio, pongo el link donde lo puedes encontrar y leer. 

En lo personal, un discurso de esos que sólo le podrías leer al Gabo, a Saramago, a Borges... no sé, a un grande; de los que han pasado por muchas cosas en la vida y las tienen marcadas en cada una de las arrugas de la cara. Así, vale la pena llegar a viejo: con historias que contar, cosas que decir y gente que cree en ti y admira tu trabajo. 

Dan ganas de regresar a ese viejo sueño de ser periodista algún día. Pensar que a los 20 me dijeron que esa podría ser mi carrera; que a los 32 me hicieron una entrevista para hacer una maestría en el tema en Argentina (y no me aceptaron!) y que ahora con 41, lo sigo pensando. Espero que nunca sea demasiado tarde.... Espero llegar. 

Foto de La Jornada y acá el texto completo 

24.5.15

Sobre "decir casi lo mismo", de Umberto Eco

Cada vez que me cruzo con un libro de Umberto Eco tengo esa terrible necesidad de leerlo. Pero por supuesto Eco es muy variado: sus novelas, por más complejas, se entienden; el problema es cuando caes sobre libros académicos que quieren explicar cómo hacer una tesis, hablar del superhombre de masas, darte una cátedra de literatura o confesarte los secretos de un "joven escritor" (por cierto, ¿quién lo tiene, que no lo encuentro?). Ahí el asunto se complica.

Decir casi lo mismo -experiencias de traducción- no es una novela (primera constatación), sino un texto que -como lo indica su nombre- pretende argumentar que la traducción es mucho más compleja que lo que pensamos: pasar de un texto a una película; ir del italiano al ruso; poner un texto en Babelfish (el precursor de Google Translate) o llevar al alemán El Cuervo de Poe... No, no son tareas fáciles y muchas veces ni siquiera lo meditamos: nos damos el lujo de leer a Sartre en español o a Fernando del Paso en francés.

Eco me hizo pensar en la mamá de Libertad, la amiga de Mafalda, aquella que recordaba que el último pollo que habían comido se lo debían precisamente a Jean Paul Sartre. Traductores: seres ocultos tras un biombo o en un cuartucho, donde acumulan humo de cigarro, diccionarios, traducciones anteriores, manuscritos y tal vez hasta grabadoras de cinta, máquinas de escribir o algún pellejo del gato cuya cola se quedó atorada entre dos libros y jamás pudo ser rescatado por esta persona, embobada con un libro que trataba de llevar a otro idioma. 

Pero además de la señora Libertad mayor (su nombre me gusta para Sofía, Atenea o Beatriz), un traductor también puede estar dentro de la cabina desde la que se emiten las señales del casco que hace que el Dalai Lama hable español, o sentado entre Peña Nieto y Obama, tratándole de hacer entender a este último que el sujeto mexicano no es tan imbécil como parece. Va incluso más allá: un traductor es Walt Disney, que tomó la música clásica (la Danza de las horas, de la ópera La Gioconda de Amilcare Ponchielli), y la convirtió en elefantes bailando en Fantasía, o Elia Kazan, que se atrevió a convertir "Al este del edén" en una película protagonizada por James Dean, quien le dio -para bien y para mal- la cara que recordaremos de Adam Trask, el personaje principal de la novela. ¿O, crees tú que el Yoda de la novela original era verde, pequeño, orejón y feo? Es muy posible que la imagen que no puedes olvidar sea de George Lucas y no de quien lo creó. 

La película no es el único modo de traducción. ¿Qué me dices de la Última Cena? ¿Crees realmente que Leonardo da Vinci tuvo acceso a la foto de Jesús (si es que existió) o a un negativo de los doce apóstoles? No, él simplemente fue un traductor que convirtió una descripción oral -después escrita- en un cuadro con colores, personajes y decenas de arbitrariedades: la comida, el color de las túnicas, el paisaje de fondo, el tamaño de los panes y hasta el corte -y tinte- de los participantes. 



¿Mágico, no? 

En este texto Eco toma ejemplos de sus propios traductores -y de sus propias traducciones- y explica por qué en ocasiones hay que tomar decisiones que cambian el contenido. Y que dichas decisiones están en función de lo que el traductor quiere destacar: el momento, la escena, la historia, la forma gramatical, el verso, la prosa, la cantidad de productos descritos. Decisiones harto difíciles que pueden discutirse con el autor cuando está vivo, ¿pero si está muerto? 

Me gustaría llamar la atención -arbitraria también y sin ningún plan metodológico, pues mi lectura fue de ocio, no de estudio- sobre elementos que llamaron mi atención:

1. 

"Si recurro tan a menudo, como verán más adelante, a la idea de negociación para explicar los procesos de traducción, es porque en el apartado de este concepto yo también colocaría la noción, hasta ahora bastante escurridiza, de significado. Se negocia el significado que la traducción tiene que expresar porque se negocia siempre, en la vida cotidiana, el significado que debemos atribuir a las expresiones que usamos." (p111)

2.

[Habla de El conde de Montecristo:] "Siempre he considerado esta novela una obra maestra de la narratividad, pero sostener la fuerza narrativa de una obra no significa necesariamente decir que se trata de una obra de arte perfecta. En general se aprecian libros de este tipo afirmando que se trata de obras maestras de la "paraliteratura"[...] Sin duda la paraliteratura existe, se trata de abundante género por entregas, novelas negras o rosa para leer en la playa, cuya explícita finalidad es divertir y no se plantean problema alguno de estilo o invención (es más, tienen éxito porque son repetitivos y siguen un esquema al que los lectores ya se han aficionado). La paraliteratura es tan legítima como los chicles, que tienen su función, incluso en términos de higiene bucal, sin que figuren nunca en un menú de alta cocina. Ahora bien, con figuras como las de Dumas es legítimo preguntarse si, a pesar de que escribía por dinero, por entregas y sin duda para excitar y complacer a su público, hacía solo (y siempre) paraliteratura. [Zas! Demoledor, no?] [p153)

3. 

"En latín, el término translatio aparece inicialmente en el sentido de "cambio" pero también de "transporte", tránsito bancario de dinero, injerto botánico, metáfora. Solo en Séneca aparece con la acepción de versión de una lengua a otra. Igualmente traducere significaba "conducir más allá". Recuérdese que también en la Edad Media se hablaba de translatio imperii como, precisamente de transporte, paso de la autoridad imperial de Roma al mundo germánico." (p304).

4.

"Supongamos que yo produzca una expresión y luego decida reproducirla en esta página muchas veces:

Las mamás aman a sus niños
Las mamás aman a sus niños
Las mamás aman a sus niños
Las mamás aman a sus niños
Las mamás aman a sus niños

Tendríamos la misma Manifestación Lineal, desde el punto de vista lingüístico, y las variaciones físicas de las cinco cadena impresas se vuelven, de hecho, absolutamente irrelevantes (solo con el microscopio se podrían observar variaciones infinitesimales de entintado). Por lo tanto, hemos repetido cinco veces la misma frase. Pero supongamos ahora que reproducimos la frase con tres caracteres distintos: 

Las mamás aman a sus niños
Las mamás aman a sus niños
Las mamás aman a sus niños

¿Diríamos que hemos realizado la misma frase en tres sustancias distintas, y seguiríamos hablando aún de una misma "forma" de la Manifestación Lineal? Desde el punto de vista lingüístico, se trata de la misma forma realizada en tres sustancias distintas. Desde el punto de vista gráfico, un carácter tipográfico es, en cuanto tipo replicable hasta el infinito, un elemento de forma del sistema gráfico. Pero en nuestro caso, el cambio de forma ha producido también tres sustancias gráficas distintas, y ellas son las que deberíamos tener en cuenta si en el texto en cuestión tuviéramos que apreciar o condenar tres preferencias tipográficas distintas, tres "estéticas" distintas por parte del impresor. 

Ahora supongamos que la misma frase la pronuncien Pautaso, campesino piamontés, el abogado napolitano Percuoco y Agramante, actor trágico poco histriónico. Estaríamos ante tres realizaciones en términos de sustancia fónica, realizaciones que tendrían cada una un gran relieve en orden a la connotación de origen regional, nivel cultural y, en el caso del actor, acentos que podrían ir de lo dudoso a lo enfático, de lo irónico a lo sentimental. Ello nos dice que también ante una frase elemental intervienen rasgos que no son lingüísticos y se denominan ya sea suprasegmentales, ya sea tonémicos o paralingüísticos. (p. 335-336)

5.

"El jesuita Ludovico Bertonio publicó en 1603 un Arte de la lengua aymara y en 1612 un Vocabulario de la lengua aymara (una lengua que todavía hoy se habla entre Bolivia y Perú) y se dio cuenta de que se trataba de un idioma con una inmensa flexibilidad, capaz de una increíble vitalidad neologizadora, especialmente adecuado para expresar abstracciones, tanto que avanzó la sospecha de que se trataba del efecto de un "artificio"[...] Estudios más recientes han establecido que el aymara, en lugar de basarse en una lógica bivalente (verdadero/ falso) en la que se basa el pensamiento occidental, lo hace en una lógica trivalente, por lo que es capaz de expresar sutilezas modales que nuestras lenguas capturan solo a costa de esforzadas perífrasis. Para concluir, hay quienes actualmente proponen el estudio del aymara para resolver problemas de traducción automática. Esta lengua podría expresar todos los pensamientos expresados en otras lenguas recíprocamente intraducibles, pero ya hemos dicho que el precio que habría que pagar sería que todo lo que la lengua perfecta resuelve en sus propios términos no podría volverse a traducir a nuestros idiomas naturales." (p. 452).  

Bien, pues el lector que haya llegado hasta este punto debe tener muy poco que hacer o ser un apasionado de la lingüística y/o de Eco. Le agradezco. 

En lo personal, el libro, aunque complicado, me ha dejado una reflexión muy fuerte sobre el papel del traductor, de la traducción y de lo que Eco llama lo intrasemiótico (al interior de un idioma, pero entre diferentes formas de codificación de símbolos: pintura, arte, música...) y lo intersemiótico (entre diferentes idiomas). Más allá de esto, el autor explica y evidencia el cuidado que ha prestado en la traducción de sus textos y permite que se entiendan con mayor detalle las decisiones de traducción que ha debido tomar en su propia obra. Traducir no es un asunto fácil cuando se habla de literatura y se buscan diferentes sentidos en el trabajo de transportar entre códigos semióticos. Como siempre, una lección para legos que buscan en la literatura una buena salida a la ignorancia. 



Eco, Umberto. 2008 [2003] Decir casi lo mismo. Experiencias de traducción. Random House Mondadori. México. 537pp.

23.5.15

Isla

Desde que llegué aquí perdí la brújula. Yo no era nadie... no era más que un humano desplazado por sus sueños. Trasladado por sus sueños. Me movían como un barco sin ancla. Un tiempo en la rada, luego un golpe de ola y de nuevo en alta mar. Así viví durante cincuenta años.

Pero un buen día me encontré una isla. Con cocos y palmeras; musas y langostas. Era como el sueño del pirata abandonado por el capitán de pata de palo y parche en el ojo. Mejor solo que fregando la cubierta mientras recibes patadas en el culo. Las musas abrían los cocos con las manos y una pequeña cuchilla. Parecían muy diestras en el arte de recibir náufragos. Me faltaba un poco de ron, pero lo encontré en un barril que seguramente había logrado tirar por la borda filibustero abandonado. Como Jim el del cáñamo, el que se olvidó amarrar el cañón antes de la batalla y luego tuvo que rescatarlo para evitar que el barco se volteara. Inolvidable escena: el capitán le entrega una medalla por su honor y arriesgar su vida para detener el cañón. Todos le rinden pleitesía y al finalizar la ceremonia se instala la corte marcial: Jim es enjuiciado por no haber amarrado el cañón y haber puesto a la tripulación en peligro. La única decisión, la del capitán, es ineludible: debe ser fusilado. Por el honor de la tripulación. Sublime, Umberto Eco. 

El otro había muerto, pero había dejado un barril, y eso merecía el perdón de todos los ex-convictos. Ron para todos. O para todo, o para uno solo. En esta isla nunca se cruzaron dos náufragos, solo sus historias y sus musas. 

Pero decía que perdí la brújula. Y el astrolabio y el mapa. La isla me lo daba todo, excepto mujeres. Las musas iban y venían, pero eran etéreas, y mudas, y olvidadizas. Eran las mejores: como las de Ulises, te hacían olvidar tu patria (y tus designios y tu búsqueda) y te tomaban en sus brazos mientras respirabas ese aroma dulzón que las caracteriza. Te volvías lotófago. Tuve que huir. 

Divago. No sé de qué isla hablo. A mi lado está mi esposa -mi ex esposa-. Mi mira con sorna. No entiende nada de lotófagos, no sabe quién es Ulises. Claro, si de lo único que entendía era de billeteras llenas y billeteras vacías. Por eso decidió partir, cuando terminó de deshojar la margarita y se dio cuenta que no me quedaban pétalos de ningún color. Seguro me mira así porque está esperando el momento de despojarme de lo único que me queda: el reloj del abuelo. No pasará. Mi cabeza revienta, no puedo mantener los ojos abiertos. Me duelen los recuerdos. Me duele el dolor de la gente y mi imposibilidad para remediarlo. 

Siempre traté de ayudar. Como ese día que me topé en la Patagonia con el francés. Viejo sesentón. Loco. Viajando solo por la ruta cuarenta. Ni siquiera hablaba español y únicamente sabía putear: me pidió que dijera a la dueña que su cordero estaba más duro que la suela de un zapato. Pobre diablo. ¿Dónde iba a conseguir algo más de comida? Si era la única estancia en 200 kilómetros a la redonda. La pagamos todos. La vieja del restaurante nos retiró el alimento en silencio. Y luego el habla. Enseguida cerró la cocina y nos dejó a todos mudos. Desde la cocina, asomó la cabeza para decir que no había más servicio y que el francés se podría ir derecho a hacer tomar por el... apoyó el brazo derecho sobre el bíceps izquierdo mientras doblaba el codo y cerraba el puño. ¡Tomá, anciano de mierda! Luego cerró la ventana y no supimos si cagarnos de risa, castigar al energúmeno francés o callar y partir. ¿Pero a dónde iríamos? La mañana siguiente el percudido auto blanco del viejo râleur no estaba más y la patrona irradiaba felicidad (lo encontraron volteado 50 kilómetros adelante, el día que fundió la nieve). Hasta nos dio una doble ración de dulce de leche y a mí, cuando me la puso con la cuchara de palo, me musitó que no volviera a tratar de traducir a un hijo de puta como ése: Tu auto también podría voltearse Pibe. Y tú con él. Me sonrió y agregó todavía un poco más. 

...

Hace horas que estoy despierto. No consigo saber quién soy. La chica de blanco dice que soy mexicano, que hablo español, mais moi, je n'y comprends rien. Je ne sais plus de quoi je parle. La seule chose que je sais, c'est qu'ils veulent me faire passer pour un fou et voler mes sous. Me drogan, me medican, me dicen que me calme. No veo nada, no escucho y de pronto es como si la luz entrara por todos mis poros y las hendiduras de mi cara. Algo me ilumina, me golpea, me electriza. Sonríen, dicen que me tienen de regreso... Me duele el pecho, ignoro a dónde fui, pero algo tengo claro: tengo que volver a mi isla, donde está el mejor ron. ¿O será demasiado tarde?

22.5.15

Paralelismos: Sobre "Al este del Eden" de Steinback y más. #Libros #sueños

Todos los hombres sueñan con un retiro ideal en el cual poder hacer aquellas cosas que jamás han tenido tiempo de llevar a cabo: viajar, leer los libros que fingen haber leído... Durante muchos años, Horace Quinn había soñado en pasar unas horas maravillosas cazando y pescando, recorriendo los campos de Santa Lucía y acampando junto a riachuelos vagamente recordados. Y ahora que lo tenía casi al alcance de la mano, sabía que ya no quería hacerlo. 
(Al este del edén. Steinbeck [1952]:637).


Después de un largo silencio viene un largo monólogo. Bien dicen por ahí que todo se reacomoda: los ríos retoman su cauce, el pasado regresa del futuro, el carácter sobrevive a las imposiciones. Por eso los humanos nos parecemos a los otros humanos y vivimos la imposibilidad de dejar nuestros rasgos familiares. Escribimos la misma historia con diferentes autores y personajes, pero repetimos las acciones y heredamos el genio, la genialidad, los rasgos físicos, el ADN y las reacciones. Somos nosotros y somos los mismos de hace sesenta años. Pobres seres repetitivos.

Hace poco menos de dos años llegué a Oaxaca después de muchos años fuera de mi país. Aún no sé si volver fue un triunfo, una necesidad o un fracaso. Puedo decir que no ha sido fácil y que cada vez temo más la posibilidad de volver a ser ése personaje del que huí. Estoy dejando de ser el eterno migrante y me estoy enfermando de sedentariedad: vine en busca de un oasis donde pudiera echarme para relamerme las heridas del viaje y me está costando partir de él. Demasiada agua, demasiada paz.

Dormir en la selva, dormir en un walking closet, comer en la montaña andina, caminar en las alturas, mudarme, cambiar de amigos, flotar entre espacios, moverme entre mundos. Esa era mi vida: el campo, los libros, la gente, los sueños, al filosofía, la escritura. Fui capaz de sobrevivirlo buena parte del doctorado, hasta que la exigencia de tejer una tesis me obligó a monopolizar una silla catorce horas al día para escribir algo que cumpliera con los estándares académicos: introducción, revisión de literatura, marco teórico, metodología, presentación de resultados, discusión y conclusiones. 

La vida se volvió doctorado y el doctorado se volvió mi vida: no más aventura, no más espontaneidad: ritmo, rima, orden, tesis, antítesis, síntesis. Construcción dialéctica. Análisis, debate, conclusiones. Me cansé de escribir, me cansé de leer, me robaron todo el idealismo. Tuve que volver y pensar en una casa, en un perro, un auto, una moto. Cerca estuve de anular todas mis búsquedas y olvidar mi desprecio por esa vida "bien". ¡Qué fáciles somos los humanos! Nos aflojamos un poco el nudo de la corbata y la terminamos extrañando. 

Por suerte un buen día te das cuenta que te engañas: tú no quieres morir sentado en una banca, ni en la cama como el abuelo. Cuando el cuerpo se afloja, afloran las enfermedades y las preocupaciones mundanas: eliges la calidad de la cadena que oprimirá tu cuello. Casa grande, deudas, más y más compromisos que te obligan a quedarte, comprar tus anteojeras y soñar con la vida desde el porche. Te empecinas con quedarte a toda costa, aunque a veces el espejo te diga que estás perdiendo tu forma original. Te pones un traje y hasta te gusta. ¡Pero si tú ya no eras así!

Paralelismos. Después de una difícil lectura de Decir casi lo mismo, de Umberto Eco y reflexionar sobre la importancia y peso de una traducción,  que tal vez comente en otro post, me encontré con un clásico siempre pendiente: Al este del edén, de John Steinbeck. Vaya libro y en qué momento llegó.

684 páginas devoradas en menos de una semana (sábado y domingo; martes, miércoles y jueves). Un remake bíblico: Caín y Abel; Adam y Charles; Aaron y Caleb. Siempre los mismos, aunque las generaciones pasen. Del amor y odio de los hermanos; de las mujeres que comparten -o se quitan-; del pecado original, y de la moral y el peso social. La historia se repite o hacemos que se repita. Tal vez sólo hacemos los mismos personajes, los fomentamos y recreamos... El hecho es uno: el libro hace paralelismos de dos generaciones y nosotros, cuando lo leemos, hacemos sin duda paralelismos con nuestra vida. Los mismos que alguien más repetirá, cargado de memoria del subconsciente. 

Lo primero que llamó mi atención fue la historia de los dos hermanos Trask que recogen a una mujer moribunda y la atienden. Adam y Charles después pelean por ella y aunque no la entregan a una casa de citas, el prostíbulo es tema recurrente. No es La intrusa, de Borges, pero el tema se parece tanto que uno se pregunta si hay alguna posibilidad de que el argentino hubiese tomado esta novela como inspiración. Yo digo que mucha. Tal vez soy iconoclasta y lapido a un escritor que me alimentó, pero me parece innegable: Borges, gran lector, utiliza con frecuencia la intertextualidad, aunque no siempre lo haya reconocido. El de Steinbeck es de 1952; el de Borges, de 1966. Ambos se enamoran de ella, ambos se distancian y la tratan como objeto. Paralelismo uno.

El resto del libro será la historia de los dos hermanos separados y haciendo su vida. Charles trabaja como animal solitario en su finca; Adam se va con la intrusa Cathy y procrean 2 hijos, que tal vez son de Charles. Duro, sórdido. Cathy, alguien que hoy llamaríamos mosca muerta, abandona a sus hijos, casi mata a su marido y lo deja en el completo abandono moral. Se va a la ciudad más cercana y después de haber conquistado a la matrona y conseguido que le heredara el negocio, convierte el burdel en el puticlub más obsceno de la ciudad. Mujer sin corazón, espectacularmente descrita por el autor, nos roba el habla y el respeto. Pero es fría, calculadora, inteligente. No querrías cruzarte con una mujer así en tu vida.

Si no fuera por Lee, el chino que tiene que hablar chino y llevar coleta porque así lo quiere ver la gente y sabe que es la identidad que esperan de él ("ellos esperan pigdin y pigdin es lo único que entienden. Pero si les hablase en inglés, no me escucharían, y, por lo tanto, no me entenderían."), los hijos no habrían sobrevivido el abandono materno y el desinterés paterno. Sam Hamilton, vecino del rancho será otro de los personajes que alimenten la historia: irlandés emigrado y siempre pobre pero lleno de orgullo y feliz por los diez hijos que son ejemplo de la comarca. No gana, pero cómo se divierte. Paralelismo dos.

En fin, es corto el espacio para copiar un libro. No quiero hacerlo, solo embarrarlo en la mente de mis lectores para que no lo pierdan de vista. Aquellos que lo leyeron saben que hablo de un texto moralista pero capaz de describir la dureza del viejo oeste y la historia de los pioneros de finales del siglo XIX y principios del XX. La llegada de la electricidad, del gas, del modelo T de Ford. Los que no se han acercado a él deberían hacerlo para ver cómo se trata la Biblia desde la creación del sueño norteamericano.

Y no me quiero quedar en una reseña. Quiero llevar un poco del libro a mi vida y a tu vida. Más allá de los personajes, la trama; más lejos de la trama, las reflexiones de Steinbeck en la construcción del libro. Inicié esta post con un epígrafe: Horace Quinn, el viejo sheriff que se ha eternizado en el puesto, reflexiona que a punto de jubilarse se le están terminando las ganas de hacer esas cosas que pensaba hacer cuando llegara al retiro: ya no quiere acampar, porque el piso estará frío; ya no quiere cazar un venado porque tendrá que cargar con la carcaza y es muy pesada. De pronto se da cuenta que está viejo y que esas cosas con las que soñaba ya no le interesan. El motor que lo alimentaba y le hacía querer su trabajo de pronto es una utopía mecánica ¿pavloviana?. Ya no quiere morir junto a la chimenea.... pero está viejo y no tiene muchas opciones. Resignación.

Ahí, justo ahí está el tercer paralelismo: los personajes de Steinbeck -salvo Aaron, hijo de Adam que despechado y loco decide enrolarse en la armada e irse a la carnicería de la primera guerra mundial- mueren de viejos o de enfermedades. Viejos y aburridos o enfermos terminales. Como en tu familia o en la mía. Como en la mayor parte de los casos.... como lo manda la sociedad: carne para la muerte, insumo de novela. Personajes sin más mérito que el de vivir y ser recordados en su burbuja, no más allá de ella. Sujetos invisibles, como los que seremos muchos.

¿Cómo ser el Steinbeck del libro, y no uno de sus personajes? No sé, no tengo una fórmula, aunque la pienso. Tal vez la única opción sea la misma de siempre: ser escritor y no personaje; vivir y no ser contado; osar y no quedarse quieto; reinventarse y no temer salir de cacería o de pesca ahora que se goza de buena salud. Cargar el venado, ensuciarse, gozar la dureza del piso. Dejar de soñar con lo que puede ser y vivir lo que es. Sí, tal vez te reduzca años, te afecte el futuro, arriesgue tu vejez, sí... ¿Pero quién quiere morir con las manos bajo la colcha, solo y frente a la chimenea? Yo, no.


Steinbeck J. [1952] 2014. Al este del edén. Tusquets Editores. México. 684pp.

Biografía del autor: Nació en Salinas, California, en 1902 y murió en Nueva York en 1968. Tras dejar la universidad de Stanford antes de graduarse, ejerció oficios tan diversos como los de obrero agrícola, albañil o vigilante nocturno [...] Reportero durante la Segunda Guerra Mundial, periodista ocasional y guionista de cine (autor de, entre otros, el guión de ¡Viva Zapata!) [...] Premio nobel de literatura en 1962...

Sí, se puede.   

20.5.15

Sólo para #emprendedores: curso de acompañamiento "12 horas de HUB contigo"

Ayer te contamos que en junio iniciaremos en el HUB Oaxaca el curso que llamamos "12 horas de HUB contigo". Más que un curso, es un proceso de acompañamiento para emprendedores que ya están en acción pero requieren mejorar y perfeccionar su operación.

Este curso es el resultado de muchas entrevistas que tuvimos durante el proceso de transición. Los emprendedores nos contaron que en ocasiones inician sus emprendimientos y en el camino se dan cuenta de que les faltan algunas herramientas y necesitarían de alguien que les hiciera sugerencias de mejora y les ayudara a trazar "su norte".

Justamente en eso consiste "12 Horas": reuniremos a emprendedores con un nivel parecido de desarrollo y juntos trabajaremos sus líneas estratégicas. Definiremos prioridades y haremos recomendaciones particulares de acuerdo con su historia y práctica. Si estás en Oaxaca, ésta es una excelente oportunidad para que te des el tiempo de pensar diferente y dar un vuelco. ¡Anímate, solo hay 10 lugares disponibles!

Aquí te presentamos un pdf con más información y te invitamos a acercarte al HUB para cualquier duda. ¿Te podemos sugerir algo? Si eres pequeño emprendedor (no importa que seas un negocio o una organización), ve al HUB y conoce las posibilidades que ofrecen para fortalecerte.  El mes siguiente hay 4 cursos muy importantes.

Que no te pase lo que les sucede a estos amigos!!




1.5.15

Sobre #Baltimore, esto es lo que significa ser un fiscal. Video de la fiscal

Un video de la fiscal que lleva el caso del asesinato de Freddy Grey. Habla de una investigación independiente y reconoce la culpabilidad de la policía en el asesinato imprudencial. Al mismo tiempo hace un llamado a las fuerzas policiacas a no tomar esto como un ataque a su organización y finalmente a la juventud, le llama a manifestarse de forma pacífica teniendo muy en claro qeu éste es el momento de los jóvenes, pero que no se tolerarán daños ni violencia. Qué pantalones de mujer!

Si tuvieran la mitad de ética y de valor las autoridades mexicanas, ya hubieran resuelto muchos de los casos que están pendientes. Pero es una pena, la colusión y corrupción en este país, son simplemente rampantes. Muy recomendable, al menos los primeros 10 minutos. 

                  

29.4.15

Citizen four: La historia de Edward Snowden y aquello de filtrar información

Edward Snowden es aquel que como trabajador de Haliburton (contratación tercerizada a la CIA) tuvo acceso a archivos de corte "Top Secret" en los que se cuenta cómo Estados Unidos espía al mundo entero, muchas veces con la complicidad de países "aliados" y con el único pretexto de combatir "el terrorismo" del mundo entero. 

El video tuvo un reconocimiento como mejor documental y fue filmado por una periodista a quien Snowden contactó en busca de medios periodísticos que pudieran difundir la información que él estaba sacando y compartiendo con el público, sólo por un asunto de ética y de compromiso con lo que él consideraba su deber: no permitir que bajo el pretexto de la seguridad, las libertades individuales fueran menoscabadas. 

Algo que definitivamente debes ver.  Acá el link (pone publicidad al inicio, pero hay que fijarse en la "X" azul para cerrarla un par de veces y después corre perfecto. Aprovecha ahora que está disponible

Citizenfour. (2014) Dir: Laura Poitras. En exclusiva de HBO

Éste es el trailer:

               

28.4.15

Sobre el arte de callar. Cuento-realidad

Mis dos abuelas eran especialistas. Sabían abrir la boca en las ocasiones apropiadas: nunca antes, nunca después. Eran tan diferentes y no obstante, compartían esa habilidad de callar y bajar mirada y orejas como Yoda frente a Luke, o como niño regañado que enfoca al piso contando las hormigas mientras registra todo en aquella imborrable parte del subconsciente. 

Y sin embargo no dejaban de decir lo que pensaban, un poco como Galileo que capituló pero les dijo que sin embargo, se movía. Así eran mis abuelas: vaticinaron la desintegración familiar y la llegada del anticristo familiar como el oráculo dijo que Roma ardería. Sabias, sabias, viejas sabias. Pero nunca lo dijeron en voz alta porque no querían dejar de ser las dulces abuelas. Sólo un par de miradas cómplices o una tarde acompañándolas frente a las novelas podían hacerlas hablar. Cuando entendías sus expresiones te dabas cuenta que dialogaban -literalmente- hasta por los codos. Pero nadie, salvo un par de observadores, lo sabía.

Mis abuelos lo intentaban, pero eran vulnerables a los grados Gay Lussac: superada la dosis, soltaban la sopa y entonces venían las puteadas, las recriminaciones y los argumentos. Pero ellos tenían otras armas: el testamento de su lado. De esta forma, el peso del reclamo era directamente proporcional al número de ceros que esperaban de él. Trágico y enigmático juego: tu juegas a callarte, yo juego a que te creas que me callo, habría dicho Luz Casals... Y no me importa nada.

No sé por qué, pero suelo asociar esta habilidad a los viejos. Sé que estoy equivocado. La de ellos era pereza de debatir, exceso de conocimiento, miedo a la soledad y quién sabe qué otras razones. En cambio, otros callan por distintos motivos: una amiga me dice que desde su europeidad le es imposible decir las cosas como le salen, porque ya ha perdido a más de tres amigos mexicanos. Miénteme -dice David Gahan, el vocalista de Depeche Mode- pero hazlo con sinceridad. Así que calla para no herir. Yo hago lo mismo: un día evité decirle a mi novia que tenía un perejil en la boca y salvé el momento, pero la perdí de por vida, pues no pude volverla a besar. A veces callo por escrito y prefiero no opinar sobre la ortografía, la redacción, las ideas o el morbo de mis amigos. Si me quedan tres... ¿para qué obligarlos a quedarse sin mí?

Hace años Charlotte me rodeó con sus brazos y me pidió que me fuera con ella. Callé y me quedé. Después me arrepentí, viajé por el mundo, me fui a estudiar a Pamplona, luego fui diplomático de primer nivel y esperé horas, meses, días, años y minutos -no sé en qué orden-. Y cuando volví por ella, calló su matrimonio, calló sus hijos y su estado anímico. Hasta que estallaron y nos devolvieron a la realidad: callar no deshace los compromisos.

Allá por esos tiempos de diplomacia, Felipe calló a Hugo. Por imprudente y por sincero. ¿Dónde termina la sinceridad y comienza la imprudencia? Justo en el momento en que el rictus de tu interlocutor pasa de la impavidez a la mueca: se infla la nariz, se abren los ojos, se afloja la boca, y uno ya no sabe si lo que hay es un problema gástrico o anímico. A veces las lágrimas hacen pensar en un estreñimiento, pero los que hay es un extrañamiento: "si tú nunca me habías dicho cosas así..." Bendito arte de callar. 

Debe ser por eso que existen los mecanismos de retroalimentación anónimos: para abrir una válvula de escape al peso social; para liberar las reacciones violentas; para permitirnos decir aquello que no podemos callar más: ¡tu comida es horrible, eres un retardado, ya no te amo, tu aliento verde sabe a dinosaurio! Herramientas para gritar sin ser visto y hacer catarsis desde el personaje ficticio. Twitter, Facebook, Blogger... Utensilios de quienes devoramos nuestras palabras. 

¿Qué pasaría si nuestros políticos tuvieran ayudantes que les dijeran lo que piensan realmente de ellos? ¿Lograríamos la fórmula del cambio? Habla para siempre y no calles ahora. Me temo que buscarían nuevos aduladores. ¿Y si hubiera más gente sincera que zalameros ? Tendrían que tragar mordidas de realidad, estarían obligados a escuchar frases sinceras y terminarían por darse cuenta que no, nadie los quiere en su colchón, no son guapos y su falta de erudición literaria no es digna de presunción. Si tan solo el peso social estuviera un poco más devaluado... 

Y es que el-peso-social-pone-bozal. Mis abuelas callaban, muchos callamos. Tal vez nos decimos prudentes, pero en realidad tememos la discusión. Nos aterra el debate. Nos gana el color del billete. Estamos mejor con la inmediatez que frente al riesgo de lo desconocido. Al consultor frecuentemente lo verás callar: demasiado silencio es malo, pero muchas opiniones dañan; calla pero di lo que quieren escuchar; di lo que quieras, pero ponlo entre líneas y deja que los elegidos lo descubran, reflexionaría Eco.

Borges tiene un gran texto sobre el arte de injuriar, pero no dice que enmudecer también sea un atentado. Yo creo que sí. Callar rompe el debate, deja al interlocutor en un triste monólogo del que sale tan victorioso como el rey que iba desnudo y todos se mofaban mientras se enorgullecía de su ropa invisible. Dañas más callando que hablando. 

Sí, finalmente volvemos a la pregunta sobre la sinceridad y la imprudencia: ¿dónde está el límite o quién lo marca? ¿No es excesivamente contradictorio? A veces callar es el mejor mecanismo de autodefensa y permite huir por la zona discreta; en otras ocasiones hacer silencio ante una mentira te puede granjear la acusación de cobarde; y por otro lado cuando callas ante una verdad, puedes ser visto como sabio. En eso estriba el arte de callar, en decidir si quieres ser imprudentemente sincero o sinceramente imprudente.

21.3.15

¿Cómo jodimos a México? ... y cómo podemos perjudicarlo aún más.

Hace años, un recordado profesor de la universidad nos pasó aquel texto que hablaba de un experimento con ranas: más o menos decía que si ponías agua caliente en una olla y echabas una rana, ésta saltaría de inmediato para escapar del calor, pero que si en cambio dejabas la rana en agua fría e incrementabas poco a poco la temperatura, ésta simplemente se iría adaptando hasta morir. Más allá de la crueldad del ejercicio de laboratorio, me parece que explica perfectamente lo que nos pasa a los mexicanos. 

¿En qué momento comenzamos a sentir que el clima de inseguridad, violencia, intolerancia política y represión era parte de la temperatura normal? ¿Cómo es que -como la rana- nos vamos adaptando a este dramático incremento sin que hagamos ningún ejercicio para salir de la olla?

No sé si podría definir un punto de quiebre particular, pero identifico hitos históricos y sociales que tienen a una enorme mayoría de la población en este letargo y sopor. Como éste no es un artículo científico ni me interesa hacer un enorme texto, trataré de listarlas brevemente: 
  1. El 68. Si bien generó una enorme protesta social, también es cierto que la salvaje represión agotó a muchos movimientos de base amplia, instaurando el miedo a pensar en el colectivo social; 
  2. TELEVISA. El enorme poderío de este monstruo mediático se hizo sentir a partir de los años ochenta: sin control y sin competencia, el gigante comenzó a "zombiatizar" a la población que inició una dieta de desayuno, comida y cena alrededor de novelas, productos chatarra y noticieros controlados; 
  3. El PRI. En un ida y vuelta entre la cultura PRI y la mexicana, los actos deshonestos, las dinámicas de acarreo, manipulación y acuerdos bajo la mesa se instauraron en la política y en nuestra vida diaria: una poderosa maquinaria que se alimenta a sí misma y en la que no hay voces externas que generen reflexión y autocrítica; 
  4. Las políticas neoliberales. Más allá del proceso privatizador -sin duda debatible e imposible de hacer en condiciones transparentes en los años noventa- el aporte central de esta época es el paradigma del individualismo: "ayúdate a ti mismo, que nadie más te ayudará". Bajo esta filosofía se desarticularon sindicatos, cooperativas y muchos ejercicios de trabajo comunitario. Esto no sólo incrementó la distancia entre pobres y ricos, sino que detuvo una posibilidad única de acenso social: la educación pública sufrió enormes recortes presupuestales y perdió posibilidad de crítica y reflexión.
No fue solo el PRI, no fue solo el PAN: todos nosotros, desde nuestras pequeñas acciones cooperamos un poco a joder a este país. ¿Hiciste alguna transa, aunque fuera pequeña (medidor de luz, trámite de placas sin pago de tenencias)? ¿Usaste tus influencias para ayudarte o ayudar a alguien cercano? ¿Seguiste al pie de la letra la instrucción esa de "de política, religión y fútbol no se discute en esta casa"? ¿Te cansaste de pensar en los menos afortunados que tú? Bienvenido al grupo de los culpables. 

Dice por ahí una frase que cuando pienses que todo está mal te preocupes, pues siempre puede ir peor. ¿Más muertos? ¿Más represión? ¿Más protestas sociales? ¿Más Aristeguis sin chamba y censuradas? ¿Más Casas Blancas? Sí. Esto empeorará si el PRI-AN-RD-VERDE mantienen el poder en las cámaras y gubernaturas después del 7 de junio. Una dictadura perfecta, individualista, corrupta y autoritaria, de cuño estaliniano podría estar a escasos 70 días.

¿Y por qué puede instalarse? Por las condiciones sociales de desinformación, censura y represión, y porque además de la enorme masa poblacional a la que siempre han apostado los viejos dinosaurios, el PRI domina los extremos de la pirámide: Los que están en el tope superior, sin control ni reglas, felices de que nada cambie; y los que están en el tope inferior, sin educación, con Televisa-televisión y se conforman con el trabajito, el apapacho y el favor político. Los que viven el sueño de la cenicienta: Enrique, bombón, te quiero en mi colchón.  20 familias y 60 millones de mexicanos.

No, no soy pesimista. Este es un análisis sobre mi país, pero sigo pensando que si volví después de 7 años en el extranjero, es porque aún creo que podemos cambiarlo. No obstante, me parece imposible que lo logremos dos millones de mexicanos: como lo expresó claramente Carmen Aristegui, "Esta es una lucha de todos, y es por la libertad". Libertad, el valor que se juega este 6 de junio. El poder de cambiar es nuestro: es tuyo y es mío, pero ni puedes, ni puedo solo.

Haber nacido en México es una circunstancia de la vida. Haber vivido en otros países y tener la oportunidad de ver tu realidad nacional desde afuera es una gran suerte. Otras naciones también tienen problemas, pero también tienen historias y aprendizajes: han sabido hacer frente a muchos de los problemas que aquí nos aquejan. En este país, dolido, madreado y reprimido, también hay voces que se quejan hace años: músicos, políticos, intelectuales, gente de a pie. Personas que nos advirtieron sobre el camino que podría tomar nuestra nación: ¿te acuerdas de "Alármala de tos", de "aquí no pasa nada", de Scherer, Poniatowska o de Heberto Castillo? Tal vez sería bueno que los volvieras a escuchar o leer. 

Hoy, más que nunca, en México aplica la vieja frase de "Hace días vinieron por los negros, pero yo no dije nada porque no soy negro; después vinieron por los judíos y tampoco dije nada porque no soy judío... pero hoy vienen por mí". Tenemos como ciudadanos una responsabilidad: recuperar el sentido de las elecciones, de entender que no podemos vivir aislados en la sociedad, abrir el diálogo, motivar la discusión y exigir que existan la igualdad, la honestidad y el respeto. Demasiadas advertencias: aunque pensemos que esto está de la chingada, todavía puede ser peor. Vota.

No podemos permitir que esto continúe así: Si lo hacemos, recuperarnos nos costará más años de los que ya tenemos hipotecados. Comencemos por escuchar y apoyar a los que se quejan, es un primer paso para no permitir más descomposición... y una manera de pedir perdón por no haberlos escuchado antes. 


                       

14.3.15

Posicionamiento: EXATEC Oaxaca

Al más puro estilo del verde ecologista, "este mensaje va dirigido a los afiliados a los EXATEC de Oaxaca" (pero que lo lea quien guste y responda quien quiera, que acá le dejamos el texto abierto).

El día de ayer se llevó a cabo el informe final de la mesa directiva 2011-2013 (sí, ayer, 13 de marzo de 2015). Tuve el honor de ser invitado y estar presente un rato, hasta que tuve que salir porque no pude aguantar más y me di cuenta de que tristemente no pertenezco ahí. Al final, eso son también los cuarenta: una época en la que decides qué va contigo y qué no. 

No quiero hacer una larga historia, sólo contar algunos antecedentes: en ¿marzo, abril? del año pasado se hizo una convocatoria para renovar la mesa directiva y por ser egresado del ITESM y gustarme la participación en los grupos político-sociales decidí entrar. Las cosas no salieron como pensábamos varios de nosotros y algunos terminamos por renunciar a nuestra planilla, decepcionados de la forma en que sucedían las cosas.

Intervino el equipo de relaciones con egresados (desde la mismísima Sultana del norte) y la salomónica decisión fue que ambas planillas (o lo que quedaba de ellas) compartirían la mesa directiva -un año cada presidente contendiente-. Después de algunos "estires y aflojes", algunos de los ex-compañeros de planilla se reintegraron y en la planilla oponente, el candidato a presidente renunció. ¿Qué mesa directiva electa quedó entonces? Que alguien me lo explique. 

¿Elecciones? No hubo. Decisión cupular, sí. 

Insisto: no quiero hacer de esto un mitote ni reabrir una discusión que no tiene ningún interés. Me interesa fijar una posición, porque soy egresado del ITESM y como dirían en buen inglés: soy un stakeholder del Tec. Me interesa también hacer una reflexión que no se está generando.

Me dolió mucho que anoche se dijera que se había dado un proceso electoral adecuado y que se habían tenido elecciones. ¿Cuáles, de quién, dónde están las actas? Al más clásico estilo de los grupos del poder: acá no pasó nada. Bueno, si así lo consideran, ni hablar. Tal vez eso sea lo que me hace reflexionar que no pertenezco ahí.

Pero claro, tengo el derecho de opinión: también pagué mi colegiatura, tuve una beca, fui presidente de mi sociedad de alumnos, participé en la organización de dos simposios, recibí una mención honorífica y creo haber respondido con honor a las buenas cosas que me enseñaron. Y una de ellas fue a no callar. 

Sí, sé que no soy oaxaqueño y que los usos y costumbres locales son distintos. Por eso pido una disculpa si ahora me permito el derecho de discernir, de recordar lo que pasó y de fijar una posición. Lamento mucho la molestia que esto pueda generar en mis ex-compañeros de planilla, ex-presidente y autoridades de EXATEC Oaxaca o incluso de Monterrey. No, no me siento ni un cruzado, ni un defensor de nadie, es sólo que considero importante abrir los espacios de discusión, por el bien de este tipo de organizaciones, máxime cuando han sido blindadas desde su interior. Considero una lástima que habiendo gente tan valiosa no se haga uso de la autocrítica y se valore más el olvido (¿o debería decir el alineamiento con el sistema?) y el chayotazo.

No se olviden, mis queridos egresados del ITESM, que la reflexión es buena y que los fundadores del Tec, si bien cercanos a los grupos de poder (o ellos mismos, los grupos de poder), también han sido críticos cuando los valores que pregonan no se cumplen. Espero que un buen día decidan abrir el espacio a la discusión para hacer una asociación representativa, liberal y promotora de una ruptura con esos viejos ayeres que hoy empantanan el presente de la institucionalidad nacional. Sugiero que con urgencia se plantee un código de ética interno, se busquen figuras honorables -y externas- para mediar en situaciones como la que sucedió y se establezca un claro reglamento electoral. Sólo así logrará EXATEC Oaxaca ser un ejemplo para la comunidad.

Por lo pronto, me llevo una gran lección: fíjate primero con quién te metes y pregúntale con qué sueña.  Como dice el Instituto mexicano del sonido: "México, México..."